¡No insistas, no le apetece!

Tu entusiasmo no es el entusiasmo de los demás. Un error común es querer que todo el mudo pruebe, practique o se implique en lo que tú amas. Intuimos que si es apasionante para nosotros también debe serlo para los demás. Y muchas son las personas que llegan a ser cansinas y machacantes queriendo que las personas cercanas con las que compartan su vida, compartan también sus aficiones. Invitar a alguien a que disfrute de lo tuyo es una conducta generosa. Significa querer el bienestar para otros porque te has demostrado que a ti te produce placer. Pero insistir a pesar de la negativa de tu pareja, tus hijos o los amigos, implica dejar de respetar el no o los deseos de los tuyos.
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¡No insistas, no le apetece!
Entrénate para la vida
Entrénate para la vida (blog de Patricia Ramírez)

“Los valores del deporte son valores para la vida. No todo es actitud...pero sin ella, no somos nada.“

Tu entusiasmo no es el entusiasmo de los demás. Un error común es querer que todo el mudo pruebe, practique o se implique en lo que tú amas. Intuimos que si es apasionante para nosotros también debe serlo para los demás. Y muchas son las personas que llegan a ser cansinas y machacantes queriendo que las personas cercanas con las que compartan su vida, compartan también sus aficiones. Invitar a alguien a que disfrute de lo tuyo es una conducta generosa. Significa querer el bienestar para otros porque te has demostrado que a ti te produce placer. Pero insistir a pesar de la negativa de tu pareja, tus hijos o los amigos, implica dejar de respetar el no o los deseos de los tuyos.

Todas las personas somos distintas, en nuestra forma de ser, sentir y pensar. Y esto conlleva que también disfrutemos, o no, de aficiones diferentes. Lo que es maravilloso para ti, puede, no solo no gustar, sino ser un suplicio para los demás. Abrirles los ojos a base de insistencia es la mejor manera de que terminen odiando tu propuesta.

Existen distintos tipos de “contagiadores”.

Los pasivos. Hablan de su pasión, te la describen con todo lujo de detalles, incluso llegas a creer que entrenar lo que ellos entrenan debe ser fascinante. Pero no te insisten para que vayas con ellos. Pueden llegar a ser cansinos porque algunos convierten su afición en el monotema: hablan de lo mismo, van a tiendas de deporte a ver todos los materiales deportivos, se empapan de revista y libros que hablan de su deporte y terminan convirtiéndose en expertos. Pero por lo menos, no te insisten.

Los manipuladores y chantajistas. Estos especímenes añaden a su bienestar emocional parte de tu implicación. Te dicen, además de todo lo que te cuentan los pasivos, que sería genial compartirlo contigo, que les haría felicísimos que les acompañaras, que el deporte contigo cobra sentido, que es una forma de tener más tiempo juntos. Y a pesar de tu negativa, te ponen ojitos amorosos para conseguir que cedas. Tratan de manipular tus sentimientos

Señores y señoras, dejen a la humanidad en paz. Cada uno es libre de elegir su afición, y por muy saludable que sea, nadie tiene que verse obligado a practicarlo ni sentirse mal por no hacerlo. Hay personas que se esfuerzan tanto en convencerte de su pasión y de lo saludable que es, que cuando no les haces caso o declinas la invitación, te dicen que “qué pena, sería una forma de pasar más tiempo juntos”, “yo sería superfeliz si montaras en bici conmigo”.

judo-gritarLos dañinos. Son aquellos que utilizan las consecuencias dañinas de no hacer ejercicio para intentar implicarte, apelando con ello a tu sentimiento de culpa, “luego dices que quieres perder peso, pero no veo que hagas nada por conseguirlo”, “pues tú sigue comiendo, fumando y en el sillón, que me quedo viud@ en un telediario”. Tratan de que te sientas mal y culpable. Porque para ellos se traduce en juicios de valor como pereza, vagancia, falta de fuerza de voluntad. Insisten e insisten esperando una reacción. Pero terminan encontrando a una persona triste, incomprendida, incluso con baja autoestima de tanto estar machacarla.

No insistas. Si ha decidido que no es su momento, forzar la situación solo te llevará una discusión. Cada uno tiene que encontrar el sentido a sus propósitos, pero los tiene que encontrar por sí mismo. Hay una corriente tremenda en el momento actual en relación con el estilo de vida saludable, así que no es falta de información, es falta de interés. No insistas.

Y si en algún momento la persona decide por sí misma empezar a practicar la afición que tanto te gusta a ti, o porque un amigo la ha animado, o porque le ha despertado la curiosidad, ¡ni se te ocurra decirle el archiconocido “te lo dije, te dije que te iba a gustar”! Y mucho menos hagas comentarios manipuladores del tipo “llevo un año intentado convencerte de que te apuntaras al gimnasio y ahora que se apunta tu amiga Ana, te apuntas tú”.

Dejemos en paz a la humanidad y las decisiones que toma cada uno. Nos llevaríamos mucho mejor si respetarnos las aficiones, las decisiones y el tiempo de los demás. Porque si hay una manera de que termine odiando tu propuesta, esa es a través de la insistencia y la falta de comprensión hacia quien no está preparado para el momento.

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