¿Preparado para probar el cicloturismo?

Cambia las maletas por un par de alforjas, olvídate de imprimir tarjetas de embarque, empaqueta lo mínimo y prepárate para unas vacaciones diferentes. Aquí lo importante no es la meta sino el camino recorrido.
Juanma Montero -
¿Preparado para probar el cicloturismo?
¿Preparado para probar el cicloturismo?

Carreteras olvidadas, pueblos perdidos, playas, caminos y senderos de montaña, monumentos y pistas forestales, lechos de vías férreas en desuso… están esperando para que te acerques a sentirlos de cerca. Podrás ver, oír, oler y tocar todo lo que te rodea porque tu vehículo es el más natural que existe, tú eres el motor y la carrocería y tu bicicleta el chasis. Disfrutarás, te pondrás en forma y hasta aprenderás a conocerte más a ti mismo.

No hay reglas, no hay delimitaciones en el tiempo y el terreno de juego es todo el mundo. Sólo hace falta un requisito: que tú y tu bici estéis dispuestos a explorar, a recorrer y a integraros en la zona que recorráis sin alterar nada de lo que haya en vuestra ruta. Como dice la famosa frase: deja sólo tus huellas, llévate sólo fotografías. Para nosotros no es simplemente ir de un sitio a otro en bici con el equipaje a cuestas, el verdadero “cicloturista de alforja” va más allá, es alguien que se enriquece conociendo a las gentes de la zona por la que se mueve y charlando con ellas, o aprendiendo de sus paisajes, del entorno, de las costumbres de una región... para él lo importante no son los kilómetros recorridos sino las experiencias acumuladas. Agarra tu bici, ponle unas alforjas, busca mapas de esa zona que siempre quisiste conocer o hazte con un buen GPS y olvídate de todo lo demás. Los caminos y las gentes del mundo entero te están esperando.

SÁCATE EL “C”

¿Cómo se lleva una bici con tanto peso encima? Cuando le pones las alforjas a la bicicleta y las llenas la conducción cambia bastante respecto a la de la bici sin peso. Las inercias aumentan mucho, la aceleración se resiente, pero la gran diferencia se nota cuando intentas ponerte en pie sobre los pedales ya que el balanceo lateral resulta casi imposible.

La bici es ahora más ancha y más torpe. Ten cuidado al maniobrar entre coches o en senderos técnicos con pasos estrechos porque las alforjas pueden tocar contra lo que tengas cerca.

• A la hora de frenar recuerda que tienes que reservar unos metros extra para detener la bici, por el mayor peso. No apures las distancias.

• Lo mismo te ocurrirá con las aceleraciones, no se te ocurra esprintar para adelantar si puede haber peligro.

• Cuando asciendas una pendiente fuerte de terreno con poca adherencia te va a sorprender lo poco que le va a costar a la rueda encontrar agarre. El peso extra presiona la goma contra el suelo y vas a subir con menos patinazos.

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• Recuerda ponerle un poco más de presión a las cubiertas, especialmente a la trasera, para compensar el mayor peso. Si no, corres el riesgo de pellizcar la cámara y pincharla.

• Cuando te pongas en pie en los pedales (subidas fuertes, cambios de ritmo…) verás que es muy difícil balancear la bici lateralmente al pedalear, como lo haces con la bici sin peso, por eso es mejor que te muevas tú de lado a lado dejando la bici quieta.

En zonas de baches ten cuidado, no vas a poder saltar como cuando vas sin peso. Recuerda que ahora ya no eres un “deportivo” sino más bien un “tanque”.

¿Puedo usar mi bici?

Lo más seguro es que, instalándole algunos accesorios, puedas usar tu bicicleta. La mejor alternativa es partir de una bicicleta de montaña. Su cuadro robusto y la posición de conducción cómoda son rasgos interesantes a la hora de emprender una ruta con carga. Otra alternativa tan recomendable como la bici de montaña o más es una bicicleta híbrida o una gravel, mezcla entre montaña y carretera. Si no tienes pensado abandonar el asfalto puedes usar también una bicicleta de carretera, aunque su postura más forzada sobre el manillar, sus finas ruedas y su cuadro aligerado, no tan fuerte como el de una bici de montaña o híbrida, no son los complementos ideales para el sobrepeso que supone el equipaje.

• Tienes que empezar por ponerle un portabultos o transportín. Lo mejor es que tu bici tenga unas pequeñas roscas o soportes en los que anclarlo (en las de montaña e híbridas es habitual, excepto en las más deportivas), dos cerca del eje de la rueda trasera y otros dos en la parte alta. Si esto no es así puedes adquirir un kit de abrazaderas con rosca o ingeniártelas con unas abrazaderas con orejetas que encontrarás en ferreterías. No te olvides de tomar la medida de los tubos donde vas a enganchar las abrazaderas, con un calibre, para saber cuáles tienes que comprar.

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No todas las bicis están preparadas para instalar portabultos, estas pequeñas roscas en el cuadro y en las punteras te van a facilitar la vida.

