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Enric Mas ya puede decir que el rojo también lo ha ganado en la carretera. Un día después de heredar el liderato de La Vuelta por la caída y abandono de Tadej Pogacar, el corredor del Movistar Team respondió de la manera más rotunda posible: victoria en el Alto de Aitana, una de las cimas con más peso de esta edición, para transformar la tristeza del sábado en una afirmación deportiva de primer nivel.
No era un día cualquiera para Mas. El mallorquín había recogido el maillot rojo en Xeraco sin ponérselo, por respeto a Pogacar y por la forma en que había cambiado la carrera. Este domingo, en cambio, lo honró como se honra una prenda así: corriendo de líder, aguantando la presión y rematando en una subida larga, dura y cargada de significado para su equipo.
La etapa, 187,4 kilómetros entre La Vila Joiosa/Villajoyosa y el Alto de Aitana, era una trampa de desgaste antes incluso de la ascensión final. Seis puertos puntuables, casi 5.000 metros de desnivel y calor en la Costa Blanca. Movistar asumió pronto su nuevo papel, primero con Orluis Aular y después con Carlos Canal, en una jornada en la que ya no bastaba con estar: tocaba defender.
Por delante se formó una fuga amplia y de mucho nivel, con Pavel Sivakov como uno de los nombres más peligrosos para la victoria de etapa. El francés del UAE Team Emirates-XRG, ya sin Pogacar en carrera, terminó convirtiéndose en el gran superviviente de la escapada. Se marchó en la parte final junto a Marcel Camprubí, después dejó atrás al campeón de España y llegó al tramo decisivo de Aitana todavía con margen suficiente como para obligar a los favoritos a correr.
Ahí apareció Decathlon-CMA CGM. El equipo de Felix Gall endureció la subida final y fue recortando la ventaja de la fuga a una velocidad que cambió por completo el desenlace. Lo que durante muchos kilómetros pareció una etapa para los escapados se convirtió, ya dentro de los diez últimos kilómetros, en una pelea directa entre los hombres de la general.
Gall fue el primero en probar de verdad a Mas. El austriaco atacó en Aitana y el líder respondió con frialdad, sin regalar un metro. Roglic, Onley y Carapaz también se mantuvieron en la pelea, mientras Sepp Kuss cedía terreno y la carrera empezaba a romperse por detrás. El rojo no se escondió. Mas leyó cada movimiento, sostuvo el pulso y esperó su momento.
Y cuando llegó, no dudó. Enric Mas remató en Aitana con la autoridad de los días grandes, con el maillot rojo al frente de La Vuelta y con Movistar convertido de golpe en el equipo que todos miran. No fue solo una victoria de etapa. Fue un mensaje: el liderato ya no es una herencia incómoda, sino una responsabilidad asumida.
#LaVuelta26 🇪🇸. La alegría y la emoción tras la victoria de @EnricMasNicolau (@Movistar_Team) pic.twitter.com/wE8sHQBXrS
— Ciclismo a Fondo (@Ciclismoafondo_) August 30, 2026
Para Mas, el triunfo tiene un peso enorme. Por el lugar, por el contexto y por todo lo que arrastra detrás: lesiones, dudas, operaciones, caídas y temporadas en las que muchas veces no estuvo donde quería estar. Aitana le devuelve al centro de una gran vuelta de la forma que más necesitaba, ganando.
La Vuelta cambia otra vez de tono. Sin Pogacar, parecía abrirse un vacío. Mas lo ha llenado con una victoria. El rojo ya no espera justificación.
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