Hay rivalidades que hacen vibrar a los aficionados y otras que acaban escribiendo la leyenda de su deporte. La de Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard en el Tour de Francia pertenece a esta última categoría, ya que en una prueba con más de un siglo de historia y con rivalidades inolvidables (Coppi-Bartali, Anquetil-Poulidor, Merck-Ocaña, Hinault-Lemond, Armstrong-Ullrich…) ninguna había llegado a la intensidad y duración de la que están protagonizando el esloveno y el danés.
Jamás en la centenaria historia del Tour dos ciclistas se habían repartido el primer y segundo puesto en cinco ediciones consecutivas. Pogacar se impuso en 2021, 2024 y 2025, mientras que Vingegaard se llevó las ediciones de 2022 y 2023.
Una rivalidad sin precedentes que ha elevado el nivel competitivo de la Grande Boucle hasta cotas extraordinarias, y que a partir de este sábado vivirá su sexto capítulo en una 113ª edición que se presenta apasionante, ya que ambos llegan a la cita pletóricos de forma y de moral tras firmar sendos inicios de temporada casi perfectos.
El esloveno del UAE Team Emirates (27 años) se ha impuesto en todas las carreras que ha disputado con la única excepción de la París-Roubaix, donde fue segundo superado al sprint por Wout van Aert. Ganó en Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja, Tour de Romandia (donde además se llevó cuatro etapas) y Vuelta a Suiza (más tres etapas). Trece victorias en quince días de competición es el estratosférico balance en 2026 de un Pogacar que llega al Tour fresco y dominante.
No le va a la zaga Jonas Vingegaard (29 años), que hasta el momento cuenta sus carreras por victorias y parece haber recuperado el nivel que le permitió dominar el Tour en 2022 y 2023. Arrancó la temporada ganando dos etapas y la general de la París-Niza, siguió en la Volta a Catalunya, donde también se hizo con dos parciales y la general, y puso la guinda en el Giro de Italia, donde además del Trofeo Senza Fine que recibe el mejor de la carrera conquistó cinco etapas. El balance del danés antes del Tour es de doce triunfos en 36 días de competición (más del doble que su rival; ¿será un hándicap).
Además, con su victoria en la corsa rosa Vingegaard pasaba a formar parte del selecto club de ciclistas que tienen la Triple corona de Grandes Vueltas, algo que además del danés solo han logrado Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome. En el próximo Tour de Francia buscará destronar al rey Pogacar, quien también tiene una cita con la historia en esta edición ya que de ganarla igualaría el récord histórico de cinco Tours que tienen Anquetil, Merckx, Hinault y Miguel Induráin
UAE vs Visma: dos filosofías para conquistar el amarillo
Para apoyar a Pogacar en las carreteras francesas el UAE Team Emirates pone en liza todo su arsenal, presentando un ocho de muchos quilates que completan Isaac del Toro (un escalador de garantías que en cualquier otro equipo sería líder), Adam Yates, Brandon McNulty, Florian Vermeersch, Tim Wellens, Nils Politt y Félix Großschartner. Un equipo equilibrado, con escaladores capaces de endurecer la montaña y corredores potentes para controlar la carrera en cualquier terreno. La presencia del mexicano -que debuta en el Tour- añade además una baza ofensiva de enorme nivel.
Por su parte el Visma | Lease a Bike rodea a Vingegaard con Matteo Jorgenson, Sepp Kuss, Victor Campenaerts, Edoardo Affini, Bruno Armirail, Per Strand Hagenes y Davide Piganzoli, quien sustituye al lesionado Wout van Aert. La ausencia del belga resta capacidad para controlar etapas nerviosas y escenarios de media montaña, aunque ganan potencial en las subidas con la entrada del joven escalador italiano, que finalizó octavo en el Giro siendo a su vez el mejor gregario de Vingegaard en la montaña. Intentarán, al igual que hicieron en 2022, convertir la carrera en una batalla continua de desgaste para el UAE y su líder.
Pogacar y Vingegaard. Vingegaard y Pogacar. Dos leyendas del ciclismo que conviven en el tiempo para retarse en el más grandioso escenario de este deporte, el Tour de Francia, obligarse a buscar su mejor versión (cada uno hace mejor al otro), y escribir cada año una página de oro en esta competición. Desde Barcelona hasta los Campos Elíseos de París, con doble paso por el Alpe d'Huez, el Tour de Francia 2026 promete ser el escenario de un nuevo capítulo de una rivalidad de leyenda. Y todo empezó en 2021.
