Comer compulsivamente en época de COVID

La comida produce satisfacción en nuestro cerebro, y esto es algo evolutivamente coherente, si no nos gustara comer no habríamos sobrevivido como especie, y no hay duda de que a todos los animales les produce placer comer.

Miguel Ángel Rabanal WWW.INTELLIGENTRUNNING.ES / WWW.DEPORTEINTELIGENTE.COM

Comer compulsivamente en tiempos de COVID
Comer compulsivamente en tiempos de COVID

La comida real, natural, no procesada, produce unos niveles de disfrute moderados a los que nuestro cerebro está habituado desde hace miles de años. Se estimulan áreas cerebrales de recompensa, pero esto cesa cuando ya hemos comido lo necesario, en base a un “termostato” sumamente desarrollado a la largo de miles de años, con el que no comemos ni más ni menos de lo que realmente necesitamos.

En cambio, la comida procesada y sumamente alterada respecto a su estado natural, “hackea” ese termostato tan perfecto, y nos hace comer mucho más de lo que el cuerpo realmente necesita.

Esto lo sabe muy bien la industria alimentaria, que busca que sus productos sean altamente palatables añadiendo productos muy refinados, y aquí no me refiero solamente al azúcar, que parece que es la única mala de la película, sino también a harinas blancas y a grasas refinadas baratas (girasol, colza, maíz,…), que en su conjunto producen unos niveles  de gusto y deleite muy altos, a los que el cerebro se vuelve adicto, lo que nos lleva a estar pensando en comida todo el día, y teniendo la sensación de no estar saciados ni satisfechos nunca.

Junto a este panorama bien estudiado por las multinacionales de la comida, que trata de hacernos adictos a sus productos, también existen otras causas de comer compulsivamente, y entre ellos destaca ese estrés crónico actual, que nos está tocando vivir por la incertidumbre producida por el dichoso Covid.

Las situaciones estresantes juegan en nuestra contra a nivel de alimentación, ya que cuando estamos estresados, segregamos una hormona llamada cortisol, que si bien tiene su función y sus efectos son adecuados para el propósito al que sirve: ponernos en alerta ante situaciones de riesgo, lo cierto es que cuando se mantiene elevado en el tiempo, produce un estado constante de aumento de la glucosa en sangre.

Y en esta situación, cuando baja un poco el nivel de cortisol, la insulina a su vez tiende a bajar la glucosa en sangre por debajo de los niveles normales, y eso nos hace que nos dé hambre para volver a subir a los niveles normales de azúcar, entrando en un círculo vicioso sin salida, que solo se soluciona eliminando el estrés.

Esto explica el por qué te entra hambre cuando vuelves del trabajo o estás aburrido y relajado en casa sin hacer nada, sobre todo cuando estás viviendo periodos de estrés, y eso es lo que ha sucedido también en estas navidades, así que muy atentos para saber distinguir esas señales.

En esta situación, al cerebro no le apetecen alimentos saludables (frutas, verduras, pescado, legumbres,…), y quiere placer, por lo que te decantarás por comida muy palatable, es decir hiperprocesada (galletas, dulces industriales o caseros, pizzas,..).

Realmente comes compulsivamente porque hay alguna fuente de estrés crónico en tu vida, que seguramente no percibas porque no es muy elevado, pero está ahí, y te desbarajusta todo lo que hagas por cuidarte.

Te pongo algunos ejemplos de este tipo de estrés crónico del que hablo para ver si te identificas:

  • Un trabajo que no te gusta o que te exige demasiado.
  • Un estilo de vida incoherente con tu naturaleza: dormir poco o no respetar los horarios de sueño.
  • Un entorno agresivo: acoso en el colegio, agresividad en tu día a día, negatividad, rechazo a tus emociones, sueños incumplidos…
  • No tener equilibrio en tu vida: no piensas y actúas del mismo modo.
  • Incertidumbre con lo que te sucederá a causa del Covid: posible pérdida de trabajo, riesgo grave de salud, pérdida de relaciones sociales…
Grado de satisfacción de la comida en relación a la cantidad         
Grado de satisfacción de la comida en relación a la cantidad

¿Cómo dejo de comer compulsivamente?

Trata de identificar el estrés en tu vida y busca los motivos para eliminarlos o al menos controlar que no vayan a más.

Ordena tu vida con una buena rutina diaria en la que desaparezca la mayor parte del estrés, y trata de cuidar tu dieta eliminando productos procesados: «Más mercado y menos supermercado».

No leas demasiado las redes sociales, ni escuches telediarios para así no agobiarte con las noticias malas del Covid.

Intenta incluir rutinas deportivas o de actividad física que te relajen y te desestresen, como dar una vuelta en bici, un simple paseo o un trote corriendo.

Práctica terapias de relajación antes de las comidas principales, como por ejemplo realizar una simple rutina de estiramientos en una colchoneta, respirando de manera lenta, mientras escuchas música que te guste. También serviría un rato de lectura agradable, disfrtuando cada una de las páginas de la revista Sport Life.

Entender que el grado de satisfacción de la comida no viene de la cantidad, así que intenta comer despacio mientras masticas mucho, y siendo consciente de lo que comes, apagando todo tipo de pantallas (tv y sobre todo el móvil), y a ser posible manteniendo una conversación relajada con tu familia.

¿Qué puedo comer entre horas? 

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