El deportista en el cardiólogo

Conoce todo lo relacionado con el sistema cardiovascular en el deporte
Dr. Pedro Javier Serrano Aísa -
El deportista en el cardiólogo
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Cómo cambia tu corazón cuando haces ejercicio

Cuando se comienza a realizar ejercicio físico, progresivamente va a mejorar la capacidad del corazón para bombear la sangre, aumenta el volumen de sangre por minuto que impulsa a todo el cuerpo.

Esto va a ocurrir en paralelo al aumento de la capacidad del cuerpo para consumir más oxígeno y utilizarlo mejor por los músculos, todo ello provoca una mejora en la duración e intensidad del esfuerzo.

Las mejoras se inician ya en la primera semana, y son progresivas. Lamentablemente, las mejoras se revierten si dejamos de hacer ejercicio, y de forma drástica. Cualquier deportista de élite que por una lesión no entrena en 6 meses, puede ver reducido su rendimiento cardíaco hasta en un 50%.

¿En qué se diferencia el electrocardiograma de un deportista?

El deportista en el cardiólogo

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  • La frecuencia cardiaca basal suele ser menor que en las personas más sedentarias.
  • En algunos pocos casos puede aparecer bloqueo auriculoventricular de primer grado, sin transcendencia alguna.
  • El grosor de las paredes del ventrículo izquierdo del corazón puede aumentar ligeramente, y esto suele aumentar el voltaje del electrocardiograma, provocando un “patrón de hipertrofia”, que habrá que descartar con la ecocardiografía.
  • En los grandes deportistas también puede aparecer lo que llamamos técnicamente un “strain” o sobrecarga del ventrículo izquierdo, y en estos casos será imprescindible un despistaje exhaustivo de cualquier cardiopatía que pudiese acompañar al deportista.

¿Aumenta la práctica deportiva el riesgo de muerte súbita?

La práctica deportiva aumenta ligeramente el riesgo de muerte súbita, pero esto depende de varios factores: De la intensidad y duración del entrenamiento deportivo, de posibles medicaciones, posibles hábitos tóxicos (ej.- tabaco), y de posibles enfermedades cardiacas que aún no hayan sido diagnosticadas.

Las causas de la muerte súbita son variadas. En el deportista joven (menos de 30 años) la causa suelen ser por enfermedades genéticas o congénitas, mientras que en los de más edad el riesgo generalmente es por enfermedades cardiovasculares.

¿Es suficiente una prueba de esfuerzo para asegurarnos de que no tenemos riesgo de muerte súbita?

Lo recomendable es hacer al inicio de la actividad deportiva una prueba de esfuerzo cardiológica y una ecocardiografía Doppler color. Con la prueba de esfuerzo evaluamos posibles alteraciones eléctricas del corazón al someterlo a un esfuerzo máximo, y con el ecocardiograma vemos cualquier alteración estructural o mecánica, tales como enfermedades de las válvulas, hipertrofias de las paredes cardiacas, aumento de tamaño de cavidades cardiacas, etc.

  • En los deportistas de alta exigencia, se recomienda y muchas veces se obliga a realizar la prueba de esfuerzo cada año.
  • Para aquellos deportistas que realizan un ejercicio moderado, es interesante repetirla al menos cada 2-3 años.
  • En el caso de los enfermos de corazón que realizan deporte, conviene hacer un chequeo deportivo con prueba de esfuerzo cardiológica y ecocardiografía, antes de iniciar la actividad deportiva, con posterior seguimiento por su cardiólogo.

¿Qué tipo de deportes son más recomendables para la salud de nuestro corazón?

En general, cualquier deporte practicado con sentido común puede ser cardiosaludable. Como en cualquier otro ámbito de la vida, conviene no realizarlo con intensidad física excesiva (poner el corazón al límite) ni durante tiempo excesivamente prolongado (darse “palizas”).

Los deportes competitivos o realizados con actitud competitiva contra uno mismo o contra otros, provocan o favorecen una intensidad máxima tanto desde el punto de vista físico como del emocional. En general, estos ejercicios de tanta intensidad no serían saludables.

