Golpes en la cabeza,así debes actuar para curarlos y prevenirlos

Cuando un golpe te da de pleno en la cabeza, esto es lo mejor que puedes hacer
Por Dr. Luis Ley Urzaiz, Jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. Miembro de TopDoctors.es -
Golpes en la cabeza,así debes actuar para curarlos y prevenirlos
Golpes en la cabeza,así debes actuar para curarlos y prevenirlos

Una caída, un choque… en la actividad deportiva son frecuentes los golpes en la cabeza. Y deben preocuparnos, puesto que se trata de la primera causa de muerte y discapacidad en población joven. Sin la protección del cráneo, nuestro cerebro no aguantaría un golpe directo, puesto que se trata de un tejido muy blando y delicado. No obstante, un golpe fuerte puede superar las posibilidades de amortiguación del cráneo y provocar una lesión, ya sea en forma de hematoma intracraneal (dentro del cráneo, pero fuera del cerebro) o de lesión intracerebral (en el propio cerebro). En no pocas ocasiones se producen ambas lesiones. El pronóstico es generalmente malo, tanto funcional como vital, dado que se produce un daño cerebral irreparable e inmediato. Este tipo de golpe acabó con la vida de Ayrton Senna en 1994.

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Consecuencias de un golpe en la cabeza

Las aceleraciones o deceleraciones bruscas también pueden provocar graves secuelas que se conocen como “lesión axonal difusa”. La zona de unión entre el cerebro y la médula espinal es más rígida (tallo cerebral) que el propio cerebro, por lo que si se agita el cráneo violentamente hay zonas que se van a mover más rápido (el cerebro respecto al tallo cerebral), rompiendo las uniones entre ambas. A nivel microscópico se rompen los axones, que son las proyecciones de las neuronas, lo que las incapacita para hacer su función. Este tipo de lesiones tiene un pronóstico más incierto, y también puede producirse a la vez que los hematomas intracraneales, como ocurrió en el caso de Michael Schumacher.

En la conmoción o concusión cerebral no hay daño estructural, es decir, no hay nada roto, pero el cerebro sufre una especie de apagón eléctrico durante unos instantes. Este tipo de lesiones tienen un pronóstico excelente, si bien, en caso de repetición pueden tener consecuencias graves. Un ejemplo de este caso es lo que le ocurrió a Fernando Torres en marzo de 2017.

Los golpes menos graves son los que afectan solo al escudo del cerebro, es decir, aquellos que son absorbidos por el cráneo y sus cubiertas y que pueden ser muy escandalosos, como grandes chichones o brechas, que sangran mucho ya que el cuero cabelludo está muy vascularizado, pero que no tienen por qué tener mayor importancia excepto por problemas estéticos asociados, salvo en casos extremos o en bebés.

Recientemente se ha descrito un tipo de lesión cerebral grave secundaria al haber sufrido golpes repetidos en la cabeza. Se conocía desde hace mucho que en deportes como el boxeo, en los que se producen frecuentes conmociones cerebrales por impactos de alta energía, podía aparecer un cuadro de demencia o de parkinsonismo secundario, como le ocurrió al gran campeón Muhammad Alí, pero ahora sabemos que en determinadas personas, con una susceptibilidad genética específica, pueden sufrir un cuadro de demencia secundario al haber recibido muchos golpes en la cabeza caracterizados como menores, es lo que se conoce como encefalopatía traumática crónica y afecta no solo a boxeadores, sino a todos aquellos deportistas que practiquen deportes de contacto (artes marciales, hockey, fútbol americano). El descubrimiento de esta enfermedad está narrado muy bien en la película “La verdad duele”, (2015) protagonizada por Will Smith. El reconocimiento de esta enfermedad ha llevado a que sea obligatorio pasar un reconocimiento médico tras sufrir un traumatismo craneal en el transcurso de un partido y que se impida jugar durante un tiempo más o menos prolongado, o incluso para siempre, en caso de repetición de estos golpes.

La gravedad de los golpes en la cabeza se relaciona con el estado del que los ha sufrido inmediatamente tras el golpe. Si tras recibir el golpe, aunque dolorido, el afectado es capaz de seguir con lo que estaba haciendo, se acuerda de todo lo ocurrido en los momentos transcurridos alrededor del golpe y no hay otros datos de gravedad, el pronóstico es excelente. Es lo que se conoce como traumatismo craneal leve. Si por el contrario tras el golpe el accidentado queda inconsciente, el pronóstico es más sombrío. En cualquier caso se aconseja mantener cierto tipo de precauciones con este tipo de golpes. Hay una serie de factores que agravan el pronóstico del traumatismo craneal, como son la toma de medicamentos anticoagulantes o antiagregantes, ya que facilitan la aparición de hematomas intracraneales tardíos; los golpes de alta energía, como los accidentes de vehículos a alta velocidad, incluidas bicicletas, o caídas de caballo; o las edades límites de la vida, en las que el cerebro del accidentado es más frágil.

