Doble o nada: aprende a aprovechar tu suspensión trasera

¿Se conduce igual una mountain bike de doble suspensión que una rígida? Pues en esencia sí… ¡pero no! Hay algunas diferencias de técnica que conviene conocer y que te mostramos gráficamente en este artículo.
Juan Manuel Montero -
Doble o nada: aprende a aprovechar tu suspensión trasera
Doble o nada: aprende a aprovechar tu suspensión trasera

 

Hace tiempo que las ves pasar por la montaña, con sus relucientes amortiguadores traseros, oscilando al pasar los baches y con sus ufanos dueños pedaleando sentados, felices, cómodos como viviendo en otra dimensión. Son las bicicletas de doble suspensión, las dobles para acabar más rápido de nombrarlas, y desde que las conoces tienes dudas sobre su eficacia, si te convienen, si no te frenarán mucho subiendo, si se estropearán antes que las rígidas, pero el caso es que te tientan y que cada día hay más dobles en el monte, ¡por algo será!

¿Sufres de rigidez de mente? ¿Piensas que una doble no es para ti? Pues puede que tengas razón, nunca se sabe pero antes de asegurarlo responde a estas preguntas, ve anotando los puntos y descubrirás el veredicto al final.

1. ¿Usas la bicicleta principalmente por zonas urbanas y parques o campo y montaña?

Urbanas y parques 0     Campo y montaña 1

2. ¿La usas por zonas poco agrestes porque la bici traquetea demasiado en los baches?

Si 1            No 0

3. ¿Es para ti importante la comodidad?

No 0             Sí 1

4. ¿Tienes o has tenido alguna lesión de espalda?

No 0            Sí 1

5. La simplicidad mecánica es muy importante para ti

Sí 0            No 1

6. Tu presupuesto es muy ajustado

Si 0            No 1

7. ¿Disfrutas en las zonas técnicas y te gusta bajar rápido?

No 0            Sí 1

8.  Tus rutas tienen largos tramos de carretera

Sí 0            No 1

Suma los puntos de tus respuestas:

  • Más de 6: Necesitas una doble urgentemente
  • De 5 a 6: Te vendría muy bien una doble suspensión
  • De 3 a 4: Eres candidato a rígida pero te recomendamos probar una doble
  • De 0 a 2: Definitivamente lo tuyo son las rígidas

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1. Zonas bacheadas
 
Zona bacheada rígida

Rígida: Pasamos un río con piedras y no nos queda más remedio que esquivar las de tamaño mediano si no queremos atrancarnos y quedarnos bloqueados en medio. Perdemos velocidad inevitablemente.

Zona bacheada doble

Doble: En cuanto los baches aparezcan en escena tienes todas las de ganar, déjate llevar por la inercia y además pedalea para que la suspensión haga su trabajo. Fíjate cómo en el mismo sitio con la doble podemos ir rectos y mucho más relajados.

 

2. Subidas fuertes
 
Subida rígida

Rígida: Ataca los tramos más duros en pie y levántate con cada posible obstáculo.

Subida doble

Doble: Permanece sentado para evitar oscilaciones, aumenta la cadencia, baja el desarrollo y aprovecha la mayor tracción de la suspensión sobre los obstáculos, que serán absorbidos.

 

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3. Bajadas empinadas
 
Bajada empinada rígida

Rígida: La posición atrasada del cuerpo es fundamental para mantener la estabilidad, con los codos semiflexionados y la pelvis por detrás del asiento.

Bajada empinada doble

Doble: Puedes usar una postura menos atrasada a igualdad de inclinación de la bajada por la mayor estabilidad de la doble.

 

 

 

 

 

 

 



4. Pequeño salto en bajada
 
Salto en bajada rígida

Rígida: Ganarás tiempo y seguridad si intentas absorber el salto y no levantas mucho la bicicleta del suelo, además el aterrizaje con la rígida es duro y menos seguro.

Salto en bajada doble

Doble: Te puedes permitir el lujo de tirar del manillar fuerte y subir más alto, ganando distancia ya que la suspensión te da mucha más seguridad en el aterrizaje.

 

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5. Curvas
 
Curva rígida

Rígida: El trayecto a seguir siempre debe ser lo más suave posible. En el caso concreto que hemos puesto como ejemplo, de una curva en bajada con lo cual tenemos cierto contraperalte, abordándola por el exterior se minimiza el giro.

Curva doble

Doble: Si bien la trayectoria ideal es la misma que en una rígida, la doble permite apurar más la frenada inicial porque tiene más adherencia (puedes llegar más rápido a la curva) y además con ella puedes hacer un trazado más cerrado, agresivo y corto. Fijaros cómo la misma curva con la doble se puede hacer por el interior, recortando algunos metros, ya que en la incorporación final a la recta podemos dar un giro más brusco sin peligro.


6. Subida con raíces o pequeños obstáculos
 
Subida raíces rígida

Rígida: Tienes que evitar las raíces que más sobresalgan y jugar constantemente con la posición del cuerpo, levantándote del sillín para que la rueda trasera dibuje el contorno de los baches con facilidad y moviéndote a los lados para que las ruedas pasen por el trayecto con menos resaltes.

Subida raíces doble

Doble: Permite buscar una trazada más directa y eficaz, acortando distancia y manteniendo la inercia. La amortiguación trasera hace el trabajo que en la rígida tendrías que hacer tú con el cuerpo, por tanto podrás permanecer sentado más tiempo y concentrarte en pedalear con fuerza.

