Cerveza... ¿después de entrenar?

¿Nos podemos permitir, nutricionalmente hablando, una cerveza después del entrenamiento? Analizamos esta cuestión "cervecera" y repasamos qué ventajas puede aportarle al deportista
Yolanda Vázquez Mazariego -
Cerveza... ¿después de entrenar?
Cerveza... ¿después de entrenar?

La cerveza es una de las mejores opciones para pedir a la hora de salir con los amigos sin echar a perder el entrenamiento. Comparada con otras bebidas alcohólicas es muy bajo su contenido en alcohol y calorías y es una de las pocas bebidas que contiene vitaminas y minerales de forma natural, destacando especialmente las vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo, el magnesio, el calcio y el potasio. Contiene igualmente fibra soluble; silicio biodisponible, elemento indispensable para la salud del sistema óseo. La cerveza es una bebida con bajo contenido en sodio, que puede ser incluida en dietas hiposódicas. Está claro que la cerveza gusta a los investigadores porque hay numerosos estudios científicos que avalan sus propiedades saludables: Una "rubia" al día parece equilibrar los niveles de colesterol y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares por sus efectos anticoagulantes y limpiadores de las arterias. Los expertos han discutido mucho sobre el responsable de estos "poderes": si se debía al componente alcohólico, o por el contrario a las sustancias vegetales de la cebada, lúpulo o los organismos que se usan para fermentar y otros ingredientes de la cerveza. Últimamente parece que los agentes protectores son los polifenoles de la cerveza que también se encuentran en las cervezas sin alcohol por lo que para evitar aficionarte demasiado no tomes más de 1 cerveza al día y el resto que sean sin alcohol.

 

Pero, y aquí viene el "quid" de la cuestión, ¿la cerveza engorda?

 

Desde el punto de vista teórico y metabólico, la cerveza es una bebida moderadamente calórica (unas 50 Kcal por cada cien gramos). Respecto a su índice glucémico (IG), se han publicado dos estudios obteniendo valores sorprendentemente elevados, cercanos e incluso superiores a los de la glucosa pura. (The American Journal of ClinicalNutrition 2012, The British Journal of Nutrition 2016).

¿Y una cervecita después de entrenar?

El lúpulo, uno de los ingredientes fundamentales de la cerveza, retrasa el envejecimiento e influye positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo. Si se toma cerveza normal aunque la graduación de alcohol es relativamente pequeña, puede producir deshidratación. Sin embargo, tenemos la opción de la cerveza sin alcohol, ideal para deportistas, conductores, situaciones de dieta, mujeres embarazadas o que están en la etapa de lactancia.

Es una bebida que aporta unas 148 kcal por botellín de 33 centilitros, y se recomienda no consumir más de 250 ml al día en mujeres y 500 ml en hombres para conseguir todos sus beneficios. Por cierto; la cerveza debe servirse siempre con dos dedos de espuma a una temperatura de cinco grados, pero nunca en vaso congelado, para comprobar su calidad, debe observarse la forma en que la espuma se adhiere al vaso después de cada trago, delicada y consistentemente, como si fuera un encaje.

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