Vida contaminada

Estos días es noticia el nivel de contaminación que están alcanzando las grandes urbes. Parece que ya no compensa ese nivel de vida superior que ofrecen las grandes ciudades. Una vez más se pone de manifiesto esa evidente contradicción de la supuesta calidad de vida, parece un poco absurdo tener grandes hospitales en ciudades donde se respira tal cantidad de dióxido de nitrógeno… o no…
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Vida contaminada
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Blog de fitness Sport Life (blog de Domingo Sánchez)

“El entrenamiento es un proceso que no tiene fin.“

Estos días es noticia el nivel de contaminación que están alcanzando las grandes urbes. Parece que ya no compensa ese nivel de vida superior que ofrecen las grandes ciudades. Una vez más se pone de manifiesto esa evidente contradicción de la supuesta calidad de vida, parece un poco absurdo tener grandes hospitales en ciudades donde se respira tal cantidad de dióxido de nitrógeno… o no…

Recuerdo cuando estudiaba en el INEF e iba (y volvía) en bici a la facultad, al llegar notaba perfectamente la polución del trafico en mi garganta, un tiempo utilicé mascarilla y es asombroso la cantidad de partículas que se quedaban en el filtro. Ir en bici a la facultad o al trabajo puede suponer introducir una cantidad preocupante de dióxido de nitrógeno ¿compensa? En cualquier pueblecito ir en bici supone llenar tus pulmones de vida.

Cuando voy del norte (donde vivo) a Madrid (donde trabajo), veo como todo va cambiando. El color del cielo es de un azul intenso que varia desde el azul claro de la mañana al azul oscuro de la noche y donde el aire se renueva en cada amanecer, unos días huele a mar y otros a montaña, en la gran ciudad el cielo apenas se ve, el aire huele a asfalto, trafico y subterráneo, el inmenso hongo perenne de contaminación se dispone a modo de paraguas por encima de la ciudad, un paraguas que como contradicción, desaparece justo cuando llueve.

En el norte llueve, el agua forma parte de la vida, la gente abre su paraguas, se pone sus botas y sigue su vida como un día más. En la ciudad, cuando llueve, parece que lo hace sin pedir permiso, todos se disgustan, cogen un miniparaguas -casi de juguete- siguen con sus tacones y maldicen cuando no para de llover “vaya, llueve”. Atasco asegurado, M40 saturada y entonces aparece ese optimismo inútil y desesperante del hombre de ciudad cuanto tocan el claxon pensando que así, por alguna extraña situación el problema desaparecerá ¿qué ha sido del sentido común? Al igual que se toca el claxon, se maldice al día lluvioso, se grita al compañero de trabajo, se golpea al ordenador cuando se cuelga… se sale de casa con estrés y se vuelve con ansiedad.

Estos días donde el gran hongo de contaminación condensa y asfixia la atmósfera, piden el agua a gritos. Dicen que cuando vives mucho tiempo en un lugar, terminas formando parte de él, y es verdad, así es el hombre de la ciudad, forma parte de la ciudad; asume que el aire está contaminado, que hay que soportar el atasco diario, que hay que pagar por aparcar, que tiene que llover solo cuando el aire ya no es aire. Los valores humanos algunos tan básicos como simplemente… vivir quedan contrarrestado por otros como un buen sueldo, un buen colegio, un buen hospital, grandes espectáculos… ¿compensa?

Cuando alguien se muda a vivir a un pueblo pequeño, sin un buen sueldo, sin renombrados colegios privados, sin grandes hospitales, sin estrenos en la Gran Vía… hay gente que piensa ¿estás loco?, creo que estar loco es perder todos los días dos horas en un atasco y respirar cada día dióxido de nitrógeno.

Ya se está pensando en tomar medidas para el tráfico para limitar el uso del coche. Vaya, resulta que en la gran ciudad con ese gran sueldo tienes para comprarte un gran coche que luego no puedes utilizar, un trabajo que te exige un desplazamiento en transporte publico que te quita tiempo, pero bueno, siempre queda hipotecar tu vida para comprarte una casa bajo el hongo de dióxido de nitrógeno. El hombre de ciudad parece que ya es feliz si consigue una hipoteca de 30 años… al final formas parte del lugar…

Cada vez estoy más seguro que la calidad de vida no está en las grandes ciudades, creo que trabajar, nacer, desarrollarse en un pueblo hoy en día tiene más ventajas que hacerlo en una gran urbe. Hace décadas la gente abandonaba los pueblos para ir a las grandes ciudades, hoy en día la gente huye de las grandes ciudades para tener algo de vida en los pueblos, algo está cambiando.

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