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Lesiones secundarias a un golpe en la cabeza

De menos a más, las lesiones secundarias a un golpe en la cabeza son: lesiones del cuero cabelludo (brechas y hematomas por fuera del cráneo, un "chichón"); fracturas craneales, que si no se acompañan de lesiones intracraneales tienen un buen pronóstico; hematomas intracraneales, que son aquellos que se desarrollan en el interior del cráneo y que pueden ser extradurales si se producen entre el cráneo y las meninges, tienen un buen pronóstico si se tratan precozmente y tienen la peculiaridad de producir síntomas tiempo después de haber sufrido el traumatismo; hematomas subdurales agudos, que se producen entre el cerebro y las meninges, por dentro de estas; y por último los hematomas intracerebrales y la afectación del tejido cerebral. No es raro que los hematomas subdurales e intracerebrales se asocien.

Los daños cerebrales primarios son producidos directamente por el golpe. Si se sufre un golpe que rompa el cráneo y destruya el cerebro, el daño cerebral inmediato será más o menos importante, y el cerebro perderá su función, de manera más o menos reversible pero inmediata. Si no se hace tratamiento alguno e incluso, desgraciadamente en muchas ocasiones, a pesar de realizar el mejor tratamiento posible, el cerebro dañado se inflama, afectando el cerebro sano que se encuentre alrededor. Este es el daño cerebral secundario, que se produce también si el accidentado está en coma y no respira adecuadamente o si no se evacúan los hematomas epidurales y la presión dentro del cráneo aumenta.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Si durante un entrenamiento o competición alguien recibe un golpe en la cabeza, debemos solicitar asistencia médica si se producen sangrados abundantes por heridas, pérdida de conciencia o el deportista no recuerda lo ocurrido, estar bajo los efectos de drogas o alcohol que pueden enmascarar un cuadro más grave, haber sufrido accidentes de alta energía, estar tomando medicación antiagregante o anticoagulante. También debemos recurrir a profesionales santitarios si aparece cefalea intensa tras el golpe, desorientación, vómitos o somnolencia intensa.

¿Cómo se puede prevenir?

Obviamente, comportándonos de un modo prudente mientras practicamos deporte. También protegiendo el cráneo con un casco en aquellos deportes en los que el el riesgo de caída a alta velocidad es importante (ciclismo, hípica, fútbol americano, hockey sobre hielo, etc.) o con la protección adecuada en caso de deportes de contacto tipo artes marciales o boxeo.

Es importante también reconocer las conmociones cerebrales y evitar su repetición. En la NFL americana hay un estricto código que afecta a todas las categorías y que obliga a reconocer al deportista tras un golpe en la cabeza. Si se detecta una conmoción se le impide seguir jugando y si se repite puede ser retirado de la competición temporal o permanentemente.

Es fundamental también reconocer la importancia de los golpes considerados “menores”, ya que como hemos dicho, pueden provocar un cuadro grave a largo plazo.

 

¿Cuál es el tratamiento más eficaz?

En todos los casos, el tratamiento debe estar encaminado a minimizar el riesgo del daño secundario, favoreciendo la oxigenación y el correcto aporte sanguíneo cerebral. Para ello, en ocasiones es preciso realizar intervenciones quirúrgicas encaminadas a evacuar hematomas intracraneales, a aumentar el volumen craneal (y disminuir la presión intracraneal), a colocar sensores intracerebrales que nos informen de la presión intracerebral, de su perfusión y metabolismo, etc.

Respecto a los golpes menores, los traumatismos leves y conmociones, siempre se aconseja una vigilancia durante unas 24-48 horas, incluidos los periodos de sueño, preguntando al afectado cómo se siente y si está bien. Tras estos traumatismos es preciso realizar una especie de “descanso cerebral”, limitando los esfuerzos de la misma manera que haríamos tras una sobrecarga muscular. Para ello se aconseja adoptar un horario estricto de acostarse y levantarse a la misma hora durante tres o cuatro días, dormir un mínimo de 7 u 8 horas y reincorporarse de manera progresiva a sus actividades habituales.

La presencia de cefalea o dolor de cabeza tras un golpe en la cabeza es frecuente y normal, siempre que sea controlable con medicación habitual y vaya disminuyendo en intensidad. La cefalea intensa mantenida, la aparición de vómitos, obnubilación o desorientación, la dificultad para hablar, para entender o para mover un brazo o una pierna son datos de alarma que obligan a consultar con un médico de manera urgente.

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