¿Adicto a la tecnología?

Desde 2018 la adicción a la tecnología está incluida en el Plan Nacional de Adicciones
Patricia Ramírez Loeffler, psicóloga deportiva -
¿Adicto a la tecnología?
¿Adicto a la tecnología?

2018 ha sido el año en el que el Ministerio de Sanidad ha incluido por primera las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones. A pesar de que adolescentes y jóvenes son el mayor grupo de riesgo, los adultos dedican también un tiempo abusivo a estar conectados. Es importante no conducir el uso abusivo, uso irresponsable o estar hiperconectados con la adicción.

Una adicción son palabras mayores. Incluye cambios emocionales y comportamentales que afectan al funcionamiento diario de una persona, tanto en su vida personal como profesional.

Una adicción cursa con síntomas como frustración, agresividad en la fase de abstinencia, ansiedad, alteración de hábitos saludables, como es abandonar rutinas o dormir mal, aislamiento, necesidad de estar conectado, contestar a las redes, no perder detalle de lo que ocurre en el mundo virtual, aislamiento, etc.

De hecho, existe desde hace más de veinte años el término tecnoestrés que fue acuñado por Larry Rosen y Michelle Weil en 1997 y se define como “adicción psicológica a la tecnología”. ¡¡¡1997!!! ¿No os parece que si hace veinte años se acuñó el término y no estábamos ni la mitad de conectados que ahora, este empieza a ser un problema más que serio?

Veamos qué consejos pueden ayudarnos a tomar distancia de las nuevas tecnologías, sobre todo del móvil.

1. Realiza ejercicio físico

Los estudios que hay en relación con las adicciones y la práctica de ejercicio físico como parte de la recuperación, son espectaculares. Y es que la práctica del ejercicio física interfiere con el mismo sistema de recompensa, la dopamina, y tiene un potente efecto sustitutivo, como así lo relata la neurocientífica Wendy Suzuki en su libro “Cerebro activo, vida feliz”.

Disminuye el ansia, el síndrome de abstinencia y otros síntomas negativos.

Y el dato más interesante es que la práctica de ejercicio reduce la probabilidad de desarrollar una adicción. Así que como método preventivo no está nada mal.

2. Aprende a hacer un uso razonable

A nuestro cerebro le gusta, te lo creas o no, que le pongamos límites. Los límites nos ordenan y nos dan seguridad, como lo hacen las rutinas. Así que se trata de limitar tu uso. Esto es difícil de determinar como una norma general.

Porque gran parte del uso que hacemos de las tecnologías tiene que ver con la labor profesional. Así que habrá que poner límites de uso, de horarios, de contenidos.

Puedes decidir apagar tus dispositivos a partir de la tarde-noche, silenciar el móvil, no consultar el correo electrónico fuera del horario laboral. De hecho, hay países que ya tienen regulado por ley estar desconectado de la tecnología un número de siente horas continuas.

3. Aprender a no contestar de forma inmediata

Recibir un correo o un mensaje no te obliga a contestar de forma inmediata. No tengas miedo a que se molesten. Debes educar a los tuyos para que respeten tus momentos, ya sea porque estás ocupado, porque estás relajado o porque no te apetece hablar o contestar. Tienes derecho a tu espacio y a tu tiempo.

¿Adicto a la tecnología?

La adicción a la tecnología puede causar insomnio

4. Tener otras actividades que apasionen y eduquen en las relaciones sociales

Trata de compaginar tu vida tecnológica con tu vida social. No se trata de demonizar las relaciones que se establecen por redes, de hecho, el WhatsApp nos acerca a muchas personas que queremos y que están en la distancia. Pero no sustituyas un tipo de relación por otra. En el centro está la virtud.

5. Meditación para recuperar la capacidad de estar atentos

Mientras te desconectas de la tecnología o aprendes a hacerlo, puede que tu nivel de ansiedad se incremente. Es lo que ocurre cuando tratamos de poner freno a nuestras dependencias. Entrenar la meditación te vendrá bien para reducir los niveles de ansiedad y para saber estar en el presente, es decir, para estar en lo que estás. No necesitas leer y ver el teléfono, ver la tele y consulta el móvil, hablar con amigos y comprobar tus likes…

6. Aprende a valorar el “no hacer nada”

Puedes viajar en metro, esperar en la parada del bus, estar en la sala de la consulta de un médico, sin hacer nada. Nos hemos acostumbrado a estar hiperconectados, hiperinformados e hiperactivos. No parecerás un pardillo si solo te dedicas a observar o pensar. Al revés, tomarás mucha más conciencia de lo conectados que están todos a tu alrededor.

7. Como dijo Groucho Marx

Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.” Perro, libro…no dijo nada del móvil. Y este hombre era muy sabio.

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