Ironman 70.3 en Barcelona

El domingo 17 corrí el Medio Ironman de Calella. Lo que tenía que haber sido en una prueba para adquirir confianza se convirtió en un bofetón en toda regla.
Lourdes Torres -
Ironman 70.3 en Barcelona
Ironman 70.3 en Barcelona
Preparando un Ironman con Phil Maffetone
Preparando un Ironman con Phil Maffetone (blog de Lourdes Torres)

“Practicar la larga distancia es como jugar al ajedrez, se gana con el músculo de la cabeza. De nada sirve estar fuerte físicamente si no tenemos una mente bien nutrida.“

El domingo 17 corrí el Medio Ironman de Calella. Lo que tenía que haber sido en una prueba para adquirir confianza se convirtió en un bofetón en toda regla.

Mis expectativas eran altas y las condiciones idóneas. El día había amanecido con una luz espectacular, el mar liso y me sentía feliz, feliz de poder estar en la línea de salida. Me sentía preparada y quería ponerme a prueba.

Dan la salida y empiezo a nadar, tic tac en la cabeza para dar las brazadas a un “ritmo”. Veo que me he desviado bastante respecto a la boya que he de pasar por mi lado izquierdo y rectifico rumbo, voy nadando con muchas personas. Símbolo de estar ahí y no quedarme descolgada como es habitual (hago un recordatorio de que soy superdiesel, lenta, pero segura, simplemente resisto hasta meta. Cruzar las metas, hasta ahora puedo decir que las he cruzado todas.)

Mi eterno rival en natación, Quique, que competía por relevos con Curris (Quique nadaba, Curris hacía la bicicleta y Quique corría), me esperaba en la zona de transición para darme referencia de cuántos minutos antes había salido él del agua. Teniendo en cuenta que había empezado a nadar algunos minutos antes yo podría saber qué tal iba. “Hace 4 minutos que he salido del agua Lourdes”. Ohhh, pues eso es que he hecho una buena natación, pensé. He de decir que con los nervios de la competición no puse en marcha el reloj, con lo cual no tenía mis propias referencias.

Subí a la bici, comí las barritas Heronymous, bebí del bidón y me lancé a rodar hasta el inicio del primer puerto. En el km 30 escucho un respiro de una persona que está haciendo mucho esfuerzo y su respiración me desconcentra del pedaleo. Como me siento muy fuerte, con toda la autoridad. me voy hacia arriba y dejo a esta señora muy atrás. Al cabo de un rato vuelve a aparecer con ese respiro agónico y que me produce nerviosismo. La señora inglesa que iba morada me había tomado como rival.

"Convencida que había hecho la mejor bici de mi vida salto al ruedo a hacer la media maratón"

 

Nunca compito, siempre llego de las últimas, pero esta vez entré al trapo y me propuse no dejarla ganar en bicicleta. ¿Habéis visto la película de tiburón? Pues la señora inglesa era como el tiburón que parece que está muerto pero siempre reaparecía bufando agónicamente e intentando adelantarme. Así del km 30 hasta el km 90 a boxes. Me dio mucha guerra la inglesa, yo lo di todo en la bici. Llegué unos minutos antes que ella a boxes. Resulta que tenía su bolsa de transición al lado de la mía y sólo pude felicitarla por su fuerza mental y física y le conté que era como tiburón, que nunca moría. Nos abrazamos y echamos cuatro risas.

Convencida de que había hecho la mejor bici de mi vida, salto al ruedo a hacer la media maratón con muchas ganas de testarme a ver cómo me siento. Enseguida noto que las piernas no chutan. Bueno, ahora se adaptarán  y arrancarán.  ¡Qué horror por Dios! No arrancaron, no lo hicieron. Lo peor es que físicamente no estaba fatigada o moribunda, las piernas no encontraban la velocidad de crucero para poder correr. No había velocidad. Buscaba a Quique en carrera y no entendía porqué no me lo cruzaba.

Poco a poco fueron desapareciendo todos los corredores. Yo no entendía nada, miré el reloj y no me lo podía creer, eran las 14:00. ¿Cómo podía ser que fuera tan tarde? Me quedaban 5 kilómetros para acabar.

"Las piernas no encontraban la velocidad de crucero para poder correr" "Las piernas no encontraban la velocidad de crucero para poder correr"

Poco a poco me fui dando cuenta de mi realidad. Ni en la natación, ni en la bici y menos aun corriendo había rebajado mi tiempo de la edición anterior. A pesar de haber entrenado el doble, de haber sido mucho más rigurosa con la alimentación, de estar mucho más preparada, los tiempos han sido peores. ¿Cómo es posible?

No sé que ha pasado, no sé como lo vamos a plantear a partir de ahora.  Me quedé muy frustrada y triste y así se lo comuniqué a Phil. Creo que soy un caso difícil y, ya puestos, un caso perdido. No hay manera que mejore. En seis años siempre estoy ahí en los mismos tiempos más o menos. Lo cierto es que me siento fuerte y disfruto de los entrenos. Pero soy genética y emocionalmente lenta. Y me sabe mal por los que han confiando en mí.

Phil me pidió un feedback de la carrera y todos los datos de los últimos MAF test, estoy esperando su análisis de la situación para buscar una explicación de lo que está pasando.

Me quedé tocada y hundida, no lo voy a esconder. Ahora que han pasado unos días voy remontando, por supuesto. Vuelvo a los entrenos. Me encanta correr, nadar en el mar, salir en bici con los amigos. Disfruto del agua salada, del aire, del esfuerzo, de la sensación de vivir que me da esta actividad. A veces salgo a correr con mi perro. A él es lo que más le gusta. Cuando llegamos a casa después de una hora y media trotando por el campo, me mira agradecido y en sus ojos ves la felicidad animal.

Sí, es verdad, me sentí muy decepcionada y derrotada el domingo pasado, pero nadie va a frenarme en esta ilusión de seguir corriendo, nadando o saliendo de excursión en bici. Y, por supuesto, el día 19 de julio estaré en al salida del IM de Zurich.

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