Un lustro prodigioso
2021. Nace una rivalidad histórica
La edición de 2021 fue la única de las cinco en la que el duelo no fue tal, ya que Pogacar impuso su superioridad desde la primera semana (su exhibición en la contrarreloj de Laval y la demostración en los Alpes le permitieron acumular una sólida ventaja). El esloveno, vigente campeón tras su inesperado triunfo en 2020, empezaba la carrera como máximo favorito con Primoz Roglic como su gran rival. Pero el líder del Jumbo-Visma abandonaba en la 8ª etapa por una caída mientras el debutante Vingegaard (que no estaba llamado a correr el Tour y entró en el equipo tras la inesperada retirada del ciclismo de Dumoulin) emergía como un serio aspirante al podio, convirtiéndose a la postre en el único ciclista que logró poner en apuros al maillot amarillo. En la 11ª etapa –con doble ascensión al Mont Ventoux- vimos una de las imágenes de este Tour: la del esloveno sufiendo y cediendo en las rampas más duras del Gigante de la Provezna ante el imponente ritmo de un Vingegaard que coronaba con 40” de ventaja. Aunque llegarían juntos a la meta en Malaucène, el aviso estaba dado: el danés, valiente, iba muy en serio. Acabó el Tour segundo, a 5´20” de Pogacar, inaugurando una nueva era.
2022. Una ofensiva pocas veces vista
Si hay una jornada que explica esta rivalidad es la undécima del Tour 2022. Hasta entonces Pogacar, vestido de amarillo, parecía controlar la carrera. Pero ese día, camino del Col du Granon y con el Telegraphe y el Galibier como testigos, los Jumbo-Visma golpearon una y otra vez a Pogacar con una ofensiva lejana pocas veces vista, con todo el equipo tensando el ritmo y Roglic y Vingegaard como puntas de lanza. Ataques alternativos a los que el del UAE no dudaba en salir y a los que incluso contraatacaba. Un error que acabaría pagando en la subida final al Granon, donde reventó ante la aceleración del danés en una imagen nunca antes vista. En 5 km perdió casi tres minutos y un maillot amarillo que ya no recuperaría, pese a que lo intentó todo tirando de orgullo. Como en la etapa reina de los Pirineos, donde atacó al líder innumerables veces subiendo el Col de Spandelles y en la posterior bajada, en la que ambos ciclistas casi se fueron al suelo antes de que Vingegaard diera la puntilla a la carrera en Hautacam. El Tour había encontrado un nuevo rey.
2023. La crono de Combloux y la agonía en el Col de la Loze
Fue el año de mayor superioridad del danés, situación condicionada quizá por la fractura de escafoides que había sufrido el esloveno diez semanas antes en la Lieja-Bastoña-Lieja. Pogacar resistió durante dos semanas intercambiando golpes con Vingegaard (solo 10” les separaban), hasta que la contrarreloj de Combloux (16ª etapa) puso las cosas en su sitio. El del Jumbo-Visma firmó una actuación imperial con la que sacó más de un minuto y medio a su rival en apenas 22 kilómetros. Fue un aviso de lo que estaba por venir. Al día siguiente, en el Col de la Loze, Pogacar vivió uno de los momentos más duros de su carrera profesional, una agonía que él mismo certificó con su célebre frase: "I'm Gone, I'm Dead". Llegó a la meta de Courchevel a casi seis minutos de Vingegaard, que certificaba su segundo Tour consecutivo. El danés parecía haber encontrado la fórmula para derrotar al corredor más completo del pelotón.
2024. La revancha del campeón
La temporada 2024 quedó marcada por la grave caída sufrida por Vingegaard en la Itzulia, que le hizo llegar al Tour con muy pocos días de competición en las piernas y un gran interrogante sobre su verdadero estado de forma. Pogacar, que venía de arrasar en el Giro de Italia, no tardó en despejar las dudas. Más maduro, más paciente y con una preparación impecable (a diferencia de su rival), el esloveno recuperó el trono gracias a su superioridad en la alta montaña. Distanció a Vingegaard en el Col du Galibier, Pla d'Adet, Plateau de Beille, y, sobre todo, en la exhibición final en Isola 2000, donde puso la guinda a un triunfo incontestable (ganó el Tour con más de 6 minutos de ventaja) que devolvía el equilibrio a la rivalidad: dos a dos en los duelos directos. Pese a todo, el segundo puesto de Vingegaard en aquella edición tuvo un valor extraordinario.
2025. La confirmación de una jerarquía
Quinto capítulo del duelo Pogacar-Vingegaard y confirmación de que el ciclo del esloveno no tiene fin (de mometo). El danés y el Visma llegaron al Tour 2025 con un plan muy claro (“presionar a Pogacar con ataques constantes; no le daremos tregua”), pero acabaron chocando una y otra vez contra un muro, un ciclista superlativo que no mostraba fisuras y en cuanto tenía ocasión golpeaba a su adversario. Buscando desgastar al UAE y presionar y aislar al esloveno, se vivió un inicio de Tour frenético, con ataques y un desgaste brutal que pasaría factura a todos… incluso al propio equipo amarillo y negro. Aunque lo intentaron todo y Vingegaard -ciclista de fondo- se puso a la altura de Pogacar en la semana final, fue insuficiente para dar la vuelta a la situación. Poco a poco las fuerzas menguaban y el plan se fue desinflando ante la fortaleza del maillot amarillo, que se anotó cuatro triunfos parciales, con mención especial a la etapa reina de los Pirineos, con final en Hautacam, donde aventajó a su rival en más de dos minutos (acabó el Tour con 4´24" de ventaja). La rivalidad entre estos dos campeones, lejos de desgastarse, se asentaba como el gran relato del ciclismo contemporáneo.
