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La llegada en Plateau de Solaison deparó un sprint entre Pogacar, Isaac del Toro y Remco Evenepoel en el que el ciclista del Red Bull-Bora-Hansgrohe logró la victoria, la primera del belga en una etapa en línea de la Grande Boucle.
Quedaban 24 kilómetros a meta cuando Jonas Vingegaard perdió el control de su bicicleta en una curva a derechas y se golpeó contra un bordillo. El danés, doble ganador del Tour y segundo en la general tras Pogacar, fue evacuado en ambulancia y dijo adiós a la carrera con el brazo derecho inmovilizado. Un golpe enorme para el Tour y para la rivalidad que ha marcado la última era de la carrera francesa.
La etapa, de 183,9 kilómetros entre Champagnole y Plateau de Solaison, tenía marcado en rojo su tramo final. Antes, la carrera se movió con el patrón habitual de las grandes jornadas de montaña: pelea larga por la fuga, tensión en los equipos con intereses en los maillots y una escapada numerosa que tardó en consolidarse. El sprint intermedio de Saint-Laurent-en-Grandvaux mantuvo bloqueado el inicio, con Mads Pedersen defendiendo el verde y Jasper Philipsen buscando puntos, antes de que la carretera terminara abriendo el escenario a los aventureros.
La fuga buena no se formó hasta bien entrada la jornada, con un grupo amplio en el que se filtraron corredores de mucho nivel: Adam Yates, Ben Healy, Matej Mohoric, Egan Bernal, Kévin Vauquelin, Einer Rubio, Quinn Simmons, Tom Pidcock, Ilan Van Wilder, Bruno Armirail, Victor Campenaerts, Raúl García Pierna y Abel Balderstone, entre otros. Un corte de mucho peso, pero también difícil de ordenar, con demasiados intereses y pocas ganas de regalar relevos.
Visma-Lease a Bike tomó después la responsabilidad en el pelotón, endureciendo la aproximación a Le Salève-Col de la Croisette y reduciendo el grupo principal. La carrera se tensó definitivamente en ese tramo, cuando la escapada empezó a seleccionarse por delante y los favoritos quedaron cada vez más cerca de entrar en acción. Simmons, Pidcock, Yates, Rubio y Voisard resistieron en cabeza, mientras por detrás el bloque de Vingegaard aceleraba una etapa que todavía guardaba su golpe más duro.
Ese golpe llegó en el descenso de la Côte du Mont. Vingegaard se fue al suelo junto a Sepp Kuss, Isaac del Toro, Felix Grossschartner y Jai Hindley. Todos pudieron continuar salvo el danés. La imagen del corredor de Visma entrando en la ambulancia dejó helada una etapa que, hasta entonces, apuntaba a resolverse únicamente en las rampas de Plateau de Solaison. El Tour perdía a su segundo clasificado, al gran rival de Pogacar y a uno de los nombres que sostenían la tensión de la general.
La carrera siguió, aunque ya con otro aire. Marco Schmid inició la ascensión final con una pequeña renta, pero la subida a Plateau de Solaison, inédita y exigente, fue borrando cualquier resistencia. Quinn Simmons aún tuvo fuerza para rebasarle y prolongar la aventura, pero el grupo de favoritos venía lanzado y el estadounidense terminó siendo absorbido a cinco kilómetros de meta, después de una jornada que le valió el premio de la combatividad.
Fue entonces cuando apareció una imagen poco habitual: Pogacar trabajando en cabeza con Del Toro a rueda. El maillot amarillo se puso al servicio de su compañero mexicano y fue descolgando rivales uno a uno. La selección fue implacable. Paul Seixas y Florian Lipowitz cedieron cerca de un minuto, Juan Ayuso se dejó dos y la subida quedó reducida a tres hombres: Pogacar, Del Toro y Evenepoel.
Del Toro lo intentó primero a un kilómetro de meta y volvió a arrancar a 500 metros, pero no consiguió soltar a Evenepoel. El belga resistió el trabajo de Pogacar, aguantó los cambios del mexicano y esperó al momento justo. A 200 metros de la línea lanzó su sprint y superó al líder del Tour, que entró a su rueda. Del Toro completó el podio de la etapa, exhausto tras haber sido también uno de los implicados en la caída del descenso.
Evenepoel encontró así una victoria de enorme valor simbólico. No solo por imponerse a Pogacar en una llegada de alta montaña, sino por hacerlo en una jornada que le coloca segundo en la general tras el abandono de Vingegaard. El belga queda ahora a cinco minutos del esloveno, con Del Toro tercero a 5:58 y Paul Seixas cuarto a 6:23. Pogacar, pese a no ganar la etapa, sale reforzado: conserva el amarillo, mantiene un margen amplio y además coloca a su compañero Del Toro en el podio provisional.
Para Juan Ayuso, la jornada fue más amarga. El español, que llegó con opciones de seguir apretando la pelea por el podio, cedió dos minutos en la subida final y cae hasta la sexta plaza, a 7:28 de Pogacar. El Tour llega al segundo día de descanso con la general más abierta por detrás del líder, pero también con una sensación difícil de borrar: Vingegaard ya no está y la carrera ha perdido a uno de sus grandes polos de tensión.
La tercera semana arrancará el martes con una contrarreloj individual de 26,1 kilómetros entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains. Un terreno ideal para que Evenepoel trate de consolidar su segundo puesto y para que Pogacar vuelva a medir, cronómetro en mano, una ventaja que ya empieza a pesar como una losa.
Clasificación
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