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En cualquier ferretería podrás comprar estas abrazaderas para montar el portabultos si tu cuadro no tiene roscas.

• En caso de usar abrazaderas sueltas pon un trozo de goma por debajo para no arañar la pintura de la bici. Puedes sacarlo de una cámara vieja pinchada.

• Si has usado este método no sobrecargues mucho tu portabultos, no será tan sólido como cuando los soportes van integrados en el cuadro. Revisa y reaprieta en los primeros kilómetros los tornillos de fijación y vuelve a comprobar más adelante. ¿Preparado para probar el cicloturismo?

Los portabultos tienen unas pletinas metálicas que permiten variar su posición respecto a la bici, dóblalas y muévelas hasta que consigas que la plataforma donde se apoya la carga quede horizontal.

• Las alforjas se apoyan en los laterales del portabultos, fíjate si el área de apoyo es amplia porque esto le dará estabilidad a la carga y evitará que una alforja accidentalmente entre en contacto con la rueda trasera. Vigila que no te dejes ninguna correa sin cerrar, ya que se te puede meter entre los radios de la rueda.

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En una bicicleta con suspensión trasera necesitas un portabultos específico o bien uno que se ancle a la tija del sillín, aunque este último sistema no permite llevar tanta carga.

Uno de los más interesantes para las bicicletas de doble suspensión es el modelo 'El Burro' con un sistema patentado de articulaciones que hace que la carga se mantenga siempre horizontal.

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El Burro aguanta hasta 25 kg y se ancla a la tija del sillín y al eje trasero, con adaptadores para los diferentes tipos de ejes, sean convencionales o pasantes.

• Las alforjas son el complemento perfecto para el portabultos. Busca unas del tamaño adecuado al volumen de carga que vas a llevar y fíjate en que sus anclajes sean sólidos y estén bien resueltos. Con un portabultos sin instalar, cogido con las manos, prueba en la tienda a enganchar las alforjas y mueve el conjunto para observar si oscilan o incluso si se sueltan. Tienes alforjas en dos piezas (dos bolsas laterales) y en una sola, incluyendo un cuerpo superior que une las bolsas laterales por arriba. Las que son independientes suelen fijarse más sólidamente al portabultos y permiten utilizarlas separadamente, para rutas más cortas. Las que son de una pieza permiten controlar la carga mejor, al ser sólo un bulto. Puestos a elegir nos quedamos con las separadas, que nos dan la libertad de añadir lo que queramos sobre ellas (saco de dormir, aislante, una pequeña mochila...)

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- Si las alforjas tienen muchos bolsillos te será más fácil distribuir y organizar lo que lleves dentro.
  • ¿Amenazan lluvias o tiempo húmedo? pues mete todo lo que lleves en las alforjas dentro de bolsas de plástico de basura. Lo conservarás seco después de la tormenta. Las mejores alforjas llevan fundas impermeables que recubren la bolsa entera, dentro de pequeños bolsillos interiores y también existen alforjas estancas, similares a las mochilas que se usan en barranquismo.
  • En caso de no tener alforjas y sólo si la ruta exige llevar poca carga (dos o como mucho tres días) podéis recurrir a una mochila que se puede llevar a la espalda o sobre un portabultos, asegurada por medio de bandas elásticas o pulpos. Es una opción que no recomendamos, pero es mejor que quedarse en casa.

• Para llevar carga adicional, o algo que quieres que esté muy a mano, puedes ponerle a tu bici una bolsa de manillar. Te recomendamos que sea poco voluminosa y que no lleves en ella materiales pesados, pues por su situación eleva el centro de gravedad. Documentación, un mapa, dinero, una pequeña cámara de fotos, unas barritas energéticas, un paravientos… es lo que puedes llevar en ella.

• Muchas de estas bolsas llevan un sistema de suelta rápida y tienen una cinta tipo bandolera que las hace de lo más prácticas. Cuando dejas la bici aparcada te puedes llevar la bolsa al hombro.

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Si no usas GPS el portamapas es muy útil, busca que tu bolsa lleve esta sencilla carpeta de plástico transparente.

• Bajo el sillín puedes llevar unas herramientas, en una bolsa de sillín, para tenerlas a mano y localizadas, que aparte de ser interesante para cicloturismo te servirá también para uso diario.

• Si sueles usar pedales automáticos pero de vez en cuando empleas otro tipo de calzado, convencional, no compatible con ellos para caminar cómodamente, puedes recurrir a los pedales mixtos: una cara tiene sistema de enganche y la otra una plataforma normal para pedalear con cualquier zapatilla.

• No te olvides de los elementos reflectantes, aunque no tengas pensado pedalear de noche o con poca luz puedes tener algún incidente, avería, etc. que te obligue a hacerlo, además son obligatorios para circular por la noche en carretera. Una simple cinta reflectante, con velcro en los extremos, no te ocupará nada y podrás ponértela en el tobillo o en el brazo. A tu bici ponle detrás, en el portabultos, un reflectante tipo catadióptrico rojo y echa al equipaje también un chaleco reflectante, no ocupa nada de espacio.

