Running para niños

En este artículo solucionamos las dudas más frecuentes y te damos todas las claves para la iniciación al running de los más pequeños. No lo dudes y juega a correr con los niños.
Rodrigo Gavela -
Running para niños
Running para niños

Los niños aprenden casi antes a correr que a andar. Es casi imprescindible que corra, ¡un niño que corre está lleno de vida! Otra cosa es entrenar de una forma rigurosa. Nuestro consejo es que nunca antes de 12 años, y mejor si cuando ya han cumplido los 14.

Hasta esa edad, lo mejor para que sean buenos corredores en el futuro es precisamente que no sean runners de niños. La clave es que hagan el deporte más variado posible: de gimnasia a natación pasando por el fútbol y por cualquier otra actividad por la que se sienta atraídos. El problema ahora somos los padres que somos enamorados del deporte… y de nuestro hijos. Pensamos que tenemos un campeón en la familia y eso nos lleva a quemarlo antes de tiempo. No por mucho madrugar, el corredor amanece más temprano.

  • ¿Pero no se quemará mi niño?

Los niños son especiales. Su cuerpo necesita estar activo para crecer de forma saludable, desarrollar los músculos y mejorar también otros aspectos de carácter psicológico. Un niño es un edificio en construcción y el ejercicio ayuda a que ese edificio sea fuerte y sólido. Por ello las necesidades de los niños son mucho mayores que las de los adultos. Un niño necesita mínimo 60 minutos de actividad física diaria. Si un niño se mueve menos de ese tiempo estamos favoreciendo la aparición de enfermedades asociadas al sedentarismo como sobrepeso, diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares… las cuales se harán más patentes en la edad adulta.

Si decimos que el niño no entrene en serio hasta que tengan cumplidos los 14 años no es porque sea malo físicamente, sino por lo que puede desgastarle a nivel psicológico. Es el fracaso recurrente de los "niños prodigio", que se hastían del deporte, su mente se agota mucho antes que su organismo.

Un niño de los de antes, de todo el día en la calle, casi no tenía límites. Pero hoy los niños ya no tienen tanto "entrenamiento invisible". De todas formas, no recomendamos que un niño haga en ningún caso más de media hora de carrera continua. Si quiere salir con su padre o su madre a correr, es mejor que os acompañe con la bici y así además os puede ir hidratando.

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Un niño tiene que jugar a correr o correr jugando. Por ejemplo, el juego del pañuelo es perfecto para trabajar reflejos, velocidad y coordinación! O aquel que jugábamos de pequeños en el que se pintaban unos cuadrados con unos números en el suelo y había que ir pasando de uno a otro a la pata coja era un ejercicio de técnica de carrera inmejorable.

Si tu hijo quiere correr,  no te lo lleves contigo a rodar. Mucho mejor apúntale a una escuela de atletismo dónde va a compartir su ilusión por el deporte con otros niños, que le van a hacer un montón de juegos que mejoran su técnica, podrá probar distintas especialidades del atletismo (desde las vallas a la longitud) y contará con los sabios consejos de monitores que aman nuestro deporte.

Y para el fin de semana nada mejor y más divertido como entrenamiento de running familiar: iros a hacer senderismo al monte. Los niños hacen “su maratón”. Durante horas no paran de correr, saltar ríos, subirse a sus piedras... y en plena naturaleza.

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¿Y por qué no? Pero tiene que ser idea suya, es a él al que le tiene que apetecer y no que a ti a quien le haga mucha ilusión. Ya tendréis tiempo de correr vuestras San Silvestres juntos, no precipitéis los acontecimientos.

Si quiere, en cualquier caso, hay que hacerlo muy despacio, salir de los últimos para ir poco a poco adelantando y, esto es lo más importante, siempre a su ritmo, sin forzarle. Y si tiene que ir combinando correr y andar, pues perfecto En ningún caso hay que "apretarle" con mensajes como "venga, aguanta, que ya sólo quedan 2 km". ¡Es que esos 2 kilómetros son como 20 para ti!

Nuestro consejo es que lo hagáis juntos disfrutando mucho, sin mirar el reloj, parando a hacer fotos, y si previamente se han podido preparar disfraces en familia, mejor que mejor.

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  • Calentar y estirar

Lo conveniente será hacer un breve calentamiento de carrera continua suave, con 5 minutos será suficiente, y a correr.  Y luego para estirar, será preciso hacerlo de forma equilibrada abarcando gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y glúteos. No hay que abusar, estirar en exceso puede llegar a quitar fuerza (cuando tonificamos se acorta el músculo, por eso estiramos).

Eso sí, más importante a esta edad que los estiramientos es la higiene postural, comenzando porque se siente correctamente en la silla y siguiendo porque no lleve una mochila al colegio que pese 15 kilos. Y si es así, que la llueve con ruedas aunque no esté de moda.

  • ¿Las zapatillas tienen que ser de running?

Es conveniente, al fin y al cabo, sus articulaciones, aunque en menor medida, reciben impactos igual que las de los adultos.  El running conseguirá que los huesos de los niños se hagan más fuertes hasta la adolescencia, pero en ese proceso de construcción y formación de los huesos y articulaciones también cobrará importancia que las zapatillas que lleven sean acordes a su pisada para que todo se desarrolle bien y a largo plazo haya menos problemas que puedan venir por desalineamientos de la espalda o dismetrías.

  • Evitarles lesiones dentro de 20 años

Las zapatillas son muy importantes, pero darles varias pautas de cómo se debe correr, a nivel de técnica de carrera, será también importante para que corran bien, con equilibrio y biomecánicamente de forma correcta.  Así se repartirán homogéneamente los impactos de las pisadas por todas las articulaciones y además correrán con mucho estilo.

Los ejercicios más básicos a realizar serían correr subiendo los talones por detrás hasta los glúteos, y el skipping, subiendo rodillas.  Los saltos a pies juntos y a la pata coja también serán muy buenos ejercicios para entrenar la técnica de carrera, la fuerza y la coordinación.

  • ¿Y qué debe comer mi pequeño corredor?

De todo, pero hay una ley importante: nunca intentes que tu hijo coma lo que tú no comes. Así que aunque no te guste debes dar ejemplo con el pescado, con la verdura o los garbanzos. No hay que obsesionarse con la comida sana. El niño está comiendo y lo quema todo; eso sí, si el niño es sedentario, todo es malo. Y es que hasta los carbohidratos se convierten en grasa si no los quemas.

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