Sport Life

El partido de la vida

Yolanda Vázquez Mazariego 14/04/2010
VOTOS
Etiquetas: partido de la vida

El partido de la vida Contenido multimedia

Sport Life te cuenta las vivencias de los "héroes", personas que han creído en el deporte para superar las dificultades de la vida

La historia de Sonia Santander Vallestín, una maratoniana a la que no pudo parar ni una embolia pulmonar.


Sonia se llevó el peor susto de su vida 3 días antes de su primera maratón, casi no lo cuenta y los médicos nunca pensaron que pudiera volver a correr, pero allí estaba ella para demostrar que todo es posible si tu mente es maratoniana. Y así 3 años después ya ha corrido 3 maratones y unas cuantas medias y carreras, bajando su marca cada vez y sin dejar de sonreír.


¿Quién dijo que su corazón no lo aguantaría?


Sonia: 'Llevo corriendo en serio desde el 2005. Siempre me gustó el deporte, hice artes marciales y corría alguna mañana por mi playa, en mi soleada Cádiz natal. Todo empezó en serio cuando un día el amor llamó a mi puerta y me fui a vivir a Zaragoza con Fran, un deportista de toda la vida. Así que digamos que fue quien me inició en esto de las carreras. Él hizo su primera media sin entrenar, y yo chula de mí, sentí envidia cochina y me calcé unos tenis viejos y sin entrenar más de 5 km ¡Si llegaba! 2-3 veces a la semana, me puse a correr la media de Sabiñánigo. La hice en 2h30, casi andando ¡Madre mía si me costó! En ese momento decidí que me compraría unas buenas zapas y que empezaría a entrenar y a plantearme carreras.

Y eso hice, poco a poco mi crono iba bajando, hasta bajar de 2h, y cada vez me llenaba más correr. Llegó el 2007 y me tocó irme a Oxford (Inglaterra) con mi trabajo de bióloga. Allí me machacaba; me encantaba evadirme por aquellos parajes de cuento encantado: castillos, bosques verdes, riberas floreadas? Daba igual si llovía, venteaba o hacía frío, yo me calzaba las zapas todos los días  para un mínimo 15km. En septiembre del 2007 regresé de nuevo a España y me apunté a la I maratón de Zaragoza, tan sólo para acabarla. Pero presentía algo, y no me daba buena espina, conforme se acercaba la fecha le decía a Fran que algo no iba bien en mi mente, que tenía miedo, un miedo innato a morir, sí, raro ¿tan joven? como que mi cuerpo me mandaba señales de aviso. Y llegó el 26 de septiembre del 2007, miércoles, el domingo 30 era el maratón?pero no llegué. Ese día todo se cruzó, el destino así lo quiso. Camino del trabajo me quedé sin respirar y me caí al suelo, la sangre no llegaba a mis piernas, el corazón me hacía cosas raras, no perdí la consciencia en ningún momento. Tuve mucha suerte porque trabajaba en el Hospital Clínico de Zaragoza y estaba en frente cuando me pasó. De ahí a boxes de vitales, no sabían que tenía, mis constantes vitales apenas respondían, estaba azul, tiritaba, mi corazón no respondía, la sangre no circulaba, pensaron en un infarto, no paraban de darme cosas, entubarme. Mi jefe de entonces (médico del clínico) me miraba y salía fuera con mala cara, imágenes que se te quedan grabadas, muy joven para ser un infarto decían, ya en la UCI me dijeron qué tenía: una embolia pulmonar bilateral. Nunca supieron el porqué. Pasó y ya está. Yo lo único que les decía era que si esa tarde me iría ya a casa, que tenía que descansar bien para correr el I maratón de Zaragoza. Los médicos no salían de su asombro, y me decían -sí, hija, sí, ya veremos- pero evidentemente no pudo ser. Ese domingo estaba triste porque mi primer maratón se había visto frustrado. No me importaba lo demás, ni estar en el hospital (hasta que no salí no fui realmente consciente de toda la gravedad del asunto). Fran me ayudó mucho, y decidió ir a correr su primer maratón, por mí, para dedicármelo y al año siguiente correríamos los dos. Sentí que estaba corriendo con él. Mi mente desde la cama del hospital estaba allí a su lado, en su agonía, el estaba mucho más triste que yo, él era el que vivía todo, yo no era consciente. Al tiempo salí y vuelta a casa, a una casa a la cual las escaleras se me hacían eternas, no tenía fuerzas para salir ni a dar un paso, me ahogaba, se me aceleraba el corazón, en reposo tenía mas de 100 ppm. En cuanto hacía cualquier cosita, se me disparaba. Los médicos me dijeron que me olvidase de correr, que la parte derecha de mi corazón se había quedado bloqueada por la embolia y que no sabían si sería reversible o no. Se acabó el correr en mi vida. Pero me negué a ello. No podían quitarme parte de mi vida así como así, no ocurriría. Me dije que si salía de esta y volvía a correr, correría maratones, soñaba con eso, sonreía cada vez que me imaginaba acabando un maratón. Puse todo mi empeño y toda mi energía y los ánimos de mi chico, de nuestras familias. Todos me apoyaban a que empezara de nuevo, poco a poco, si había un retroceso, volvíamos a empezar. Y en marzo del 2008 ya empecé a andar rapidito, y de ahí a hacer los 10 km de Zaragoza en 50 minutos, mejorando marca. Todo estaba ya bien, mi corazón latía fuerte de nuevo, mis miedos pasaron, seguía en tratamiento, pero estaba muy animada, y dije: ahora sí, a la II maratón de Zaragoza. Tenía que celebrar que un año después estaba aquí, que podía seguir corriendo. ¡Y hice mi primer maratón en 4.29! Y ya para celebrar que en Diciembre me dieron el alta total de todo, me apunté al maratón de Barcelona en marzo del 2009, acabando en 3.58. Llegó junio y en la Carrera Nocturna conocí al grupo 7:45 ¡Era lo que me faltaba para acabar de disfrutar corriendo! Encontrarme a un grupo de corredores y amigos que me acogen y me animan, con quien entrenar y compartir las carreras. Y así llegué a la III maratón de Zaragoza en 2009, mi tercer maratón, y por fin ya no tengo miedos, todo queda en un rincón de mi cabeza que no suelo abrir nunca, sé que está ahí, pero bien guardado para que no salga. Ese maratón fue especial, me sentí muy arropada por todos, las chicas con pompones en el público, los compañeros de 7:45 que me hicieron de guía (Eladio, Héctor, Juan Carlos?), los ánimos de mis suegros y mis sobrinitos, mi familia que me siguió vía web, los compañeros de trabajo, la pancarta en el puente, todos. En el km. 41 empiezo a cantar la canción 'When you were young' del grupo 'The Killers': Can we climb this mountain, I don't know?Y entro en meta sonriendo con un tiempo neto de 3:46, increíble, la emoción me hace llorar de alegría.

Con mi historia sólo me queda decir que ÁNIMO a todos, que lo importante es ir buscando sensaciones al correr, no los tiempos ni los cronos, y no dejar de sonreír nunca en carrera.'




José Carlos Ferre y su hija Maria




Contenido multimedia

Y además…

Comentarios Añadir nuevo
Nuevo comentario

Tu Email nunca será publicado

Debe de empezar por http:// or https://
Subir