¿Es buena idea entrenar con máscara? Todo sobre el entrenamiento ventilatorio

No todo lo que está de moda ayuda a la productividad del entrenamiento, y una máscara tampoco
Fernando Lozano Martínez (Director Técnico de iAltitude) -
¿Es buena idea entrenar con máscara? Todo sobre el entrenamiento ventilatorio
¿Es buena idea entrenar con máscara? Todo sobre el entrenamiento ventilatorio

En los últimos años hemos visto como un artefacto estéticamente muy bien pensado y para nada novedoso pese a lo que nos intentan vender desde los EEUU, ha aparecido en los ámbitos de entrenamiento deportivo con una frecuencia sorprendente. Me refiero a las TRAINING MASKS (TM), o máscaras mal denominadas de entrenamiento en altitud. Es un ejemplo bien claro que demuestra como los americanos desde el punto de vista del marketing y de la comunicación no tienen rival. Son capaces de venderte todo y los que es más importante y grave, que la sociedad se lo crea. Voy a intentar explicarme:

El entrenamiento ventilatorio (EV) lleva ya varios años empleándose en el deporte y en el ámbito de la salud. Los incentivadores respiratorios, englobados en varias marcas (Powerbreath quizá sea la más conocida en España) se emplean en muchos deportes, ya que tienen varios estudios de investigación de peso que avalan su uso. Estos aparatos permiten un ajuste de la resistencia gradual en la fase inspiratoria (que es la fase que realmente necesita energía y esfuerzo muscular al existir una presión negativa en los pulmones) para entrenar la musculatura afectada (intercostales y sobre todo el diafragma) con el objetivo de mejorar la fuerza de dicha musculatura y el rendimiento deportivo. ¿Podemos pensar que mejorando la resistencia y la fuerza máxima (PIM) de estos músculos podemos mejorar el rendimiento? Todo hace pensar que así es, el principal razonamiento es que existe un mecanismo reflejo en los neumocitos denominado “reflejo de disnea” que avisa al cerebro y los centros de control motor respiratorio de la falta de oxígeno y flujo sanguíneo a nivel central cuando el ejercicio es extremo, lo que provoca una redistribución sanguínea que permite que aumente la circulación central, lo que va a provocar menor aporte de oxígeno a las piernas y por tanto una pérdida de rendimiento. Con entrenamiento ventilatorio se producen adaptaciones que consiguen retrasar este reflejo y podemos mantener más tiempo el nivel de intensidad.

Una vez explicados estos mecanismos, conviene preguntarse si las máscaras realmente son efectivas para entrenar, para lo cual tengo mis propias impresiones. De momento, creo que cualquier profesional que se precie debe buscar una personalización en la carga de entrenamiento de sus deportistas y conocer muy bien qué se está haciendo y para qué. Las TM no son un entrenamiento en altitud como vende la marca, no reducen la fracción de oxígeno en la ventilación para activar otros mecanismos relacionados con la hipoxia, de la cual hablaremos en otro momento, sino que limitan progresivamente el caudal ventilatorio a través de unas válvulas que se colocan en la TM provocando un entrenamiento ventilatorio mecánico muscular, que sin ser negativo siempre que sea controlado, no tiene nada que ver con el entrenamiento en altitud. Desgraciadamente, estamos en un nivel de formación donde se habla de tocino y velocidad en el mismo contexto, y lo que es peor, las personas que no tienen la culpa de nada, sin informarse previamente, se lo creen. Pero a mí personalmente me parece mucho más grave que cualquier sujeto, sin preparación alguna entrene de esta forma sin controlar la intensidad, ni la sobrecarga CV y que pueda entrar en un riesgo de hipercapmia importante por exceso de CO2. Esto lo he explicado en otros foros, ya sé de casos de desvanecimientos en entrenamientos por este proceso que me parecen lo suficientemente graves como para destacarlo.

Sin querer desechar este artilugio, sí que digo que debe ser usado por personal cualificado y entrenadores que sepan lo que hacen para poder emplearlo buscando objetivos fisiológicos como los explicados anteriormente e incluso psicológicos. En el caso del entrenamiento de fuerza puede ser interesante debido al cada vez más en auge “entrenamiento de fuerza con restricción de flujo u oclusión”, ya que las TM van a provocar contextos metabólicos más anaeróbicos buscando mejores y más potentes adaptaciones al entrenamiento neural y fibrilar, donde todavía hay mucho que investigar. Pero usarse sin control y bajo posibles beneficios que no tienen nada que ver, es estar dando palos de ciego y lo que es más grave, jugando con la salud de nuestros deportistas.

Las TM (training mask) me parecen una herramienta interesante por la comodidad de poder hacer EV (entrenamiento ventilatorio) en movimiento de forma cómoda, algo de lo que no disponíamos hace pocos años, pero debe usarse cuando previamente hayamos entrenado en reposo o estático y siempre con un control de la carga de trabajo.

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