Intolerancia a la fructosa

Conoce los síntomas
Yolanda Vázquez Mazariego -
Intolerancia a la fructosa
Intolerancia a la fructosa

¿Qué es?

La fructosa es el azúcar de la fruta, un monosacárido que aparece libre y natural en frutas, verduras, cereales, remolacha, caña de azúcar y miel. Algunas bebidas, jarabes, siropes  y zumos también contienen fructosa, y hasta hace poco, también se utilizaba como sustituto del azúcar en las personas diabéticas.
La intolerancia o mala absorción de la fructosa se produce por un defecto en el sistema de transporte GLUT-5, que se encarga de la absorción del fructosa en el intestino delgado. Cuando no funciona el transportador GLUT-5, la fructosa no digerida llega al final del intestino y es descompuesta por las bacterias de la zona, provocando una acumulación de agua que acaba en diarrea líquida.
La intolerancia a la fructosa puede ser débil o muy aguda, depende de cómo trabaje el transportador GLUT-5. También se ha visto que algunas sustancias disminuyen la absorción de la fructosa como el sorbitol (edulcorante 420) de los alimentos dietéticos que inhibe al transportador GLUT5, así como algunas verduras de digestión lenta como el puerro y la col, que empeoran los síntomas.
Otras sustancias ayudan a la absorción de la fructosa, es el caso de la glucosa que se asocia a la fructosa y mejora la absorción, por eso el azúcar común o la sacarosa (glucosa más fructosa) son bien digeridos por las personas con esta intolerancia.

¿A qué se debe?

La mala absorción de la fructosa puede ser primaria, de origen genético y para toda la vida, o secundaria provocada por el daño a la mucosa del intestino delgado (celiaquía, enfermedad de Crohn, tratamientos con medicamentos, infecciones intestinales, etc.) que no suele ser permanente y desaparece cuando se regenera la mucosa intestinal. También se ha visto esta intolerancia por un consumo exagerado del edulcorante sorbitol, por abuso de chicles, caramelos sin azúcar u otros productos con este edulcorante.

Síntomas

Dolor abdominal, gases, cólicos intestinales, ruidos abdominales, diarreas líquidas o mucosas alternadas con estreñimiento. Además de otros síntomas más generales como cansancio, nerviosismo, cambios de humor, etc. Uno de los síntomas más habituales y más difíciles de asociar a esta intolerancia es la depresión, se produce porque la fructosa no absorbida se une al aminoácido triptófano y lo ‘secuestra’, y como este aminoácido es necesario para producir serotonina, la hormona de la felicidad, las personas con mala absorción tienen tendencia a estados depresivos y oscilaciones de ánimo.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la mala absorción de la fructosa se realiza por las pruebas médicas (test del hidrógeno del aire espirado y del metano)La intolerancia a la fructosa se puede confundir con la intolerancia hereditaria a la fructosa, que es un defecto de la enzima que metaliza la fructosa y se detecta en los primeros meses de vida y requiere un tratamiento dietético estricto para toda la vida.

¿Cómo se trata?

Generalmente no es necesario eliminar completamente la fructosa de la dieta para toda la vida, los alimentos ricos en fructosa son muy saludables (frutas, zumos de frutas, frutas secas y en pequeñas cantidades tienen los cereales y verduras) y pueden aparecer carencias nutricionales. En la primera fase se eliminan todos los alimentos con fructosa para conseguir recuperar la mucosa intestinal y luego se sigue un periodo de prueba en la que se van incorporando pequeñas cantidades de verduras y frutas para saber hasta la tolerancia de cada persona. Las verduras tienen pequeñas cantidades de fructosa y suelen ser muy bien toleradas salvo en el caso de las coles y puerros. Se puede comer frutas con bajo contenido en glucosa o un buen índice de glucosa-fructosa como albaricoques, carambolas, fresas, frambuesas y frutas del bosque, guayaba, limón, mango, melocotón, melón amarillo, papaya, pera, sandía o uva espina. Hay que evitar las frutas desecadas, en conserva y los zumos de frutas. Como la mayoría de los alimentos que contienen fructosa también aportan glucosa que mejora la absorción, cada persona debe aprender cuáles son los alimentos que puede tolerar o no.

¿Qué problemas puede ocasionar?

Eliminar la fruta completamente de la dieta puede producir deficiencias por carencias de fibra, vitamina C, ácido fólico y vitamina A, además de los flavonoides y nuevas sustancias fitoquímicas que se descubren cada día en las frutas. No es recomendable eliminar completamente la fruta de la dieta ni en caso de mala absorción, simplemente hay que tomar pequeñas cantidades de fruta de temporada repartidas a lo largo del día. Las personas deportistas necesitan comer fruta, por eso es importante conocer el grado de tolerancia a la fructosa para comer fruta en pequeñas cantidades cada día.

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