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Probamos a fondo las New Balance Vongo V2

La zapatilla ideal para aquellos atletas de pronación severa a extrema que busquen una zapatilla que aunque les controle la pronación sean mullidas, rápidas y de drop bajo. Soportan un peso máximo de 85 kilos
Fernando Chacón -
Probamos a fondo las New Balance Vongo V2

¡Cuánto le debe la industria a los errores! No es la primera vez que un error o un experimento  nos acaba trayendo un producto nuevo que se torna en necesario. La New Balance Vongo nació de la necesidad de la marca por demostrar que con su tecnología Fresh Foam podían hacer zapatillas de control. Quizás hacer una zapatilla con mediana estabilidad era algo previsible pero alguien fue más allá y la lió. La Vongo en su primitiva edición era una zapatilla mullida, sí, muy cómoda, también, con un dropp de 4 mm y un control de pronación que dejaba en evidencia a cualquier zapatilla. Nunca nadie se había planteado tal conjunción de términos que hasta entonces estaban abocados a la distancia. Las ventas y las críticas demostraron que somos no pocos los pronadores severos que ansiábamos zapatillas de tacto blando, un dropp bajo, un peso comedido y un control de pronación de otro planeta.  La edición posterior evidenciaría si en efecto había sido una rara o una bendita cagada.



BENDITA DEPOSICIÓN

Por decirlo finamente parece que la diarrea mental del ingeniero de turno cayó en gracia y la Vongo 2 a pesar de disimular un poco sus marcados rasgos sigue los mismos esquemas. Cuando las calzas parece que todo se ha normalizado pero no, el fuerte control sigue ahí para mi deleite. La horma sí que ha cambiado y es menos angosta, incluso desahogada diría yo y el upper a la par deja más espacio. Lo bueno de esta Vongo con respecto a la anterior es que sin perder control de pronación ofrece más soporte al pie evitando que se deforme por la cara externa, algo que pasaba en la edición primera.

 

PASO A PASO

Todo en la Vongo es particular. Conseguir una zapatilla con ese grado de control sin contar con una sola pieza rígida requiere tirar de soluciones poco convencionales.

Suela: De nuevo encontramos el rastro de la tecnología Fresh Foam que en materia de suelas se traduce en un dibujado a base de hexágonos que van cambiando de diámetro  según se busque amortiguación, estabilidad, tracción, etc. Como novedad ahora hay tacos que están cortados en sentido longitudinal o transversal para buscar mayor amortiguación  (cara externa por ejemplo) o tracción (zona de los metatarsos). En medio destaca una profunda línea de guía de pisada. El material va cambiando de dureza según la zona y aunque tiene un tacto blando debido a la fuerte unión entre los tacos aguanta muy bien la abrasión.

 

Media suela: Protagonismo total y abosluto para el Fresh Foam. Un compuesto derivado de la EVA al que se le van dando, mediante formas hexagonales,  distintas prestaciones. En general podemos hablar de un blindaje de ambos extremos para dejar el pie encajado. La parte interna como era de esperar es totalmente maciza y habrá que imaginar la presencia del Fresh Foam. La cara externa precisamente para evitar que el pie acabe derramándose al exterior también va prácticamente sellada pero aparte de un perfil más bajo tiene unas pequeñas ranuras para que haya leve deformación que ayude al control de pronación. Es lo mismo que la anterior pero ahora controlado.

 

Upper: Se impone la malla de ingeniería como es la gran mayoría de zapatillas de nuevo cuño. Parece que sujeta menos que el anterior, que ciertamente lo hacía con una fuerza para algunos agobiante, y apoyándose en una horma ancha parece hacer un guiño a los corredores de pies más anchos. Sin embargo un servidor con pies  estrechos y empeine bajo las he acoplado sin problemas.

 

 

EN MARCHA

Solo si eres un pronador de altos vuelos y que además es consciente de sus deficiencias le pillarás pronto el vicio a este bicho raro. El control es muy suave, no se percibe como algo molesto o punzante, pero continuo y obliga a nuestro pie a buscar acomodo en su cara externa. En la interna hay un fuerte peralte desde el talón al dedo gordo. Esto último es un dato interesante porque es ahí donde falla la gran mayoría y la Vongo se luce de largo.

Ya puestos en marcha la suavidad es la nota predominante. A pesar de fuerte control la zapatilla es un colchón de tacto blando pero eso sí, con cierta rígidez. ¿Algo molesto esto último? Para nada ya que con el dropp de cuatro milímetros lo normal es que aterrices de medio pie y esa rigidez te ayuda al despegue. A pesar de pesar 318 gramos se perciben muy ligeras (al tener tanto control puedes prescindir de las plantillas correctoras y al cambio pesan menos) y solo su perfil generoso (26-22) te puede frenar a la hora de meterles ritmos alegres. Es tal el control que a veces cuesta negociar las curvas cerradas, es como ir sobre los raíles del metro.

En resumen diría que la New Balance Vongo V2 es la zapatilla ideal para aquellos atletas de pronación severa a extrema que busquen una zapatilla que aunque les controle la pronación sean mullidas, rápidas y de dropp bajo. Soportan un peso máximo de 85 kilos.


OK:


1/ Control de pronación extremo pero muy suave

2/ Amortiguación muy suave y generosa

3/ Chasis mejorado con respecto a la versión anterior


K.O:

1/ Perfil algo alto

2/ Le cuesta negociar las curvas cerradas.

 

Peso: 318 gramos

PVP: 140 €

 

Por Fernando Chacón, gerente de Emotion Running Sevilla (www.emotionrunning.com)

 

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