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25 consejos para conseguir un estómago plano sin abdominales

Puedes llegar a hacer media hora de abdominales cada día y seguir encontrando una barriga, cada mañana frente al espejo. Lucir una buena “tableta” depende de más factores que el ejercicio localizado. La alimentación, la respiración y el estilo de vida, pueden hacer que por fin luzcas ombligo sin complejos. En este artículo, te damos 25 consejos para que por fin consigas un estómago plano y sin abdominales.
Sport Life -
25 consejos para conseguir un estómago plano sin abdominales

1. Esconde la sal

Prueba a pesarte después de pasar una semana cocinando sin sal y sin salero en la mesa, seguro que has perdido entre medio kilo y un kilo, comiendo la misma cantidad de alimentos que antes. Tomar demasiada sal en las comidas, provoca que las células se hinchen con agua para diluir el exceso de sodio, así tu estómago terminará pareciendo el de una rana barriguda. El gusto por la sal es cultural y se educa desde la infancia. Afortunadamente basta un mes de tomar alimentos cocinados sin sal para que tu lengua recupere la capacidad de degustar alimentos y tú recuperes los años perdidos. No te desesperes si te gustan los alimentos salados, puedes dar sabor a los alimentos con hierbas (perejil,
orégano, salvia, tomillo, etc.) especias (pimienta, clavo, azafrán, nuez moscada, etc.) y zumo de limón para aliñar tus comidas. Evita las patatas fritas, los aperitivos salados, los frutos secos tostados y los picoteos ricos en sal. Aumenta la dosis de alimentos ricos en potasio, como plátanos, aguacates, tomates, apio, soja, brécol, espinacas, hinojo, etc. que ayudan a eliminar la retención de agua en los tejidos.

2. Bebe agua con control

Aunque te parezca una contradicción, cuanta más agua retienes, más agua necesitas
beber, para diluir la sal de tus tejidos y eliminarla en la orina. La recomendación básica es beber ocho vasos de agua al día, pero no conviene abusar, el exceso de agua también puede hinchar tu estómago y dilatarlo. Intenta equilibrar la cantidad de líquido que pierdes cuando haces ejercicio, pesándote antes y después de entrenar. Si has perdido mediokilo, debes reponer medio litro de agua. Si bebes más agua de la que necesitas, o no repartes el líquido a lo largo del día (no vale beber 4 vasos seguidos) puedes provocar la distensión de tus músculos abdominales, y no sólo tendrás más estómago, también puedes acabar con problemas digestivos. Recuerda no caer en los extremos.

3. Elimina los gases

Una persona normal, puede llegar a producir entre cuatro y cinco litros de gas al día. ¿A que no te lo imaginabas? El sistema digestivo está preparado para eliminarlos sin dolor ni sufrimiento. Cuando las personas tienen un problema de gases o flatulencia por estrés, mala digestión, problemas de intolerancia o alergia a ciertos alimentos, etc. el estómago se hincha exageradamente y suele aparecer tendencia a acumular grasa en la zona abdominal. Si eres de las personas que se levantan cada mañana con un vientre liso, que desaparece en cuanto desayunas y terminas acostándote con un vientre hinchado cada noche, los gases son tu problema. Para eliminarlos, debes acudir a una revisión médica que descarte otros problemas digestivos y seguir un plan de alimentación estricto para ayudar a eliminar los gases.

4. Cuida tu jardín intestinal

La flora intestinal está formada por millones de bacterias “buenas” que viven en tu sistema digestivo. Se encargan de mantener tu salud y estimular el sistema inmune. Cuando las bacterias viven en armonía con tu cuerpo, la digestión funciona correctamente y los alimentos se asimilan, mientras los residuos se eliminan, sin problemas. Cuando tomamos antibióticos, seguimos una dieta inadecuada o nos agobia la tensión, se altera la flora intestinal y aparece hinchazón abdominal, gases y malas digestiones. Para evitarlo, toma un par de yogures al día, ricos en bacterias vivas o los picles, que son vegetales fermentados como el típico chucrut alemán (col fermentada) y derivados fermentados de la soja como el tempeh y miso.

5. Limpia tu intestino

Las verduras y hortalizas ricas en fibra, arrastran el bolo alimenticio, evitan el estreñimiento y favorecen la eliminación de los restos de alimentos que ocupan volumen y distienden tus músculos abdominales.

  • Receta sopa “mete-barriga”

1 litro de agua
3 zanahorias
1 ajo
1 cebolla
1⁄2 de repollo
3 ramas de apio

Corta las hortalizas en “juliana” y cuécelas en el agua hasta que estén tiernas. Prueba a tomar esta sopa de desayuno cada mañana o de primer plato en las cenas. Comprobarás como pone tu intestino a trabajar a “toda máquina” y visitarás el baño con frecuencia hasta que elimines los residuos que abomban tu vientre.