Se recomiendan sobre todo los ejercicios de tipo aeróbico, como caminar, correr, bicicleta o la natación. En principio y pensando en pacientes con problemas ya conocidos de corazón se desaconsejan los ejercicios de tipo anaeróbico, como es el levantamiento de pesas.

¿Existen riesgos cardiovasculares asociados a un exceso de actividad deportiva?

Por supuesto que sí. Cuando forzamos nuestro cuerpo, aumentamos el riesgo de sufrir un evento cardiovascular durante la duración del esfuerzo. Por eso es muy recomendable realizar un reconocimiento cardiológico completo, incluyendo prueba de esfuerzo cardiológica y ecocardiografía Doppler color, para descartar que no haya cardiopatías subyacentes, y poder recomendar el ejercicio más adecuado a cada caso.

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La paradoja es que la realización regular de ejercicio moderado consigue reducir el riesgo cardiovascular de forma muy importante, por lo que es muy beneficioso para la salud.

En general, cualquier grado de actividad física o deportiva comporta mejoras para la salud física y mental. De hecho, se ha observado, que para mantener un envejecimiento sano y mantener la autonomía cognitiva y personal, la práctica deportiva es incluso más beneficiosa que el hacer ejercicios en el sillón como sopas de letras o crucigramas.

¿Es cierto que algunos deportes aumentan el riesgo de hipertensión?

Durante la actividad física se incrementa normalmente la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Puede ser algo normal el que la tensión arterial en el ejercicio máximo pueda superar los 200/100 mm de Hg.

Si el ejercicio es muy intenso y prolongado, estamos provocando un periodo de tiempo con tensión arterial elevada. Por eso, las personas que practican durante años deportes de resistencia (maratonianos, etc.) pueden tener un mayor riesgo de arritmias, como la fibrilación auricular.

Cuando cesa el periodo de ejercicio, la tensión suele quedar en niveles inferiores a los del comienzo del esfuerzo. El ejercicio físico regular en general puede reducir la tensión de forma importante y saludable, porque además ayuda a controlar el exceso de peso.

En general, en personas con problemas cardiacos se desaconsejan los ejercicios isométricos (esfuerzo sin movimiento) y el levantamiento de pesas, porque pueden favorecer que suba la tensión arterial.

¿Por qué la frecuencia cardiaca máxima va descendiendo con los años?

Existen dos factores que reducen la frecuencia cardiaca máxima alcanzada: uno es el inexorable paso del tiempo (en general, perdemos cada año un latido por minuto) y otro es el entrenamiento físico.

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A partir de la edad adulta, el metabolismo se va reduciendo gradualmente, baja el consumo de oxígeno, puede bajar la temperatura corporal, la capacidad de esfuerzo, etc. En la misma dirección, la frecuencia cardiaca máxima teórica para la edad se va reduciendo, adaptándose a las menores necesidades metabólicas y de capacidad de ejercicio.

Respecto al entrenamiento deportivo, la magnitud del descenso de la frecuencia cardiaca máxima al realizar ejercicio es algo muy personal, es decir, que hay personas que con poco entrenamiento pueden reducir su frecuencia máxima de forma importante, mientras que otras pese a llevar años entrenando apenas consiguen bajar su frecuencia máxima de esfuerzo.

¿Qué es la “bradicardia del deportista”? ¿Puede llegar a ser peligrosa para la salud?

Bradicardia se define por convención como una frecuencia cardiaca inferior a 60 latidos por minuto. No se trata de un diagnóstico de enfermedad. En general, un deportista puede vivir perfectamente con frecuencias cardiacas superiores a 40 latidos por minuto.

En la amplia mayoría de los casos, la bradicardia del deportista no es peligrosa. No obstante, puede haber casos extremos de deportistas con frecuencias cardiacas diurnas inferiores a 40 latidos por minuto en reposo, en los que conviene realizar un electrocardiograma de 24 horas (Holter) para descartar posibles alteraciones de la conducción eléctrica cardiaca, especialmente en el periodo nocturno.

En los deportistas que se detecta una bradicardia extrema patológica o trastornos de la conducción eléctrica cardiaca preocupantes, generalmente los podemos revertir interrumpiendo la práctica deportiva intensa. Muchas veces no es que el deporte haya sido la causa del trastorno cardiaco, sino que quizás ha sido el motivo de detectar esta patología más precozmente.

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