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La carrera había cambiado de montaña, pero no demasiado de guion. INEOS volvió a arropar a August durante los 170,9 kilómetros desde Pardubice y dejó que una numerosa fuga consumiese buena parte de la jornada antes de poner orden camino de la última ascensión. Por delante rodaron Samuel Boardman, Nolan Huysmans, Filippo Ridolfo, Dominik Neuman, Josef Černý y Romet Pajur, con Manuele Tarozzi y Jan Castellon incorporándose posteriormente a una aventura que acabó encontrando su límite en Dlouhé stráně.
Hasta allí llegó la etapa después de un día de aproximación y desgaste, con Mezilesí como aperitivo montañoso antes de afrontar los más de trece kilómetros de la subida definitiva. Castellon y Tarozzi fueron los últimos supervivientes de la escapada, pero el grupo del amarillo ya llegaba lanzado por detrás y terminó con sus opciones en las primeras rampas.
Fue entonces cuando la etapa empezó a escaparse del control que INEOS había ejercido durante buena parte de la tarde. Geoffrey Bouchard abrió las hostilidades a menos de cuatro kilómetros de la cima y Kamiel Bonneu vio la oportunidad. El belga alcanzó al francés, lo dejó atrás y durante unos minutos obligó a trabajar de verdad a los compañeros de August.
Jack Haig tomó el mando de la persecución y Bonneu acabó siendo alcanzado a 1,8 kilómetros de meta. Era el momento que esperaba el líder.
August no quiso aguardar al esprint. Atacó prácticamente en cuanto terminó el trabajo de su equipo y encontró en Fancellu al único corredor capaz de responder con rapidez. Pozzovivo, que a sus 43 años continúa mezclándose con ciclistas que podrían ser sus hijos, perdió unos metros, se rehízo y consiguió regresar para mantener a los tres primeros de la general juntos en la pelea por la etapa.
Pero August tenía todavía una bala.
El estadounidense volvió a arrancar a unos 400 metros de la línea y esta vez Fancellu no encontró la manera de superarle. August mantuvo la ventaja hasta la meta para firmar el doblete, con el italiano nuevamente segundo y Pozzovivo tercero.
No hubo sorpresa, aunque sí otra demostración de autoridad. August había llegado a Dlouhé stráně con seis segundos sobre Fancellu y once sobre Pozzovivo después de su victoria del viernes en Ještěd. Lejos de conformarse con administrar esa renta, volvió a correr para ganar.
El Czech Tour queda ahora a falta de su última jornada, con August vestido de amarillo y dos finales en alto resueltos de la misma manera: con el estadounidense por delante de todos. La carrera terminará este domingo camino de Pustevny, último terreno para intentar discutir un liderato que, después de Dlouhé stráně, tiene todavía más dueño.