 

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→ Ajústala a tu peso

A diferencia de un coche donde la mayor parte de la masa la pone el propio vehículo, en la bici el máximo aporte de peso es cosa tuya, por eso es tan importante personalizar la suspensión según tus características ya que hay enormes variaciones de ajustes entre una persona de 55 kilos y una de 90. No os complicamos mucho, sólo un par de adaptaciones básicas:

→ Precarga. Con esta palabreja nos referimos al umbral inicial de activación de la suspensión, esto es, la fuerza mínima necesaria para que empiece a moverse. Si eres un tipo pesado necesitarás que el amortiguador tenga mayor precarga inicial (presión en un sistema de aire y giros de muelle en un sistema con muelle metálico) para que no vaya medio hundido sólo con tu peso. Por el contrario, una persona muy ligera necesitará mucha menos precarga en el amortiguador para que la suspensión se mueva.

Una forma fácil de ajustar la precarga es sabiendo que la suspensión debe comprimirse, cuando subimos a la bici, de un 15 a un 30% de su recorrido total, según prefieras que se sienta más firme (15%) o más sensible (30%) con todo el rango intermedio posible. Si tu bici tiene amortiguador de aire, sigue estos pasos para ajustar la presión a tu peso. Necesitarás una bomba especial de alta presión que en muchos casos se incluye con la bicicleta.

1. Mide la longitud total del amortiguador, del anclaje superior al inferior, sin peso encima, totalmente extendido.

2. Quítale todo el aire, presiona sobre el sillín abajo mientras accionas la válvula con el dedo para que no quede nada y mide nuevamente el amortiguador (2), ahora totalmente comprimido. La diferencia entre 1 y 2 es el recorrido del amortiguador (que no el de la rueda trasera).

3. Resta 1 – 2 y a lo que te dé, (supon que sea 190 – 130 = 60 mm) aplícale el % que estimes para tu estilo de conducción y terreno, más próximo a un 15% si vas por zonas poco bacheadas y buscas máxima velocidad con menos comodidad y más próximo al 30% si tu caso es el contrario.

4. Pongamos un 20%, por ejemplo, de esos 60 mm totales, o sea 12 mm. Hincha el amortiguador y luego súbete a la bici despacio, con la mochila que lleves encima habitualmente, casco y todo el peso habitual, apoyado en un árbol, y mide lo que se comprime el amortiguador con ese peso. Para medirlo puedes aprovechar el anillo de goma que suele tener el émbolo, mirando lo que se ha desplazado una vez que te bajes, o también puedes pedirle a un ayudante que mida el amortiguador contigo subido en la bici para comprobar que se ha comprimido esos 12 mm que estimamos.

→ Rebote. Muchos amortiguadores tienen regulación externa de rebote, que suele ser un dial rojo, y ésta regulación permite abrir o cerrar más el paso de aceite para contener la extensión de la suspensión. Si un amortiguador no tuviera control de rebote tras absorber un bache te lo devolvería recuperándose fuerte con una intensidad casi igual a la del bache que acabas de pasar.

Para regular el rebote usaremos un escalón o bordillo alto, de 25 a 35 cm, que bajarás sentado en el sillín. Primero el amortiguador se hunde y al instante se recupera. Pues bien, esta extensión debe ser un solo movimiento rápido pero sin brusquedad. Al extenderse debe hacer un solo rebote rápido pero no brusco.

  • Si la suspensión, después de subir, baja un poco una segunda vez, el control de rebote es escaso, gira el dial rojo en sentido horario ¼ de vuelta y sigue probando hasta que rebote sólo una vez..
  • Si la suspensión no vuelve a su posición al instante, gira el dial rojo ¼ de vuelta en sentido antihorario hasta que la recuperación sea inmediata pero sin un segundo rebote.

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1. Una bicicleta con suspensión trasera te roba la energía del pedaleo

Los primeros diseños de dobles no tenían tanto en cuenta la eficiencia como los actuales, en los que la interacción entre el pedaleo y la propia suspensión es prácticamente nula. Además muchas tienen sistemas para bloquear la amortiguación, quedando como una rígida.

→ FALSO

2. Con una doble se sube siempre peor

Si comparamos con una rígida equivalente y una subida de asfalto es probable que la doble sea un poco más lenta, sin embargo en la montaña las cosas cambian ya que la suspensión va “alisando” el terreno continuamente haciendo que el avance sea más continuo al evitar que los baches te frenen. Este efecto positivo ocurre igual en las subidas, que cuanto más bacheadas son más ventaja toma la doble, por tanto es

→ FALSO

3. Las dobles pesan más que las rígidas

A igualdad de componentes y de calidad una doble tiene piezas extra (amortiguador, articulaciones, refuerzos…) que la harán más pesada que una rígida equivalente, en torno a 600 a 1.000 g más para un montaje similar.

→ VERDADERO.

4. En las dobles hay muchas más averías

Las dobles actuales son muy fiables, salvo los productos de hipermercado. Por supuesto un sistema de suspensión es un punto más que se puede averiar y no es un elemento esencial pero las ventajas que aporta superan sus inconvenientes. Seguro que puedes vivir sin el aire acondicionado o la calefacción de tu coche pero ¿a que prefieres tenerlo?

→ FALSO

5. No puedo usar una doble para cicloturismo y rutas de varios días, no se le puede enganchar un portabultos.
Como la rueda trasera se mueve respecto del cuadro no podrás instalarle un portabultos convencional, que se ancla tanto a la zona próxima al eje trasero como a la parte alta porque se rompería, de ahí esta afirmación. Sin embargo, existen transportines especiales que se sujetan sobre el tubo del sillín o sobre la propia mitad trasera basculante del cuadro que sí te permiten llevar unas alforjas para una ruta de varios días, aunque no suelen soportar tanto peso como uno convencional.

→ FALSO

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