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Mitos fitness que te impiden mejorar, ¡vamos a cazarlos!

Te desvelamos cuatro mitos que van contra tu productividad para que no vuelvas a caer en ellos
Domingo Sánchez -
Mitos fitness que te impiden mejorar, ¡vamos a cazarlos!

Si ya eres un experto en los caminos para el desarrollo muscular (te los recordamos en este artículo) pero cometes aún errores de principiante, ¡al menos destierra estas 4 falsas creencias!

Extensiones de cuádriceps para el vasto interno

Tan venerada por los culturistas como detestada por los puristas del pseudoentrenamiento funcional, lo cierto es que esta máquina tiene algunas virtudes y muchos inconvenientes. Una de sus principales ventajas y aplicaciones ha sido en el campo de la rehabilitación, es innegable el reforzamiento localizado que aplica sobre el cuádriceps y la cantidad de rodillas lesionadas de ligamento cruzado que se han rehabilitado en esta máquina.

Uno de sus grandes criterios ha consistido en pensar que dependiendo de la posición y rango articular se puede desarrollar una cabeza u otra del potente cuádriceps. Durante décadas se ha creído que con cierta rotación externa y en los últimos 15º de recorrido, era el vasto interno el responsable de la acción, lo que ha llevado a que muchos intentasen potenciar esta región muscular incluso para conseguir la estética “lagrima del cuádriceps” para un músculo atractivo.

Hoy en día, gracias a los estudios por electromiografía, sabemos que la implicación muscular no es selectiva, sino que actúan de forma conjunta sobre todas las porciones de los cuádriceps durante todo el rango de movimiento. Por tanto, no es posible aislar de forma significativa en la máquina de cuádriceps a una cabeza u otra. Realiza el movimiento completo evitando los últimos rangos tanto de flexión como de extensión total.

Eliminar las agujetas

Los iniciados las odian y los entrenados las buscan continuamente. En las primeras etapas suelen ser dolorosas e intentan eliminarlas con agua con azúcar o estirando, mientras que los entrenados con buena forma las vanaglorian como síntoma de generar nuevas adaptaciones y mejoras por reclutamiento de fibras no utilizadas en todo su potencial, algunos por rendimiento y otros por conseguir mayor crecimiento muscular.

Las agujetas aparecen por falta de adaptaciones a un nuevo ejercicio, forma de contracción, intensidad o combinación de ambas. Que no existan agujetas no significa que no existan nuevas adaptaciones, no siempre tienen que aparecer, es más, si dejan de aparecer es síntoma de que tu sistema muscular se encuentra adaptado y en forma para ese tipo de trabajo o acción muscular.

Seguro que hemos oído el consejo de tomar agua con azúcar, pero no es más que una falsa creencia. El agua con azúcar no evitará que aparezcan las agujetas y, mucho menos, las eliminará una vez que han aparecido. La única forma de eliminarlas es esperar a que pasen unos días o mejor aún, volviendo a realizar el ejercicio.

El dolor proviene de una mezcla de microrroturas de diferentes tejidos y acúmulos de productos de desecho que quedan en el interior. Para eliminarlos de forma rápida lo mejor es favorecer el riego sanguíneo y en este sentido, un masaje fascial progresivo con estiramientos muy suaves puede favorecer la recuperación, pero también un ejercicio de bajo impacto como un cardiovascular suave mejorará el estado muscular acelerando la recuperación y el dolor. Por tanto, evita el agua con azúcar y muévete.

El pan engorda

Tratado injustamente y señalado como culpable del aumento de peso, el pan en dietas poco inteligentes suele ser el primero en ser eliminado. Este alimento diario no es tan perjudicial como ha sido acusado tradicionalmente, pero lo cierto es que hoy en día tampoco es el alimento que era cuando se elaboraba tradicionalmente en la panadería del pueblo.

La industrialización del pan ha conseguido que llegue una variedad muy amplia, con sabores de todo tipo y que además se conservan durante mucho tiempo. Este último punto es el importante que hay que analizar ya que aunque nos permite disponer de él durante más tiempo (sobre todo el pan de molde), lo cierto es que a cambio se elabora con productos de muy baja calidad y se le priva de otros fundamentales.

A los panes blancos e industriales que habitualmente encontramos en las grandes superficies se les ha privado de la fibra y se les han añadido conservantes para su producción y conservación.

Si a un pan le sale moho a los dos o tres días es buena señal. Lógicamente no debes consumirlo, tíralo, su sabor y textura deben ser horribles, sin embargo, debes saber que si ha salido moho es el resultado de que ciertas bacterias han proliferado en él y esto es porque presenta nutrientes naturales y pocos o ningún conservante. Seguramente es un pan elaborado con masa madre y harina de trigo integral, con su salvado, presentando un color oscuro y una consistencia compacta y pesada, como la típica hogaza de pan o el pan de centeno tipo alemán (katenbrot). Por tanto, sí al pan… ¡¡¡pero artesanal!!!


Más inestable, ¿más funcional?

Muchas personas y peor aún, entrenadores, continúan identificando un ejercicio funcional con un ejercicio difícil de realizar por su elevado grado de dificultad técnica. El recurso del “más difícil todavía” sigue aplicándose sin ningún rigor más que el de conseguir un espectáculo visual, que lo único que pone de manifiesto es la carencia a la hora de prescribir y justificar contenidos.

Hubo un tiempo en el que pensábamos que todo lo que fuera realizado sobre superficies que generan inestabilidad era mucho más funcional. Era “cool” ver cómo un entrenador demostraba sus habilidades motrices con ejercicios difíciles de conseguir por sus seguidores. Fue el reinado del bosu y el fitball para todo y se convirtió en el medio que debía estar presente en todo entrenamiento “funcional”.

Es bastante obvio comprobar cómo cualquier ejercicio que exija una fuerza aplicada considerable requiere una base de apoyo estable sobre la que la fuerza reactiva responda en sentido contrario y con una magnitud equivalente. Cuando la base de apoyo es inestable resulta imposible obtener un movimiento efectivo en fuerza y/o potencia.

Por otra parte, una gran multitud de estímulos actuando durante todo el ejercicio no presenta una transferencia clara a los gestos deportivos que se realizan sobre superficies estables como la carrera o deportes colectivos. Por tanto, más inestable combinado con trabajos de fuerza no es una buena opción.

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