Da con la talla en tu sujetador deportivo

Da con la talla en tu sujetador deportivo

La elección y la inversión de un buen sujetador deportivo se va al traste si no acertamos con la talla.

Gracias al sujetador las mujeres adultas podemos mantener nuestro pecho en su sitio. Seguro que has visto algún documental sobre poblaciones indígenas en el que muchachas de 20 años (estupendísimas por todo lo demás) lucían los pechos caídos hasta la cintura. Esto se debe a que el pecho femenino está formado por tejido glandular y rodeado de grasa, ligamentos y piel. No hay ningún músculo que sujete las mamas, de esa labor se encargan la piel que las recubre y los ligamentos de Cooper, formados por tiras de tejido fi broso, que apenas ofrecen sujeción. De modo que la tarea de mantener fi rmes tus senos recae casi en exclusiva sobre su piel… Y tu sujetador, especialmente cuando haces deporte. Elegir un buen sujetador deportivo no es sólo cuestión de comodidad y estética; equivocarse puede producir daños irreparables en el pecho.

Atrás quedaron los tiempos en que se consideraba que un sujetador deportivo era mejor cuanto más apretaba. La forma de sus copas debe adaptarse a la de tu cuerpo de modo que rodee las mamas y los movimientos verticales y el balanceo lateral queden prácticamente anulados sin presionar. También debe adaptarse al tipo de actividad que vas a realizar (no es lo mismo correr o la equitación que una sesión de estiramientos), y estar realizado en un tejido técnico que expulse el sudor y evite irritaciones. Aunque de nada sirve que tengas en cuenta todas esas consideraciones si no aciertas con la talla. Un sujetador mal ajustado no realiza su función e incluso puede llegar a producir problemas musculares en el cuello y la espalda. Y unos tirantes demasiado apretados pueden comprimir el nervio braquial del brazo y producir entumecimiento en el dedo meñique.

 

¿Estás segura de que llevas la talla correcta?

 

Nuestra talla perfecta no siempre es la misma: varía según el día del ciclo, la edad, tu peso corporal, etc. Olvida la talla que crees que usas y empieza desde  cero. El error más común es escoger una banda (cinta que va por debajo del pecho) demasiado grande, y una copa demasiado pequeña. Mide tu caja torácica y añádele 12 cm a esa medida. Pide en la tienda tu modelo favorito en esa talla (por ejemplo, la 85 si tu caja torácica mide 73 cm) con tres medidas de copa distintas (podrían ser A, B y C). Cada vez son más las marcas de sujetadores deportivos que incorporan diferentes tipos de copas para cada talla. Si no es el caso, puedes probarte el sujetador, pero hay menos posibilidades de que te quede realmente bien.

Pruébate el sujetador sin ajustar los tirantes (si son ajustables). Con los tirantes flojos, debe ajustarse sin apretarte y quedar a la misma altura tanto por delante como por detrás de tu cuerpo. Si no es así, solicita una talla más o menos. Una vez que has encontrado la talla perfecta en cuanto a perímetro, prueba con diferentes copas o modelos buscando una que te quede lo suficientemente holgada para sujetar todo tu pecho sin que sobresalga por encima y no tan grande como para que la copa se arrugue.

Ya tienes un sujetador deportivo de la talla perfecta… aunque la verdadera prueba es usarlo cuando entrenas. Si entonces notas que no te sujeta lo suficiente, te roza, te aplasta el pecho en exceso, no estás cómoda… descártalo. Merece la pena invertir en otro sujetador. Piensa que tarde o temprano encontrarás el que te resulta perfecto y seguro que repites. Por eso los sujetadores son las prendas que más años permanecen en las colecciones de las marcas deportivas.