Rafa Simón

Gonzalo Serrano, las ganas de volver a empezar

Una caída en Valonia y tres vértebras rotas le obligaron a detenerse cuando mejor se encontraba. Ahora, Gonzalo Serrano vuelve a mirar hacia delante. Aquí repasamos la historia del ciclista madrileño del Movistar Team.

Rafa Simón

4 minutos

Gonzalo Serrano en una imagen del pasado Tour de Valonia. Foto: Roberto Bettini (Sprint Cycling Agency)

Quiero añadir gratis Ciclismo a fondo como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.

Activar ahora

Lejos del look moderno que define a los jóvenes deportistas, a él le describe un porte clásico, sobre todo por el corte de pelo, con una ondulada cabellera peinada de un lado a otro. Su mirada es amplia y oscura, a ratos penetrante, abanderada de un discurso rápido y claro, trabajado en la madurez acelerada que labran los ciclistas profesionales.

Este verano se ha propuesto ser un poco más fuerte. Hace apenas unas semanas sopló las velas de su tarta de cumpleaños (32) fuera de competición, desprovisto de los objetivos que conlleva portal un dorsal. En junio, cuando su estado de forma le estaba empujando a ser competitivo en el Tour de Valonia, una fatídica caída le supuso una ruptura de tres vértebras: la 8, 9 y 10. Por eso, cuando frente al televisor vio como Tadej Pogacar era incapaz de subirse a la bicicleta tras salir despedido al chocar inesperadamente contra un objeto en el asfalto, dio con la tecla del ciclismo: no importa el estado de forma, el trabajo de todo un año. En el ciclismo, el enemigo más implacable, el que puede acabar con tus sueños, puede ser una curva mal asfaltada, un paso de cebra con restos de aceite de coche o, simplemente, una piedra en una cuneta.

Al igual que Tadej, Gonzalo se dijo a si mismo que volvería más fuerte mentalmente. Y que trabajaría duro para que, los días que vienen más grises que otros, no empañaran las ganas que tiene de volver a ponerse un dorsal.

Se siente con la misma ilusión de cuando, hace muchos años, su abuelo Sebastián le llevó a apuntarse a un club ciclista cercano a su barrio de Madrid. Entonces veía a los profesionales como ahora le miran a él los niños con los que coincide.

Gonzalo Serrano en una imagen de 2016, cuando militaba en el equipo amateur EC Cartucho. 
Años después, a los 22, su trabajo constante como amateur le reportó una invitación del Caja Rural para participar como corredor a prueba en los ya extintos Tours de Utah y Colorado. Pruebas clásicas para muchos corredores para ver si efectivamente tenían el nivel de ser profesionales. Fue el caso de Gonzalo. La incertidumbre terminó rápido cuando Juanma Hernández, mánager del equipo navarro, le llamó para ofrecerle un contrato de dos años que más adelante alargó una temporada más.

Fueron años de aprendizaje, pero también de demostrar su calidad, que valía para el ciclismo, atesorando una victoria en la Vuelta a Andalucía y participando en dos Vueltas a España. A escasos pasos de su casa, de niño, siempre acudía a ver el final de la ronda española a la Castellana. Aquella vez, pudo volver a casa en su bicicleta tras terminar la prueba justo allí.

Entre 2017 y 2020 el madrileño militó en la estructura del Caja Rural-Seguros RGA, el primer año en su equipo amateur y después en el ProTeam. Foto: Luis Ángel Gómez (Sprint Cycling Agency)

Pero el premio de todo aquello fue aun mayor. Durante su formación en el Caja Rural, los contactos con Eusebio Unzué, mánager del Movistar Team, habían sido intermitentes. Primero en el Mundial de Qatar que corrió como aficionado, luego tras su victoria en Andalucía. Lo cierto es que, tras cada encuentro, escuchaba aquello de “vamos hablando” hasta que, tras su llegada a la meta de la Castellana, Eusebio le ofreció un contrato casi en su propia casa, junto a su familia.

Gonzalo siempre quiso correr en un equipo como aquel. El de Induráin o Perico.  Su historia, abanderada por una trayectoria anterior al ciclismo moderno, le tranquilizaba. Además, dado que no tenía experiencia como ciclista del World Tour, le ofrecieron crecer despacio. Sin embargo, su necesidad de mejorar, le llevó a adelantar plazos, a recorrer carreras en las que se empezaba a ofrecer como capitán de ruta e, incluso, a aprovechar ciertas oportunidades.

En 2021 Serrano llegó al WorldTour con el Movistar Team. Foto: Sprint Cycling Agency

En 2022 acudió al Tour de Gran Bretaña en un gran estado de forma. Pero su cabeza no iba en consonancia con su finura. Al aterrizar, su móvil brilló. Era su madre, así que se temió lo peor: “Hijo, la abuela ha fallecido”, le dijo escueta. Gonzalo se ofreció a volver, pero su madre le pidió que no lo hiciera. “Nosotros estaremos bien. Aprovecha tu estado de forma y si consigues algo, se lo dedicas a ella”, le sugirió emocionada.

Según pasada cada etapa, se iba encontrando un poco mejor. El penúltimo día ganó la etapa reina, que, finalmente, le consagraría como vencedor final de la prueba por delante de Tom Pidcock. La victoria más agridulce de su carrera.

En 2022 se adjudicó un Tour de Gran Bretaña que canceló sus últimas etapas tras el fallecimiento de la reina Isabel II.  Foto: Nick Pipps (Sprint Cycling Agency)

Nunca le tiembla la voz. El ciclismo le ha hecho fuerte, aunque, tras una imagen “raspada” se esconde un chaval extrovertido y familiar, tendente a crear un buen ambiente allí donde vaya.

Está siendo un verano duro. De una lesión de clavícula o de codo los ciclistas saben salir rápido. En apenas unas semanas. En cambio, la espalda es diferente. Las lumbares van a otro ritmo. Exigen al ciclista una dosis extra de paciencia, de pasar más tiempo con los fisios. 

Pero a Gonzalo le pueden las ganas. Quiso debutar en el Tour de Hamburgo, pero sus vértebras aun no estaban preparadas. Sin embargo, tiene claro que terminará el calendario, quiere finalizar la temporada con buen sabor de boca, por lo que ya trabaja en coordinación con su equipo para agradecer toda la confianza que en su día depositaron en él. Los entrenamientos en altura o los piques con su inseparable hermano Javier, también profesional, culpable de no haberle dejado bajar los brazos en ningún momento, le auguran un buen retorno.

Celebrando su victoria en el Gran Premio de Valonia 2023, por delante de Dylan Teuns. Foto: Nico Vereecken / PN / Sprint Cycling Agency

Aún se acuerda de aquellas conversaciones con Eusebio, de aquel “vamos hablando” que terminó convirtiéndose en una oportunidad. Siempre agradecerá que un día decidiera apostar por él. Pero la vida sigue y el ciclismo, convertido a veces en un mercadillo de puntos UCI, no siempre entiende de temporadas torcidas, caídas o vértebras rotas.

Una fría tabla de resultados difícilmente puede contar todo lo que hay detrás de un corredor. Gonzalo lo sabe y por eso prefiere mirar hacia delante. Hace unas semanas, al soplar las velas de su tarta de cumpleaños, seguramente pidió un deseo. Quizás, sin saberlo, ya había empezado a cumplirse. Al fin y al cabo, hay cambios que también son una forma de volver a empezar.