Cocido madrileño en un restaurante chino

El cliente no siempre lleva la razón. Darle la razón al cliente es la posición cómoda en muchos servicios, lo difícil es crear a tu cliente. Hoy dando una formación en un centro, los técnicos me comentaban como ante las “sugerencias” de algunos clientes, se modificaban o mediatizaban los contenidos de las clases. Como ejemplo, es el caso de la persona que entra en una clase de un nivel muy superior al suyo y al final el instructor aunque le advierte de que no es la más indicada para su condición, el cliente insiste en quedarse y efectivamente
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Cocido madrileño en un restaurante chino
Blog de fitness
Blog de fitness Sport Life (blog de Domingo Sánchez)

“El entrenamiento es un proceso que no tiene fin.“

El cliente no siempre lleva la razón. Darle la razón al cliente es la posición cómoda en muchos servicios, lo difícil es crear a tu cliente. Hoy dando una formación en un centro, los técnicos me comentaban como ante las “sugerencias” de algunos clientes, se modificaban o mediatizaban los contenidos de las clases. Como ejemplo, es el caso de la persona que entra en una clase de un nivel muy superior al suyo y al final el instructor aunque le advierte de que no es la más indicada para su condición, el cliente insiste en quedarse y efectivamente, la clase resultó excesiva para su nivel, seguidamente pone una “sugerencia” para que ese instructor cambie los contenidos, o también es el caso del grupo que solicita a la dirección tener una actividad de artes marciales porque hay un profesor y varias personas que quieren practicar una determinada actividad que no existe; bailes de salón, tai-chi, karate… y ante la insistencia de varios socios, se abre esa actividad. Estás estrategias que a priori parecen como una retención del cliente concediéndole deseos, sugerencias y criterios, termina rompiendo la misión del centro y la credibilidad de las instrutores. Al final en vez de un centro de Fitness con una clara misión y objetivo, tenemos prácticamente un mercadillo donde todo tiene cabida.

Cuando vamos a un restaurante chino, sabemos que encontraremos comida china y no se nos ocurre pedir unos callos con garbanzo, para eso hay otros servicios. Sin embargo, cuando los clientes acceden a un centro, intentan que haya las actividades que a ellos les gusta; los entusiastas del culturismo piden más peso libre, las señoras más GAP, los chicos algo de Kick-boxing, los abuelos que tengan tai-chi, etc. Y muchos centros acceden a estas solicitudes y lo que comenzó como un centro de wellness, termina siendo un espacio para culturistas, entusiastas de Van Damme, mayores con su idea del tai-chi para todos, etc. Al final el centro pierde su filosofía y ya no saben cual es su servicio, ni su misión.

Con tal de contentar a uno o varios clientes por miedo a perderlo, los centros terminan perdiendo la misión y filosofía inicial. Y lo malo no es esto, sino que esta medida cómoda, terminará contaminando al resto de clientes. Por no sacrificar a uno, contaminamos a 100

Es necesario que exista una clara misión y firmeza del servicio que se quiere ofrecer desde la dirección hasta el instructor ya unte una sugerencia la respuesta debería ser la misma en todos los cargos. Si accedes a un centro deportivo mira antes que tipo de comida sirven y luego no pidas algo que no es su especialidad, si la tiene. Buen provecho… digo entrenamiento!!

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