Duerme para entrenar

¿Eres de los que nunca encuentra el momento para irse a la cama? Eso es porque no conoces todo lo que el sueño y dormir bien puede hacer por ti y tu deporte, ¡descubre lo que el mejor "suplemento" del deportista hace con tu rendimiento!
Raúl Notario -
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Duerme para entrenar

Te encuentras en un lugar paradisiaco, tranquilamente, disfrutando de la naturaleza, sin nuevas tecnologías, ruidos, estrés, ni nada que perturbe tu paz y de repente escuchas de fondo un ligero pitido que cada vez se va haciendo más y más fuerte, hasta que te das cuenta y recuerdas que tienes que comenzar el día, te despiertas justo en el momento en el que más a gusto y en armonía te encontrabas. ¿A quién no le ha pasado esto alguna vez? ¿Cuántas veces hemos deseado poder alargar ese momento 5, 10 o 100 minutos más?

Científicamente, el descanso es uno de los elementos más importantes para poder rendir a un nivel óptimo en nuestro día a día y en el deporte. Cuántas veces escuchamos a entrenadores de atletas, deportistas profesionales, etc., quejarse de que sus pupilos no han tenido el descanso que les hubiera gustado y al que atribuyen su “fracaso” deportivo. En este artículo te ayudamos a lograr tus objetivos y te damos las claves para aumentar tu rendimiento soñado, nunca mejor dicho.

Durante mucho tiempo se pensó que el sueño era un proceso pasivo en el que el cerebro disminuía su actividad. Sin embargo, numerosos estudios realizados en las últimas décadas acerca de la actividad cerebral durante el sueño demuestran que no es así. El sueño es un proceso activo e imprescindible en el que el cerebro sigue realizando importantes funciones psicológicas y fisiológicas. Para que os hagáis una idea de su importancia, para llegar a los 90 años de edad necesitaremos pasar 30 años durmiendo. Aunque parezca una pérdida de tiempo para muchos, todo lo contrario, ya que de no ser por esos 30 años jamás hubiéramos podido llegar a los 90 totales. Mientras soñamos con playas, fiestas o con que nos toca la lotería y nos compramos un yate para recorrer el mundo, recuperamos parte de nuestra "altura".

Al yacer, la posición horizontal libera la presión sobre los discos intervertebrales lo que hace que recuperen parte de su grosor. Si no te lo crees, mídete nada más despertar y antes de acostarte. Podrás comprobar como la altura por la mañana era superior. Además, nuestras articulaciones descansan y se relajan de la presión que ejerce el peso corporal sobre ellas. Durante el sueño segregamos la famosa hormona de crecimiento, responsable del crecimiento muscular y corporal, entre otras muchas cosas.

Por eso, cuando estamos intentando ganar músculo es tan importante tomarnos en serio nuestro descanso y saber que entrenar es importante pero no más que descansar y alimentarse bien. El descanso durante el sueño hace que nuestro sistema inmunológico se fortalezca. Mientras dormimos el cuerpo libera una sustancia llamada interleucina, la cual promueve la producción de anticuerpos y estimula el sistema inmunitario. El sistema circulatorio es otro de los beneficiados. Al descender la presión arterial, el corazón reduce su gasto cardiaco, liberándole de parte del trabajo que hace durante el día.

Si te pican los ojos, o te cuesta mantenerlos abiertos, no lo sigas intentando y vete a dormir. La falta de sueño provoca alteraciones en la película lagrimal que protege nuestras corneas, lo que repercute directamente en nuestra vista. Si estás estudiando debes saber, según un trabajo de la Universidad de Pensilvania, que la mejor manera de almacenar a buen recaudo la información que previamente has memorizado es echarte un sueño reparador de unas dos horas. Pero eso sí, procura hacerlo en las 5 horas inmediatamente posteriores al estudio, si no ya no vale. En este artículo recopilamos las claves para un buen sueño

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Duerme para entrenar

Los avances científicos en cuanto al descanso y el rendimiento nos certifican que el efecto reparador del sueño es además de beneficioso muy necesario para lograr una completa recuperación deportiva, el descanso nos permite recuperar la energía necesaria para encarar el nuevo entrenamiento o competición con garantías de éxito y es fundamental para integrar, tanto a nivel psíquico como físico, las nuevas informaciones que el cuerpo ha registrado durante la actividad física. Si no descansamos bien o lo suficiente puede que en nuestras siguientes sesiones de entrenamiento o competición se vea incrementado el riesgo de lesión.

Asegurarnos de tener un buen descanso puede repercutir en una reducción del riesgo de lesión y del riesgo de sobreentrenamiento. Cada persona necesita un determinado número de horas de sueño. No hay estudios que hayan determinado cuántas en concreto, parece estar bastante aceptado que para los deportistas se recomiendan entre 8 y 9 horas de sueño, y así lo prescriben, por ejemplo, los servicios médicos del Real Madrid a sus futbolistas. Mientras duerme, el cuerpo del deportista recupera los músculos y el sistema nervioso, equilibrando las funciones del organismo a nivel psíquico y físico.

La falta de sueño puede repercutir negativamente en el funcionamiento de varios sistemas corporales (nervioso, sensor…) y puede interferir en la coordinación de las áreas cerebrales que rigen la conducta viéndonos afectados en este aspecto ante la toma de decisiones. Dormir mal nos puede provocar somnolencia, sensación de fatiga, pesadez de piernas e incluso dolores articulares y en las extremidades, además a nivel cerebral, falta de reflejos, problemas para concentrarnos, nerviosismo e irritabilidad. También se ven afectados los sistemas inmune y endocrino y, por supuesto, se ve afectada nuestra adaptación al entrenamiento. ¿Te parece poco?

Si no quieres sufrir estas consecuencias debidas a la falta de sueño sigue los trucos y pautas de higiene del sueño que te proponemos y duerme como Sport Life manda. ¿Conoces las fases del sueño? Mientras dormimos, pasamos por cinco etapas o fases del sueño que se van repitiendo a lo largo de la noche. En esas fases nos movemos, giramos, pataleamos, etc. Ahora aprende en qué consiste cada una de ellas y qué pasa por tu mente en esos momentos.

Fase 1. En esta fase el sueño es ligero ya que entramos y salimos del sueño rápidamente. Los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se ralentiza. Si cuando duermes de repente notas una contracción muscular repentina y después crees que estás cayendo, debes saber que te encuentras en esta fase.

Fase 2. Esta fase representa el 50% del periodo total del sueño. Es más difícil despertarnos pero no tanto como en la fase 3 y 4 de sueño profundo. El tono muscular se relaja aún más.

Fase 3 y 4. En estas dos fases el sueño es profundo debido a que las ondas cerebrales (ondas delta) son muy lentas. Disminuyen la frecuencia respiratoria y cardiaca. Durante estas fases es más difícil que nos despertemos. Fase REM (Rapid Eyes Movement/ Movimiento rápido de ojos) En esta fase se puede apreciar un rápido movimiento de ojos, como su propio nombre indica. La respiración es más rápida e irregular. Hay una gran actividad cerebral en comparación con la muscular, apenas se aprecian movimientos. El ritmo cardiaco y la presión arterial aumentan. Los hombres experimentan erecciones en esta fase. Es el tiempo en el que ocurren la mayoría de los sueños que solemos recordar.

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