El francés Paul Magnier se ha impuesto al sprint en la 18ª etapa del Giro de Italia -disputada entre Fai della Paganella y Pieve di Soligo sobre 168 km-, logrando su tercera victoria y confirmándose con el rey de la velocidad de una corsa rosa sin muchas oportunidades para los velocistas.
En un final de etapa trepidante, con el Muro di Ca' del Poggio (1.100 metros al 12,3%) siendo menos selectivo de lo esperado, la victoria se jugó al sprint entre un pelotón de 60 ciclistas, entre los que destacó el buen trabajo del Soudal Quick-Step, rematado por un ciclista de 22 años que acumula 29 triunfos como profesional y se está consolidando como uno de los mejores velocistas del pelotón.
ZAPATAZOS Y VATIOS AL FALLO ⚡⚡⚡
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) May 28, 2026
Paul Magnier suma su tercera victoria de etapa con un imponente esprint, nuevamente por delante de Jonathan Milan.#GirodItalia #LaCasadelCiclismo pic.twitter.com/QSvmTJAtMp
Mención especial a la labor que hizo Jasper Stuyven dentro del último kilómetro, en el que condujo con maestría a su hombre rápido hasta dejarle en cabeza de carrera y lanzarle el sprint a falta de 150 metros. Media victoria es suya. Arrancó Magnier con Edoardo Zambanini y Jonathan Milan a su rueda, pero nadie pudo remontar al francés, que se hacía con el triplete de triunfos y recuperaba una maglia ciclamino que ahora tiene al alcance de su mano. Con 37 puntos de ventaja sobre Jhonatan Narváez y quedando dos etapas de alta montaña y el previsible sprint en Roma del domingo, no se le debería escapar.
Sin cambios en la clasificación general en vísperas de la etapa reina, Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) mantiene la maglia rosa con 4’03” sobre Felix Gall, 4’27” sobre Thymen Arensman y 5´00" sobre Jai Hindley.
Fuga controlada y un muro no tan decisivo
La 18ª etapa presentaba diversos repechos en su parte final y, sobre todo, el aliciente del Muro di Ca' del Poggio -de 1.100 metros al 12,3%, con rampas de hasta el 19%- a diez kilómetros de meta. Un obstáculo para los velocistas puros y una invitación a los más explosivos para intentar dinamitar la carrera.
La batalla fue brutal en la primera hora para coger una escapada que el pelotón no consentía. Ciclistas como Juanpe López, Chris Hamilton, Harold Martín López, Lorenzo Milesi, Gianmarco Garofoli, Johan Jacobs, Filippo Magli… protagonizaron numerosos movimientos que fueron sofocados hasta que, pasado el km 60, se consolidaba un cuarteto en cabeza con James Shaw (EF Education-EasyPost), Jonas Geens (Alpecin-Premier Tech) y los Polti VisitMalta Mattia Bais y Andrea Mifsud. Ya teníamos fuga, aunque el pelotón -con Lidl-Trek y NSN marcando el ritmo- nunca les dejo coger mucho más de dos minutos.
Antes de la pancarta de 50 km a meta, la Maglia Blanca Afonso Eulálio se fue al suelo al engancharse con una bolsa de avituallamiento. Aunque llegó a ceder más un minuto con el pelotón, el portugués logró reengancharse diez kilómetros después. El UAE Team Emirates, trabajando por los intereses de un Narváez que buscaba consolidar su Magia Ciclamino, se sumó al trabajo de caza de los escapados, que pasaron por el sprint especial de Guia (-36 km) con un minuto de ventaja sobre un pelotón del que se adelantó el ecuatoriano del UAE para sumar el punto que quedaba en juego.
En el terreno de aproximación al Muro di Ca’ del Poggio los duros relevos de Antonio Morgado (UAE) se comieron la ventaja de los fugados. James Shaw, Mattia Bais y Andrea Mifsud fueron cazados a falta de 21 km mientras Jonas Geens prolongó un poco más su aventura. Atrapado el belga del Alpecin, el pelotón llegó estiradísimo, a toda velocidad, al explosivo Muro, donde Afonso Eulálio pasó al ataque.
El portugués del Bahrain hizo casi toda la subida destacado, pero Sepp Kuss cerró el hueco y fue el líder Vingegaard quien lo coronó primero, con velocistas como Jonathan Milan y Paul Magnier perdiendo poco tiempo con cabeza de carrera. Se formó un pequeño corte con unos quince ciclistas -Vingegaard, Bernal, Gall, Arensman, Hindley, Aular, Pinarello, Strong, Gee, Eulálio, Kulset, Hindley, Thomas Silva…- seguido por un grupo más numeroso, con Milan y Magnier, que terminó por enlazar.
En un final vibrante, de nuevo Eulálio y y el noruego Johannes Kulset (Uno-X Mobility) intentaron sorprender de lejos y cogieron unos segundos de ventaja, pero equipos como Lidl-Trek, NSN y Soudal no estaban dispuestos a dejar escapara la volata. Cazados a 1.200 metros, la etapa se resolvió al sprint en Pieve di Soligo, donde Paul Magnier confirmó que es el rey de la velocidad de este Giro de Italia. Triplete y maglia ciclamino para el francés.
“No esperaba sprintar aquí, eso lo hace aún más bonito -decía Magnier tras la etapa-. Tengo que agradecer a mi equipo la confianza que han tenido en mí. Esta mañana yo mismo no confiaba en mí; incluso me descolgué en la primera subida y tuve que volver a concentrarme. Mis compañeros me mantuvieron ahí en la subida y se aseguraron de que llegara al sprint. Estoy muy feliz de ganar aquí hoy. Para ser honesto, casi no recuerdo ni la llegada. Solo recuerdo a los compañeros llevándome al pelotón en el tramo final y a Jasper haciendo un lanzamiento magnífico. No podría estar más orgulloso de esta victoria. ¿La Ciclamino en Roma? Creo que simplemente voy a disfrutar de las tres etapas que quedan. He disfrutado de días de rosa y también del Ciclamino, es algo que no esperaba antes de este Giro”.
Y mañana viernes llega la jornada reina -Feltre-Alleghe (Piani di Pezzè)- con un recorrido a la altura de la leyenda del Giro. Un auténtico tappone en el corazón de los Dolomitas con seis colosos. En sus 151 km se cubrirán 5.000 m de desnivel, partiendo desde Feltre, para encadenar Passo Duran (12,1 km al 8,2%), Coi (5,8 al 9,7%), Forcella Staulanza (6,3 al 6,7%), el Passo Giau por su vertiente más dura -Cima Coppi- (9,9 km al 9,3%) , Passo Falzarego (10,1 al 5,6%) y la subida final hasta Alleghe, de 5 km con pendientes medias del 9,6%. Una etapa que puede marcar importantes diferencias en la lucha por el podio y los puestos de honor.
CLASIFICACIONES
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