Quiero añadir gratis Trail Run como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
El pasado fin de semana 30 y 31 de mayo y 1 de junio, ha tenido lugar en la Sierra de Ayllón (Sistema Central) la primera edición del Ultra de La Pinilla. Alameda Trail, club fundado en 2019 y que organiza desde ese mismo año una carrera de trail en Torres de la Alameda (Madrid), ha sido nuestro anfitrión. En este caso se trataba de una prueba por etapas en la que cada participante podía elegir la distancia y los días que quería correr. La prueba completa, los tres días, cubría una distancia de más de 66 km con aproximadamente 4.200 metros de desnivel positivo. Comenzaba el viernes con el KV y descenso del Pico del Lobo (11 km +850m), continuaba con los 32 km con 2.200 metros de desnivel positivo del Gran Trail de La Pinilla y terminaba el domingo con los 23 km y 1.200 metros de desnivel positivo del Trail de la Sierra de Ayllón. También organizaron un Sprint Trail de 6Km con 300 metros de desnivel positivo para que los que se están iniciando y los más jóvenes pudieran disfrutar de esta jornada de montaña. Por desgracia, no se pudieron conseguir a tiempo los permisos para transitar por algunas zonas, lo que obligó a la organización a rediseñar los recorridos del sábado y el domingo, haciendo que los corredores se cruzasen en varios senderos y pistas en la ida y vuelta hacia algunos puntos de control. Esto, si bien no fue del todo incómodo por la predisposición de los participantes a pasarlo bien, si deslució un poco la prueba al hacerse un poco más monótono el recorrido. Aun así, las vistas desde la cuerda son espectaculares y sorprendieron, seguro, a cualquiera que no las conociera.
Ola de calor y desniveles exigentes
Todo comenzó el viernes con el KV, en el que subían unos 850 m en 3km y pico, se cresteaba un poco y se bajaba por otro lado, al principio bastante técnico, completando un recorrido de poco más de 11km. La carrera del sábado estaba compuesta por dos bucles de 15 y 17 km, con unos 1.000 y 1.200 metros de desnivel respectivamente, y en el que se coronaban varias cumbres de más de 2.000 metros. En el segundo bucle se comenzaba con unas rampas de, en algunos casos, más del 35%, así que hasta con los bastones se hacían duras. El domingo se corría la primera mitad de la carrera por bosque hasta que se subía de nuevo a la cresta, ida y vuelta al Puerto de la Quesera, luego al Aventadero y para abajo.
Algo que la organización no pudo controlar fue la ola de calor que sufrimos en casi toda la península durante esa semana y que elevó las temperaturas a números no habituales para la zona en esta época del año. Testigos de esto fueron algunos neveros que aguantaban en cotas altas pese a los 25 grados durante las horas centrales del día. Avisados estábamos, y la organización y los numerosos voluntarios no escatimaron con el agua, la fruta, las chuches y demás en ningún momento durante todo el fin de semana. Se agradeció, y mucho, ya que fue imprescindible echarse agua por encima debido a que gran parte del recorrido discurría por las crestas y las horas de insolación iban haciendo mella. La jornada del sábado fue especialmente dura. Se dio la salida a las 10h para que los corredores que habíamos hecho el KV el viernes por la tarde pudiéramos descansar, y dada la distancia y la dureza del recorrido, nos vimos corriendo con más de 20 grados desde las 12 hasta las 16h, momento en que empezó la tormenta.
Más dura que el MAM o Zegama en relación distancia/desnivel
El Gran Trail de La Pinilla, la jornada estrella de este fin de semana, el sábado, me pareció una carrera bastante exigente. Los 2.200 metros de desnivel en 32 km se notaron en las patas, un recorrido rompe-piernas, de sube y baja, y troncha tobillos, muy roto el terreno, mucha roca suelta y ni un momento de relajación salvo los kilómetros finales ya cerca de la estación de La Pinilla. Por hacer una comparativa el MAM son 2.500 metros positivos, pero en 45 km, el TP 60 son 2.600 positivos y Zegama unos 2.800 en 42 km. Esto, unido a las condiciones climatológicas, llevó a los corredores al límite, hubo bastantes abandonos y corredores que tuvieron que ser cortados en puntos de control. Se coronaron el Cervunal (2.195 m), el Alto de las Mesas (2.257 m), el Reajo del Puerto (1.948 m), las Peñuelas (2.238 m), el Aventadero (1.990 m) y Los Picachos (2.121 m) como cotas más destacadas, y se pasaba muy cerca del Pico del Lobo (2.274 m).
Gran organización y estupenda bolsa del corredor
La organización estuvo de 10, con muy buena comunicación con los corredores a pesar de las dificultades de última hora en cuanto al itinerario; avituallamientos de sobra pese a lo complicado del recorrido y la altitud, y voluntarias siempre con una sonrisa y dispuestas a ayudar. Y es que se nota a kilómetros que esto lo hacen por amor al deporte, al trail y a la montaña, ya que reinvierten el 100% del dinero de las inscripciones en los premios, en una organización perfecta y en cuidar de los voluntarios como se merecen. Por cierto, no tienen patrocinador, así que a ver si alguien toma nota. La bolsa del corredor muy completa, ya que a los típicos descuentos de los colaboradores (y un blíster de jamoncito rico) se sumaba una camiseta técnica de Joma con un diseño muy currado. Además, sólo para los “finishers” del maratón y la ultra se añadía un chubasquero, también de la marca toledana, con 10.000 mm de columna de agua valorado en casi 90 euros.
Conclusión:
Mi opinión es que, con este fantástico entorno y esta impecable organización, si consiguen ponerse de acuerdo con las administraciones y/o propietarios implicados y pactan un recorrido así de exigente, pero un poco más variado, podemos estar asistiendo al nacimiento de una nueva clásica del Trail en el Sistema Central. ¡Nos vemos en el monte!
Más información: Alameda Trail
