¿Estamos preparados para gestionar y encajar el fracaso?

Saber llevar el fracaso y gestionarlo con éxito no es fácil, pero nosotros te damos las claves para intentarlo
Patricia Ramirez Loeffler -
¿Estamos preparados para gestionar y encajar el fracaso?
¿Estamos preparados para gestionar y encajar el fracaso?

Acabamos de vivir el mes pasado la final de la Champions. Y será difícil de olvidar, primero porque el Real Madrid hacía historia en el fútbol mundial. Y en segundo lugar, porque el portero del Liverpool cometía dos errores garrafales que le acompañarán toda su vida en mucha mayor escala que todos los aciertos que haya tenido en su carrera profesional.

Muchos fuimos los que vimos la final, y entiendas de fútbol o no, a quien viera el partido, le dolió el desconsuelo del portero. Todos fuimos capaces de empatizar con su frustración, con su pena, con el lloro desconsolado, con su perdón a la afición, y con la dureza con la que debía de estar viviendo el momento. Nos dolía a todos. Porque todos hemos sido protagonistas de errores en nuestra vida, profesionales y personales. Porque sabemos que nos dejan fatal y que su consecuencia puede durar toda una vida.

La gestión del fracaso es una asignatura pendiente, tanto en el deporte como en la vida personal. ¿Qué consejos podrían ayudarnos a gestionarlo mejor?

Tú no eres tu error

Eres una persona maravillosa. Dejar de unir el error con el juicio de valor sobre ti mismo, es el primer paso para poder superarlo. Cuando cometemos un fallo, solemos descalificarnos, criticarnos, machacarnos, en definitiva, tratarnos fatal. Como si el error fuera motivo para ajusticiarnos. Pensamos que esto es una conducta responsable, que si nos tratamos mal, aprenderemos. Pero los estudios demuestran que gestionar el fracaso de esta manera sí que es un verdadero error.

Ante el error, compasión

La ciencia del comportamiento ha demostrado en numerosas investigaciones, que cuando cometes un error, lo que ayuda a no cometer un segundo fallo es tratarte de forma compasiva. Es decir, no criticarte, no rumiar, dejarlo estar.

Mereces tratarte como mínimo, como lo harías con alguien a quien quieres

¿Qué le dices a un buen amigo cuando se equivoca? “No te preocupes, tranquilo, alguna solución habrá, seguro que mañana lo ves todo de otra manera”. A un amigo lo respetas, lo quieres, y tratas de que se sienta bien a pesar del error cometido. ¿Acaso tú no te quieres, acaso tú no mereces motivarte y sentirte bien?

Acepta que somos fallo, no perfección

Partir de la idea de que todo tiene que salir perfecto y de que un error es algo anómalo, es un error de partida. Es todo lo contario. Las personas somos evolución, aprendemos de nuestros errores. Y para ello tentemos que contar con que existen. Así que saquemos de cada error la lectura positiva, el aprendizaje, pero no la dureza en el trato.

Analiza, repara y toma decisiones

Los errores nos hablan, pero no sabemos escucharles. Nos cegamos tanto en criticarnos que dejamos de atender lo que realmente es importante, ¿qué ha ocurrido, qué puedo cambiar, qué estoy aprendiendo? Si analizamos con detenimiento, cada error nos haría más grandes de lo que somos.

Trabaja también sobre tus éxitos

Tendemos a darle muchas vueltas a los fracasos. Tenemos un montón de información sobre aquello que hacemos mal, pero muy poca información sobre lo que hacemos bien. Y esto al final descompensa, no hay equilibrio. Si tienes mucha información sobre tus errores y poca sobre tus aciertos, es complicado que tengas una imagen positiva de ti mismo. De tal forma, que cada vez que cometes un error, aumentas tu percepción negativa y vas perdiendo confianza y seguridad en ti. Analiza más tus éxitos, a qué se debieron, qué hiciste, cómo, con qué. Esa información es muy importante.

Háblate con respeto y con positividad

La clave de cómo te sientes está en tu lenguaje interior. No te trates mal y no te critiques. Y mucho menos te limites pensando que ya no eres capaz. Esta forma de hablarte genera ansiedad, tristeza y frustración y no te ayuda a conseguir tus metas. Tu lenguaje condiciona tus emociones. Una vida brillante requiere un lenguaje positivo.

Somos errores. Los errores forman parte de nuestra historia, de nuestro presente y los tendremos en el futuro. Sería mejor aprender a convivir con ellos que querer no tenerlos.

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