La dosis correcta

Una vez oí que “el deporte era la más sano del mundo y el deporte de competición lo más insano”. Me parece una afirmación exagerada pero que también tiene mucha parte de verdad. Cuando el deporte se convierte en obligación va perdiendo la parte de disfrute. Yo recuerdo cuando llovía e iba a salir con la bici mi abuelo Sixto me decía aquello de “si te pagarán no irías”. Y tenía razón. Por 50 euros no te “chupas” cuatro horas pedaleando por la carretera bajo el agua.
Fran Chico -
La dosis correcta
La dosis correcta
El pez chico se come al grande
El pez Chico se come al grande (blog de Fran Chico)

“No sé si me gusta más el periodismo que el deporte o al revés. He tenido la suerte de vivir en los dos mundos durante los últimos 30 años. Y espero no perder nunca el espíritu deportivo para afrontar la vida.“

Para los profesionales les queda el deporte con todas sus caras: la de gloria y el dinero cuando llegan al podio y la “oscura” de las lesiones, las derrotas o el salir a entrenar cuando es lo menos que te apetece del mundo. Para lo bueno y para lo malo, los deportistas populares no tenemos ni lo uno ni lo otro. Por eso no entiendo a la gente que sin la opción de la gloria si se somete, ellos y de rebote su entorno de familia y amigos, a la presión del “lado oscuro” del deporte que acabo de comentar.

El deporte es apasionante sin duda, pero la vida lo es más. Cuando aprender a tener la dosis correcta de deporte dentro de tu vida personal y laboral es cuando realmente lo disfrutas a tope. Todos conocemos casos de gente que se engancha al deporte (suele pasar más con gente que lo hace ya cumplidos los treinta años) y ya sólo ve el mundo en relación a su pasión con el deporte. Normalmente esto acaba de la peor manera. Puede que tengas una medalla de finisher del Ironman en un cajón y un “sub 3 horas” en el maratón pero puede haberte costado un precio muy caro a nivel laboral o peor aún familiar y en muchos casos termina con que aborrecen para siempre el deporte después de 5 ó 10 años de pensar sólo en él. 

Claro que está genial que peleemos por nuestros retos, luchar por seguir superándonos, pero siempre que no supongan un estrés adicional a nuestra vida y peor aún a la vida de la gente que nos quiere y que está cerca de nosotros. Si llega el momento en que sientes que el deporte te agobia es el momento de parar y volver a atrás. No hay que olvidar que esto sólo lo hacemos porque nos apasiona. 

PD. Sirva esta fantástica viñeta de ese genio que es 72 kilos para homenajear a esa persona que tenemos cerca y que nos ayuda a conseguir nuestras metas

 

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