Las pastillas "mágicas" para el sistema inmune

No hay atajos ni "pócimas milagrosas": tanto la realización de ejercicio físico como seguir un estilo de vida saludable son imprescindibles en el óptimo funcionamiento del sistema inmune.

Alberto Cebollada

Las pastillas "mágicas" para el sistema inmune
Las pastillas "mágicas" para el sistema inmune

Tengo muy claro que no existe ninguna pastilla milagrosa para reforzar el sistema inmune, y que para evitar las enfermedades además de extremar la higiene hay que seguir diariamente unos hábitos saludables. Realizar todos los días ejercicio físico, seguir una alimentación sana, variada y equilibrada, combatir el estrés y descansar lo suficiente. Los especialistas en inmunología coinciden en afirmar que no hay secretos, que tanto la realización del ejercicio físico como el hecho de seguir un estilo de vida saludable son imprescindibles en el óptimo funcionamiento del sistema inmune. Todos los factores que entran dentro de lo que se conoce como “estilo de vida saludable" hacen que los “deportistas" tengamos un buen sistema inmune y por ello enfermemos menos en comparación con la población sedentaria.

Es un error pensar en estimular el sistema inmunológico tomando una píldora milagrosa, lo que hay que hacer es un gran esfuerzo por mantenerlo sano velando por realizar la mejor de las profilaxis. La profilaxis es el conjunto de medidas que se deben tomar para evitar las enfermedades y son por ello el más rentable de los esfuerzos que podemos hacer, porque sirven para prevenir.

Pero además son los hábitos saludables que realizamos diariamente los que van a permitir gozar de una buena salud y será el cómputo de todos ellos lo que es útil para reducir la probabilidad de enfermar y mantenernos sanos durante toda la vida. Realizar ejercicio físico diariamente aumenta la creación de linfocitos T, células inmunes claves en la lucha contra virus y sustancias patógenas, que reducen tanto la incidencia de enfermedades crónicas y transmisibles provocadas por virus y bacterias, como de las no transmisibles como el cáncer y los trastornos inflamatorios crónicos (1). Seguir una alimentación sana, variada y equilibrada que incluya alimentos ricos en fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, proteína, grasas saludables etc., aportará las cantidades necesarias para el mantenimiento en óptimas condiciones del sistema inmune y de la salud. Pero en ocasiones, bien sea por un déficit en su absorción o porque no se aportan en la cantidad suficiente se recomienda recurrir a la suplementación. El hierro, el cobre, el zinc o el selenio y las vitaminas liposolubles en especial la A, D y E y la hidrosoluble C se relacionan con el sistema inmune. También los aminoácidos de cadena ramificada BCAA´s, como la leucina, y la Glutamina (2) tienen un papel determinante al servir de nutrientes a las células del sistema inmune colaborando en aumentar la cantidad de células LAK (Lymphokine-Activated Killer) y también de la mucosa intestinal, desempeñando un papel fundamental en el mantenimiento de la barrera pasiva que la mucosa tiene ante la entrada de microorganismos.

Pero también es muy importante combatir el estrés, ya que en situaciones de nerviosismo aumenta el cortisol junto al resto de hormonas del estrés que reducen la creación de linfocitos. Por este motivo es importante incluir a diario estrategias de relajación y orientar a que el ejercicio físico que realicemos contribuya a reducir el estrés, y no a aumentarlo. En este sentido debemos evitar realizar esfuerzos excesivamente largos y/o intensos si no se está entrenado para tolerarlos, ya que supondría un impacto metabólico que aumentaría el estrés y podría debilitar el sistema inmune. Aprovechar el concepto de hormesis o estímulo positivo que se obtiene de la exposición a dosis bajas “de algo" que en una cantidad elevada resultaría perjudicial, como exponerse durante breves periodos de tiempo a ambientes fríos o simplemente ducharse con agua fría (3) aumentan la cantidad y la actividad de las células inmunes NK (natural killers).

Como ves lo más importante para mantener nuestro sistema inmune “en forma" es respetar las medidas higiénicas y esforzarnos por seguir la mejor de las profilaxis para alejar la probabilidad de enfermar. Realizar ejercicio físico a diario es clave, pero también lo es reducirlo o suprimirlo si no te encuentras bien. En lugar de pensar en estimular el sistema inmunológico tomando una pastilla, lo sensato es mantenerse sano mediante la realización de hábitos que sean saludables, que mantenidos en el tiempo serán los que sin duda alguna nos ayuden a alejar las enfermedades.

Referencias:

  1. Campbell P, Turner J. 2018. Debunking the Myth of Exercise-Induced Immune Suppression: Redefining the Impact of Exercise on Immunological Health Across the Lifespan.Frontiers Immunology

  2. Newsholme P. 2001. Why is L-glutamine metabolism important to cells of the immune system in health, postinjury, surgery or infection?. Journal Nutrition

  3. Brenner et col. 1999. Immune changes in humans during cold exposure: effects of prior heating and exercise. Journal Appl Physiology

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