¡A la caza del cuervo!

Si se resiste la postura del cuervo o la grulla, el yoga en suspensión puede ayudarte a mejorar tu equilibrio y perder el miedo
Rafa López (@iberian_pangea) /Fotos: Gonzalo Manera -
¡A la caza del cuervo!
Hacer yoga en suspensión puede ayudarte a conseguir posturas algo más complejas como el cuervo o la grulla

Cuerco en suspensión con las 2 piernas.

¿Yoga y cuerdas? Por qué no…

Para las personas deportistas, el entrenamiento en suspensión es algo muy habitual. Si lo combinas con el yoga, puedes conseguir lo mejor de los dos mundos, la flexibilidad del yoga con la fuerza de la suspensión. Bastan unas cuerdas y arneses de suspensión, y un conocimiento básico de yoga para practicar las asanas o posturas ¿Qué vas a conseguir con el yoga en suspensión? Prueba y verás cómo puedes modificar la intensidad, las cargas, conseguir nuevos puntos de apoyo, y mejorar la estabilidad y el equilibrio.
En yoga, las asanas o posturas son estáticas, y no son ejercicios repetitivos como acostumbramos a hacer en el entrenamiento en suspensión, pero se pueden encadenar asanas para crear secuencias fluidas. Recuerda que en yoga es muy importante entrar y salir bien de las posturas, siendo conscientes de los músculos y articulaciones implicados en cada momento para obtener los máximos beneficios de cada asana.

Las diferencias entre la postura de la grulla y del cuervo

Las posturas invertidas son muy vistosas, requieren fuerza y equilibrio, y la suspensión es una buena ayuda para practicarlas sin miedo a caerte y dar con los dientes en el suelo.

CONSEJO:

La suspensión te ayuda a llegar un poco más lejos, pero en yoga es muy importante coordinar la respiración o pranayama en todo momento. Inhala y exhala por la nariz, despacio y alargando la exhalación, y coordina los movimientos de forma fluida.

El cuervo (kakasana) o la grulla (bakasana) son posturas invertidas que pueden suponer un reto para principiantes. Ambas requieren fuerza en las muñecas y las manos principalmente, y una buena colocación de brazos y codos. Son un juego de equilibrio y estabilidad, y suelen costar al principio, no por falta de fuerza, más por el miedo a dar con la cara en el suelo.

Al trabajar con la ayuda de la suspensión, eliminamos el factor miedo, ya que las cuerdas nos sujetan los pies, y podemos centrarnos en fortalecer las manos y las muñecas, para ir cogiendo la técnica que necesitas para mantener los codos en el ángulo correcto y la espalda bien colocada.

¿Cuervo o grulla?

Si te fijas en la imagen de la postura de la grulla, las rodillas se colocan en las axilas, no en los codos como en el cuervo. Es una postura más difícil y exigente, y trabajar con suspensión te puede ayudar a dar el salto del cuervo a la grulla.

Cuerco en suspensión con las 2 piernas.

Grulla en suspensión con las 2 piernas.

Grulla en suspensión con las 2 piernas.

Cuervo en suspensión con una pierna.

Y si quieres ir más allá, puedes probar a avanzar en las posturas y hacer el cuervo o la grulla con una sola pierna.

Cuervo en suspensión con una pierna.

Grulla en suspensión con una pierna.

Grulla en suspensión con una pierna.

Agradecimientos a ZUY

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