Yoga, una ayuda para personas en tratamiento con cáncer

El yoga te puede ayudar a mejorar tu postura y relajar tu mente a la hora de enfrentarte al cáncer
Silvia Jaén, profesora de yoga -
Yoga, una ayuda para personas en tratamiento con cáncer
Los beneficios del yoga en cáncer de mama

El cáncer de mama es un mal que nos afecta de forma general a todos. Si no es porque se haya vivido en primera persona es porque lo hemos tenido muy cerca, es difícil no tener un familiar, una amiga, conocidos…

La radioterapia y quimioterapia son dos de  los tratamientos más aplicados en cáncer de mama. Son tratamientos muy agresivos para los órganos, la sangre, la piel, no sólo se pierde el pelo, hay una reacción global en todo el cuerpo.

Gracias a las posturas de yoga y el Pranayama  o ejercicios de respiración,  podemos suavizar muchos de los síntomas físicos y psicológicos que aparecen durante el tratamiento de cáncer, especialmente durante las sesiones de quimioterapia y radioterapia.

En mi experiencia con personas con cáncer de mama, he comprobado que con la quimio y radio, las pacientes experimentan más contracturas y el cuerpo tiende a cerrarse a encogerse, quizás porque estos tratamientos provocan un aumento de la temperatura en el interior de las células,  cambios que aún están por estudiar, que destruyen células tumorales y que pueden provocar reacciones en las células de alrededor.

El cuerpo en estos tratamientos tiende a cerrarse y contracturarse, las pacientes buscan posturas de recogimiento, casi fetales, y es frecuente que se encierren en si mismas, buscando la sensación de confort y tranquilidad tumbadas en el sofá envueltas en una manta.

Con la mayoría de las posturas de yoga o asanas conseguimos oxigenar, abrir, relajar el sistema nervioso para alcanzar calma y tranquilidad.

El tipo de yoga que se trabaja en los casos de cáncer es un Yoga Restaurativo, en el que se utilizan soportes diferentes para  crear espacios, oxigenar y mover el organismo sin que suponga un gran esfuerzo para la paciente.

Según el estado en el que se encuentre se aplicarán diferentes posturas sin llegar a “agotar” o hacer un sobre esfuerzo.

Además, con yoga se puede trabajar de forma específica en el lugar afectado por el tumor o tumores y los tratamientos. Mimando en todo momento esta zona y adaptándola según los síntomas y limitaciones que se tenga y sobre todo observando de qué forma y porqué se produce ese desequilibrio físico y a nivel emocional.

De esta manera se puede trabajar en profundidad el lado más sutil del origen, para reestructurar desde una  base sólida. 

Todo esto junto a la respiración que es fundamental en este proceso, va a hacer que se pueda alcanzar un estado de aceptación, armonía física y mental, vigor, alma y tranquilidad.

Os deseo un Feliz Día Internacional del Cáncer este 4 de febrero.

Aquí podéis ver el vídeo que he grabado para la presentación de la línea de lencería para cáncer de mama de la marca Selmark Care  con la que colaboro como profesora de yoga.

Namasté

Si necesitáis más información o queréis asistir a mis clases, me podéis encontrar en mi blog Silvia Jaén y Facebook

 

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