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Carlota Serrano, zancadas contra el cáncer de mama

A Carlota Serrano le detectaron un cáncer de mama en 2014. Hasta entonces era una chica muy joven (28 años) y muy deportista, que contaba en su palmarés con campeonato de España de 400 metros vallas, entre otros muchos éxitos. Hoy, tres años después, lo sigue siendo.
Dani Quintero -
Carlota Serrano, zancadas contra el cáncer de mama

Y es que una enfermedad de este tipo es tremendamente dura, pero su ejemplo de superación nos permite mirar con mucho optimismo al futuro (y al presente) de otras muchas mujeres jóvenes que pasan por la misma enfermedad. En el proceso perdió el pelo, pero nunca la sonrisa. Y no dejó de hacer deporte, no dejó de correr. “No he dejado de correr, aunque sólo pudiera 10’, y hacía todo el trabajo de fuerza que podía y que me permitía mi estado físico, pero no he parado”, asegura Carlota.

 

“No podía parar de llorar cuando el doctor me dijo que tenía cáncer de mama. No sabes cómo sobrelleva esto. No estás preparada, creo que nadie lo está  –afirma la atleta madrileña–. Poco a poco lo vas asimilando, tienes que tirar adelante. El deporte y la familia es lo que me ha ayudado a estar al cien por cien siempre, pero sobre todo desde que he estado mala. No quería ni pronunciar la palabra cáncer. Pero esta enfermedad me ha enseñado que no es sinónimo de muerte. El grupo Geicam me ha ayudado muchísimo, sobre todo me ha dado información directa, ver cómo iba recuperándome. Gracias a la familia, al deporte he llevado el cáncer muy bien, con una sonrisa, siempre, y sin dejar de hacer deporte, amoldando las cargas de trabajo al momento del tratamiento”. Carlota ha pasado durante el cáncer por quimioterapia, radioterapia, intervenciones quirúrgicas…  pero también ha vuelto a subirse hasta en pódiums, y ha vuelto a dar vueltas a la pista de tartán compitiendo al más alto nivel. Algo tremendamente motivador para otras chicas en su misma situación.

 

Una eminencia como la doctora Soraya Casla, coordinadora de programas de Ejercicio en Oncología del Grupo GEICAM, tuvo claro que el caso de esta incansable deportista podría ayudar en el futuro a otras pacientes: “Carlota llegó a GEICAM y le hicimos un seguimiento para ver cómo iban evolucionando los tratamientos que estaba recibiendo, cómo afectaban a una persona que hace ejercicio de alta intensidad y compitiendo a nivel profesional. GEICAM apostó mucho por este caso porque podía ser muy interesante no sólo para Carlota, si no también para muchas otras mujeres. Su historia y la investigación sobre todo lo que le había pasado, lo que le estaba pasando, tenía una gran importancia para los proyectos de ejercicio físico oncológico, el proyecto EFik y la promoción de hábitos de vida saludables. El proyecto Élite es el que hemos diseñado para ver la evolución de Carlota, ver cómo estos tratamientos le han afectado a todos los niveles (masa muscular, circulación sanguínea, rendimiento…) y ver cómo los entrenamientos de alta intensidad durante y tras el tratamiento le afectan a sus huesos, musculatura… Estamos viendo cómo evoluciona, no teníamos datos de un caso tan especial como este”.

 

Cáncer no es sinónimo de muerte, y como está investigando el Grupo GEICAM, el ejercicio físico y el deporte pueden ser un grandísimo aliado para combatirlo y minimizar sus efectos.

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