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Los elementos reflectantes son imprescindibles. Pesan poquísimo y te hacen muchísimo más visible.

• El equipo de iluminación es también imprescindible. Puedes instalar un sistema totalmente autónomo de dinamo y faros, o un faro delantero y una luz trasera de LED, de quita y pon, alimentadas por pilas recargables o una batería. Esta última solución es interesante cuando tienes una sola bici, a la que instalas los accesorios de cicloturismo de vez en cuando, y también cuando la iluminación es algo que no necesitas a diario.

• Si no los llevas ya, instálale a tu bici un par de portabidones con sus bidones correspondientes. Son absolutamente imprescindibles.

• Un ciclocomputador va a ser un complemento perfecto para tus mapas y la mejor manera de saber realmente la distancia que recorres. Casi todos los cicloturistas siguen las pautas de un “road book” o descripción del itinerario, con kilómetros y referencias. Si te guías de este modo es prácticamente imprescindible.

• Puedes darle un grado más de sofisticación con un GPS que integre cartografía, para saber exactamente dónde estás a cada momento y cuánta distancia te queda para llegar a tu siguiente destino programado.

• En el caso de rutas remotas, sin acceso a la red eléctrica, un cargador solar te va a permitir mantener tus aparatos electrónicos con vida (GPS, smartphone, faros recargables...) Busca uno que puedas sujetar en la parte alta de las alforjas o de la bolsa de manillar para poder usarlo durante la marcha.

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Un cargador solar te da mucha autonomía e independencia de la red eléctrica.

LOS SECRETOS DE MI ALFORJA

• Cuando vayas de ruta de varios días tienes que procurar no sobrecargarte pero tampoco puedes olvidarte de cosas que pueden resultar importantes. Aparte de tu equipación para pedalear, que repasamos más adelante, no tienes que dejarte en casa ropa cómoda para pasear a gusto, una bolsa de aseo mínima con la dotación imprescindible (sin olvidarte de la protección solar, una pequeña toalla y algo de papel higiénico), un impermeable, ropa interior, bolsas de plástico para separar lo sucio de lo limpio, un cuaderno de viaje donde anotar incidencias, anécdotas, tus pensamientos; una cámara de fotos o un smartphone y barritas energéticas. Si no vas a usar hostales u hoteles para pernoctar necesitarás saco de dormir, tienda de campaña ligera y colchoneta aislante (las autohinchables son una maravilla) y si vas a cocinar, un pequeño hornillo con bombonas lo más estándar posibles, mechero o cerillas y, al menos un recipiente metálico donde preparar los alimentos, te resultarán imprescindibles. Algo tan simple como unos imperdibles te va a permitir colgar la ropa que lavas sobre las propias alforjas para que se vaya secando mientras pedaleas. Una linterna frontal es necesaria para rutas de varios días. A diferencia del faro delantero la podrás usar mientras manipulas con las dos manos (para reparar una avería por la noche, cocinar, leer un mapa...)

• Tu equipación: casco, gafas, culotte y guantes son similares a las que se llevan en bici de montaña o carretera, al igual que las zapatillas, que han de ser suficientemente rígidas como para que el pedaleo sea eficiente, pero no tanto como para que andar sea incómodo. Lleva varios pares de calcetines y un culote extra de repuesto.

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En estas enormes alforjas seguro que caben muchos secretos.

Tu taller portátil: Te ocupará poco espacio y te puede salvar de tener que andar unas cuantas horas antes de llegar a un lugar civilizado. Lleva llaves allen (3, 4, 5, 6 y 8 mm), destornillador, llaves fijas en caso de que use alguna tu bici (8 y 10 mm. probablemente), desmontables, parches, pegamento y lija, llave de radios, tronchacadenas y, fundamental, una bomba. Una multiherramienta compacta puede suplir algunos de estos elementos y es más reducida. No te olvides del aceite para la cadena y demás elementos móviles. Por si hay que hacer de McGuyver: alambre, gomas de cámara, cinta americana, un par de tornillos de recambio (de portabultos, que pueden perderse), bridas plásticas y algún eslabón de cadena.

• Es aconsejable que lleves algún repuesto. Lo mínimo es un par de cámaras, por si sufres un reventón o rotura, un cable de freno si no llevas discos, uno de cambio y un par de radios de cada medida que lleve tu bici (suelen ser dos medidas diferentes).

• Y si con las herramientas cuidas a tu bici, no te dejes un botiquín para cuidarte a ti. Algún analgésico, una pequeña gasa, Betadine, pinzas, Steristrip (sutura cutánea adhesiva), un antidiarreico y suero salino pueden ser suficientes.

TRUCO: Si pierdes un tornillo del portabultos puedes sacar uno igual de un portabidones. Guarda el bidón en la alforja, sácale uno de los dos tornillos al soporte y ponlo en el lugar en el que se perdió.

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