Entrevistas

Xabier Berasategi: "El ciclismo me ha enseñado a no rendirme"

El veloz ciclista guipuzcoano sueña con estrenar su casillero de victorias en profesionales vestido del Euskaltel-Euskadi, el equipo al que animaba de pequeño siendo uno más de la marea naranja.

Ainara Hernando: Foto: Miguel Ena (Sprint Cycling Agency)

3 minutos

Xabier Berasategi

- ¿Por qué te dio por el ciclismo? Me ha gustado desde siempre, aunque de chaval practicaba fútbol y atletismo. Tampoco tenía mucho tiempo para la bici, pero en cadetes de segundo año me animé a probarlo a final de temporada. Mi tío me dejó su bici y todo el material. Probé a disputar cinco carreras, dejé de lado los otros deportes que hacía y me gustó tanto que me quedé con el ciclismo. Mi primera temporada completa fue el primer año de juveniles.

- ¿Tenías referentes? Mi ídolo por aquel entonces era Samuel Sánchez. Y en casa, los hermanos Izagirre. De mi zona han salido muy buenos ciclistas y ellos siempre han sido un referente para mí.

- Tres palabras que te definan como ciclista. Polivalente, rápido e inteligente.

- ¿Tienes alguna manía encima de la bici? Nada, no soy maniático la verdad. Aunque el día antes de las carreras sí me gusta dejar preparado el dorsal y que quede bien estirado.

- Un titular que te gustaría leer contigo como protagonista. Xabier Berasategi gana una etapa. Me gustaría verme alzando los brazos porque todavía no me he estrenado desde que soy profesional. Me da igual dónde, la carrera que sea, que hoy en día está muy caro.

- ¿Qué tipo de ciclista eres? Soy un corredor bastante polivalente. Puedo pasar la montaña, aunque no los grandes puertos. En el resto sí puedo subir decente y luego aprovechar mi punta de velocidad en grupos reducidos para alcanzar buenos resultados. Pese a que no me considero un sprinter, soy capaz de meterme en las llegadas masivas

- ¿Cuál es tu ruta preferida para entrenar? Cuando tengo entreno largo voy por la costa, por Zarautz y Zumaia. Si tengo que hacer más corto, tiro hacia Navarra por la Sakana. El puerto de Lizarrusti y volviendo por Otzaurte.

- ¿Tenías un plan B si el ciclismo te fallaba? Cuando estaba en el pelotón amateur acabé un Grado Superior de Mecánica y Electrónica. En un principio lo cogí pensando en la posibilidad de seguir estudiando después, así podría empezar alguna ingeniería. Sin embargo, vi que podía hacer carrera con la bici y aposté por ella.

- ¿Qué tal era combinar los estudios con los entrenamientos? Lo llevé bastante bien porque estudiaba por las mañanas y por las tardes tenía tiempo libre para entrenar. A día de hoy las cosas han cambiado mucho, pero cuando pasé a amateur los primeros años eran para aprender y seguir progresando. No me presionaban mucho. Mi generación ha sido la última que ha podido disfrutar de un crecimiento así porque Remco es de mi edad y dio el salto directo a profesional; ahora, los juveniles ya son casi profesionales.

- ¿Te veías trabajando lejos de la bici? No, la verdad. En juveniles ya gané alguna carrera y pensaba que algún día podría llegar a profesionales, pero por si acaso me saqué los estudios. Además era algo que también me gustaba. En mi zona hay mucho trabajo en las fábricas de alrededor. AMPO, CAF, Irizar... habría acabado casi seguro en alguna, en la parte de mantenimiento.

- ¿Quién te ha impresionado más en el pelotón profesional? Van Aert y Van der Poel. Los he tenido al lado en alguna clásica belga y ¡buah! son enormes. Aunque no los he visto mucho tiempo de cerca (ríe), cuando se te cruzan... imponen.

- ¿Una carrera en la que sueñes con tomar la salida? El Tour de Francia.

- Has corrido ya una grande, La Vuelta, y llevas cuatro temporadas como profesional. ¿Te sientes asentado? Sí, bastante. Cuando subí a pros, enseguida encontré mi sitio y supe cuál era mi rol. Eso me ayudó a centrarme.

-  ¿Y cuál es ese rol? En las etapas o clásicas que pueden acabar en un sprint reducido por la dureza previa, trato de aprovechar esas oportunidades para obtener un resultado. Y cuando la carrera no es ideal para mí, me centro en aportar a algún escalador o un velocista como Jon Aberasturi en su día. Hacer de gregario, vamos.

- ¿Qué te enseñó La Vuelta que has disputado y acabado? Me hizo más duro. Comencé con muchas dudas de cómo iba a responder mi cuerpo ante una fatiga tan grande. Sufrí un bajón tras la primera semana, cuando llegamos a Granada que ganó Adam Yates. Estaba enfermo, con fiebre. Subí Hazallanas mareado. Me veía fuera de la carrera. Pasé tres días de mucha miseria, pero poco a poco empecé a darle la vuelta al cuerpo y logré meterme en el top 10 de algunas etapas. Supe sufrir para llegar al final.

- ¿Cuál ha sido tu mejor día encima de la bici? El día que después de firmar con Euskaltel corrí en Beasain, aún de sub-23, y gané. Ya fui de una manera diferente a competir, porque sabía que iba a ser profesional y encima con Euskaltel. De pequeño iba a ver la Itzulia con la camiseta naranja a la cuneta, uno más de la marea. Era un sueño cumplido. Ese día corrí con gran confianza, sabía que cuando me moviese iban a seguirme dos como mucho. No se tienen sensaciones así muchos días.

- ¿Qué lección te ha dado el ciclismo? Me ha enseñado a no rendirme. En este deporte hay muchos días malos para después tener uno bueno. Merece la pena sufrir, pasar un poco de miseria, para luego poder disfrutarlo.

- ¿Con qué te sentirías satisfecho al terminar tu carrera deportiva? Con la tranquilidad de haberlo dado todo y no tener nada de lo que arrepentirme, de haber hecho esto o lo otro. Y habiendo progresado mucho.

 

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