Vuelta a España

Una tormenta sobre La Vuelta

Tadej Pogacar se puso al frente para pedir al pelotón que parara en medio de una tormenta de granizo, y la tercera etapa terminó por cancelarse.

Ainara Hernando (desde Font Romeu): Fotos: Luis Ángel Gómez (Sprint Cycling Agency)

2 minutos

Mats Wenzel, pedaleando escapado bajo la tormenta

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Restaban apenas unos minutos para que el reloj marcara las 16:30 y un trueno ensordecedor enmudecía a propios y extraños en la meta de Font Romeu. Un estruendo digno de toda una Cremà valenciana. La tormenta se cernía sobre el primer final en alto de la Vuelta a España y no tardó en descargar.

Con toda su fuerza. Primero fue la lluvia. Después llegó el granizo. Y mientras, el pelotón cada vez estaba más cerca. En cuestión de una hora, la recta de la meta se tornó a blanco. El granizo lo cubrió todo. Los truenos se sucedían sin parar y la tormenta descargaba toda su furia. Los aficionados que se habían acercado a ver la llegada de la Vuelta se refugiaban donde podían.

Bajo las casetas de alquiler de material de esquí, en el bar abierto o en la sala de prensa, desde donde los periodistas siguen el devenir de la etapa y trasmiten sus crónicas, pegada a la línea de meta. “No he visto una sala de prensa tan llena desde hace años”, comentaba alguno.

Fue cuestión de tiempo también que la señal de televisión se fuese a negro. Apagón con la carrera que tenía a Lorenzo Fortunato (XDS Astana) y Mats Wenzel, del Equipo Kern Pharma, en cabeza de carrera al coronar el Col de Mont Louis, a 16 km de meta.  El luxemburgués como último superviviente de la fuga. El equipo navarro de Juanjo Oroz, que necesita más que nunca minutos de televisión y publicidad en plena búsqueda a contrarreloj de patrocinadores para no desaparecer a final de año, se quedaba sin su protagonismo tan peleado.

El granizo no daba tregua y empezaba a correr el rumor por la meta.¿Y si cancelan la etapa?”. Comenzaba el debate. “Imposible. Siendo final en alto…otra cosa es que fuese bajada y meta”. Pero sí que había una bajada, la del Mont Luis, que la carrera estaba a punto de coronar, antes de afrontar la subida final hacia Font Romeu, de 2ª categoria. 

Una bajada, como la subida, bien asfaltados y sin pendientes extremas. Pero cuando la etapa llegó allí, a los últimos 15 kilómetros, el granizo que hasta entonces solo caía en la meta, también lo hacía, inclemente, sobre los ciclistas y convertía el asfalto en un piso de bolas de hielo.

Lo siguiente que se vio fue a Tadej Pogacar poniéndose al frente del pelotón agitando el brazo para mandar parar a los corredores. Los ciclistas se refugiaron como pudieron en un hotel que había al lado de la carretera (IGESA Village Club Les Sorbiers) y la organización de inmediato paró la carrera. Para entonces, en la línea de meta ya ‘solo’ llovía, pero no granizaba. Pero la Vuelta ya había dado por cancelada la 3ª etapa, sin ganador ni ceremonia de podio. Mañana será otro día.