Te enseñamos a dar pedales, ¡mover las piernas en bici tiene su técnica!

Pedalear tiene su técnica, ¡te explicamos qué debes tener en cuenta!
Juan Manuel Montero/ Fotos: Gonzalo Manera -
Te enseñamos a dar pedales, ¡mover las piernas en bici tiene su técnica!
Te enseñamos a dar pedales, ¡mover las piernas en bici tiene su técnica!

 Aprendiste a montar en bicicleta en tu infancia o puede que siendo mayor, y te enseñaron a equilibrarte y a mantener la dirección pero, ¿alguien te dijo cómo había que pedalear? No es solo cuestión de girar las piernas, por eso tienes delante este artículo.

Durante largos años en el entrenamiento previo a la temporada de competiciones de los ciclistas se introduce trabajo de cadencia de pedaleo, ¡como si un ciclista no supiera mover las piernas! Cuando los más expertos recurren a estas tareas, imaginad lo bien que nos viene a los que no lo somos para coordinar bien el gesto del ciclo del pedaleo.

Se usan a menudo bicicletas con piñón fijo y máquinas de ciclo indoor para obligar a las piernas a moverse rápido, con la idea de reforzar los patrones neuromusculares más apropiados para la máxima eficiencia.

Entrenar el pedaleo es un trabajo generalmente aeróbico, muy beneficioso y se hace sin perjudicar a las articulaciones y sin sobrecargar los músculos, ya que se suelen usar desarrollos bastante suaves.

ASÍ MEJORAS TU PEDALEO

Como en cualquier sesión, lo ideal es que empieces con un ritmo suave, cadencias elevadas y variando progresivamente la intensidad. Después de un mínimo de 10 minutos, con los músculos y las articulaciones calientes, pon en práctica estos ejercicios:

Con una pierna

Para este ejercicio necesitas pedales automáticos o pedales convencionales con correas y rastrales. Suelta un pie del pedal y pedalea usando solo el otro pie. Al principio puede que vayas a tirones porque tengas más costumbre de hacer fuerza en la fase descendente, ahora vas a tener que tirar también en la fase ascendente para completar cada ciclo de pedaleo.

5 x (20 revoluciones con pierna derecha + 20 con las dos + 20 con pierna izquierda)

Este ejercicio puede tener diferentes efectos, nosotros lo recomendamos para técnica llevando una cadencia no inferior a 80 rpm. También puedes emplearlo como ejercicio de potencia, poniendo un desarrollo duro que te obligue a llevar en torno a las 60 rpm.

Cambio de revoluciones

A base de usar el cambio de tu bici vas a acelerar las revoluciones de tus piernas, trabajando de modo alternativo con variaciones del ritmo y haciendo que tu cuerpo se acostumbre poco a poco a frecuencias más altas.
4 x (2’ de pedaleo a 80 rpm + 20” a 100 rpm + 10” a 120 rpm + 1’ a 60 rpm)

Con cambio de posición

Ahora los cambios de revoluciones van a estar sincronizados con un cambio de posición, de modo que llevemos una cadencia alta cuando estamos sentados y una cadencia no tan alta cuando nos ponemos en pie.
4 x (2' en pie a 70 rpm + 2' sentado a 100 rpm)

El minuto del suplicio

Este ejercicio parece sencillo pero es un verdadero reto. Lo normal es, como hemos visto en la propuesta anterior, sentarse cuando la cadencia es muy elevada, pues bien, ahora vamos a elevar la cadencia y a ponernos en pie, verás cómo cansa y qué largo se te hace el minuto que te pedimos.
4 x (2’ sentado a 80 rpm + 1´ en pie a 100 rpm)

Mantente “a raya”

Para saber si todo evoluciona como es debido y que tu pedaleo al aumentar la cadencia no te hace balancearte de lado a lado, en cuyo caso sería peor el remedio que la enfermedad, busca una raya de una carretera poco transitada o de una zona de parking y practica el ejercicio del cambio de revoluciones sin salirte de la raya. Si al aumentar las revoluciones de tus piernas dejas de pisar la raya es porque no eres capaz de independizar el movimiento de tus piernas y con ellas arrastras también al tronco, lo cual te hace balancearte.

En ese caso piensa en tus piernas como algo independiente al resto del cuerpo (muévelas dejando el tronco inmóvil) y controla perfectamente tus rodillas, para que se desplacen en un plano totalmente vertical, sin oscilaciones laterales. Intenta controlar este ejercicio mirando atrás unos instantes, para darle un grado mayor de dificultad.

Realiza distancias cada vez más largas sobre una línea del suelo. Comienza con 10 metros y aumenta hasta que seas capaz de hacer prácticamente toda la distancia que quieras con una cadencia elevada sin dejar de pisar la línea.

Redondea tu pedaleo

Una de las mejores maneras de visualizar el hecho de que también hay que tirar hacia arriba al pedalear es imaginar que, cuando el pie llega abajo, tienes que “quitarte el barro” de la suela. Este gesto te ayudará a llevar el pie atrás y arriba en el momento en el que habitualmente se deja de hacer fuerza sobre los pedales. Sé consciente de la diferencia entre tu pedaleo normal (que también se llama “a pistón” por ser similar a las pistonadas de un motor) y el pedaleo haciendo este gesto de quitarse el barro (pedaleo “redondo”).
5 x (1’ pedaleo “normal” + 2’ pedaleo “redondo”)

Invierte tu cadencia

¿Tienes tu cadencia controlada y tu cuerpo apenas se mueve por muchas revoluciones que logres? Pues prueba a pedalear hacia atrás y verás lo que te cuesta “mantener el tipo”. Aunque no tiene aplicación práctica en la técnica de pedaleo, girar hacia atrás te ayuda a controlar los movimientos de tus piernas sobre los pedales. La coordinación es totalmente distinta.
2 x (1’ pedaleo adelante a 90 rpm + 30’’ pedaleo atrás a las máximas rpm que puedas)

Máximas revoluciones

Ahora que tu cuerpo está bien caliente prueba a ver hasta qué número de revoluciones llegas con las piernas sin perder la compostura. Tienes que contar una revolución cada vez que la pierna de un lado pasa por el mismo sitio, o sea que hablamos de ciclos completos. Si no tienes un ciclocomputador que mida la cadencia de pedaleo coloca un reloj sobre el manillar, ponlo en cronómetro, cuenta las vueltas que das con las piernas en 10 segundos y multiplica por 6 para obtener las revoluciones por minuto (rpm). Intenta superar las 120 rpm sin saltar sobre el sillín, es un buen reto y cuando lo consigas habrás dado un paso adelante importante en tu técnica de pedaleo.

REDONDEA TU TÉCNICA

La posición de los pies es determinante a la hora de mantener una buena técnica. Lleva el talón más alto que la puntera, sobre todo cuando los pies están en la parte inferior del ciclo de pedaleo y alineados longitudinalmente. Has de mover las rodillas en la vertical de los pies (comprueba la separación de las piernas respecto al cuadro, ambas a la misma distancia) y fíjate en que el eje del pedal quede bajo la zona más protuberante de la planta del pie.

Con los ejercicios que te proponemos vas a lograr hacer más eficiente la fase de mínimo rendimiento en la que la pierna asciende a base de flexión del muslo, el pie y la pierna, de este modo se equilibra con la fase de máximo rendimiento, en la que se da la extensión de pie, muslo y pierna. El objetivo es hacer el pedaleo lo más "redondo" posible.

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