Errores más comunes en clases colectivas

Errores más comunes en clases colectivas

La clase colectiva, una buena opción para comenzar

Errores más comunes en clases colectivas

Hay un instructor que dirige la sesión y el resto de asistentes te servirán de referencia. El inconveniente es la gran cantidad de tipos de clases que hoy en día puedes encontrar en un centro de fitness, desde las de cuerpo-mente, hasta las más intensas.



 

 

 

Indumentaria inadecuada

 

Si hay algo que debes cuidar especialmente al realizar clases colectivas es el calzado. Puedes hacer sesiones con camisetas de algodón, con mallas o con el chandall si quieres, pero unas zapatillas adecuadas a la actividad si que es determinante para evitar problemas. No es buena idea utilizar zapatillas de running, por muy buenas que sean para correr no son las adecuadas para actividades de salto, giros, impactos, etc. Las zapatillas de running están diseñadas para correr y realizar repetidamente el mismo gestos de flexión y extensión, tanto la suela, como la tecnología empleada actúan en este sentido, en movimientos de giros o desplazamientos laterales como ocurre en sesiones de step o baile, las zapatillas necesitan proteger al pie de las fuerzas ejercidas en otra disposición. Además no solo no son adecuadas por no proteger al pie, sino porque además destrozarás a las zapatillas de correr por un uso inadecuado. Escoge zapatillas con refuerzos laterales y que aseguren bien al pie en todos los ángulos, también es buena idea que tengan un sistema de amortiguación en toda la suela para minimizar los impactos de salto y apoyos continuos sobre el metatarso, a diferencia de la carrera el talón apenas recibe cargas. Olvídate de las zapatillas viejas o esas que tienes casual para salir por la calle, ahorrar algo de dinero en este aspecto puede salirte muy caro. Mi consejo es que ahorres en ropa técnica y complementos, las zapatillas adecuadas es tu primer objetivo.


No hidratarse

 

Parece que no es importante y no somos conscientes de su necesidad, pero es la principal causa de alteraciones en las personas iniciadas. Acostumbradas a hidratarse poco por su inactividad, al comenzar un programa de ejercicio la transpiración aumenta (aunque no sudemos) y el organismo se deshidrata. Situaciones de fatiga, frecuencia cardiaca elevada, mareos, etc. son los síntomas inmediatos pero luego también están los calambres musculares, recuperaciones prolongadas y sobrecargas. Mi consejo es que te lleves tres cosas básicas a tus sesiones; una toalla, unas buenas zapatillas y una botella de agua. Bebé líquidos antes durante y después del ejercicio, sobre todo antes, aunque no tengas sed. Cuando tenemos sed, suele ser ya demasiado tarde, el organismo ya ha encendido su señal de alarma.


Elegir contenidos avanzados

 

La euforia e ímpetu de estos primeros días nos hacen acudir a las clases más masivas, motivantes y atractivas con público ya en forma. Es preferible comenzar por sesiones menos atractivas y con menos afluencia, podrás prestar más atención a las indicaciones del instructor y a su vez éste también podrá observarte y corregirte posibles errores que cometas.
Preséntate al profesor antes de comenzar la clase, te dará indicaciones para prestar atención a los aspectos claves de la sesión.



Comienza por un circuito de tonificación

 

Es muy habitual que en las primeras sesiones apenas seas capaz de terminar la clase por fatiga muscular o que a los pocos días tengas sobrecargas musculares. Esto suele pasar por una falta de condición física a nivel muscular. Al pedalear, subir y bajar del step, o realizar posiciones de Pilates, necesitarás de un mínimo de fuerza muscular y poner en acción a grupos musculares que sin duda tenías sin acondicionar.
Mi recomendación es que antes de introducirte en sesiones colectivas, realices un programa de acondicionamiento muscular durante una o dos semanas en la sala de ftiness. Esto te permitirá afrontar tus sesiones con un rendimiento adecuado, con seguridad y sobre todo, con mayor confianza en tus posibilidades.



Las agujetas son necesarias

 

Las agujetas surgen por una falta de adaptación al ejercicio, el músculo no está habituado a este nuevo tipo de trabajo y el tejido muscular y conectivo sufre alteraciones estructurales. Si repetimos el entrenamiento, el organismo provoca adaptaciones y termina siendo más eficiente: al poco tiempo no se producirán esas pequeñas roturas tisulares y los productos de desecho se eliminarán muy rápidamente.
Según este criterio, resulta casi imposible evitar que las agujetas aparezcan en mayor o menor grado. Es más, yo siempre digo que si tenemos agujetas es indicativo de que nuestro entrenamiento ha sido eficaz, ya que esto significa nuevas adaptaciones y mejoras en el rendimiento. Por tanto, no temas a las agujetas, tarde o temprano aparecerán en tu entrenamiento. Por cierto no hay forma ni de evitarlas, ni de eliminarlas. Una idea muy extendida y popular es que el consumo de agua con bicarbonato sódico o azúcar puede utilizarse para combatir las agujetas. No es más que una falsa creencia, el agua con azúcar no evitará que aparezcan las agujetas y, mucho menos, las eliminará una vez que han aparecido. Para reducirlas cuanto antes, el mejer remedio es volver a realizar ejercicio, aunque al comienzo te resulte molesto, al mejorar el flujo sanguíneo conseguirás eliminarlas mucho antes.

 

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