1. Esconde la sal

Prueba a pesarte después de pasar una semana cocinando sin sal y sin salero en la mesa, seguro que has perdido entre medio kilo y un kilo, comiendo la misma cantidad de alimentos que antes. Tomar demasiada sal en las comidas, provoca que las células se hinchen con agua para diluir el exceso de sodio, así tu estómago terminará pareciendo el de una rana barriguda. El gusto por la sal es cultural y se educa desde la infancia. Afortunadamente basta un mes de tomar alimentos cocinados sin sal para que tu lengua recupere la capacidad de degustar alimentos y tú recuperes los años perdidos. No te desesperes si te gustan los alimentos salados, puedes dar sabor a los alimentos con hierbas (perejil,
orégano, salvia, tomillo, etc.) especias (pimienta, clavo, azafrán, nuez moscada, etc.) y zumo de limón para aliñar tus comidas. Evita las patatas fritas, los aperitivos salados, los frutos secos tostados y los picoteos ricos en sal. Aumenta la dosis de alimentos ricos en potasio, como plátanos, aguacates, tomates, apio, soja, brécol, espinacas, hinojo, etc. que ayudan a eliminar la retención de agua en los tejidos.

2. Bebe agua con control

Aunque te parezca una contradicción, cuanta más agua retienes, más agua necesitas
beber, para diluir la sal de tus tejidos y eliminarla en la orina. La recomendación básica es beber ocho vasos de agua al día, pero no conviene abusar, el exceso de agua también puede hinchar tu estómago y dilatarlo. Intenta equilibrar la cantidad de líquido que pierdes cuando haces ejercicio, pesándote antes y después de entrenar. Si has perdido mediokilo, debes reponer medio litro de agua. Si bebes más agua de la que necesitas, o no repartes el líquido a lo largo del día (no vale beber 4 vasos seguidos) puedes provocar la distensión de tus músculos abdominales, y no sólo tendrás más estómago, también puedes acabar con problemas digestivos. Recuerda no caer en los extremos.

3. Elimina los gases

Una persona normal, puede llegar a producir entre cuatro y cinco litros de gas al día. ¿A que no te lo imaginabas? El sistema digestivo está preparado para eliminarlos sin dolor ni sufrimiento. Cuando las personas tienen un problema de gases o flatulencia por estrés, mala digestión, problemas de intolerancia o alergia a ciertos alimentos, etc. el estómago se hincha exageradamente y suele aparecer tendencia a acumular grasa en la zona abdominal. Si eres de las personas que se levantan cada mañana con un vientre liso, que desaparece en cuanto desayunas y terminas acostándote con un vientre hinchado cada noche, los gases son tu problema. Para eliminarlos, debes acudir a una revisión médica que descarte otros problemas digestivos y seguir un plan de alimentación estricto para ayudar a eliminar los gases.

4. Cuida tu jardín intestinal

La flora intestinal está formada por millones de bacterias “buenas” que viven en tu sistema digestivo. Se encargan de mantener tu salud y estimular el sistema inmune. Cuando las bacterias viven en armonía con tu cuerpo, la digestión funciona correctamente y los alimentos se asimilan, mientras los residuos se eliminan, sin problemas. Cuando tomamos antibióticos, seguimos una dieta inadecuada o nos agobia la tensión, se altera la flora intestinal y aparece hinchazón abdominal, gases y malas digestiones. Para evitarlo, toma un par de yogures al día, ricos en bacterias vivas o los picles, que son vegetales fermentados como el típico chucrut alemán (col fermentada) y derivados fermentados de la soja como el tempeh y miso.

5. Limpia tu intestino

Las verduras y hortalizas ricas en fibra, arrastran el bolo alimenticio, evitan el estreñimiento y favorecen la eliminación de los restos de alimentos que ocupan volumen y distienden tus músculos abdominales.

  • Receta sopa “mete-barriga”

1 litro de agua
3 zanahorias
1 ajo
1 cebolla
1⁄2 de repollo
3 ramas de apio

Corta las hortalizas en “juliana” y cuécelas en el agua hasta que estén tiernas. Prueba a tomar esta sopa de desayuno cada mañana o de primer plato en las cenas. Comprobarás como pone tu intestino a trabajar a “toda máquina” y visitarás el baño con frecuencia hasta que elimines los residuos que abomban tu vientre.

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6. El problema de los lácteos

Algunas personas tienen una pequeña intolerancia a la lactosa, tan pequeña que les permite tomar leche y derivados (quesos, mantequilla, nata, etc.) sin sufrir graves inconvenientes digestivos, pero suficiente para no absorber la lactosa (azúcar de la leche) y que ésta fermente en el tubo digestivo y provoque hinchazón
abdominal, entre los 15 minutos y varias horas después de tomar lácteos. Para reconocerlo, basta una simple prueba, toma un vaso de leche o quesos a la hora de la cena, y observa si te levantas con hinchazón a la mañana siguiente. Si es así, puedes sospechar intolerancia a la lactosa y te conviene consultar con tu médico para comprobarlo. Con una pequeña intolerancia a la lactosa no tienes porqué dejar de tomar lácteos, basta sustituir la leche por yogur (la lactosa está digerida) quesos suaves y evitar alimentos preparados que contienen glutamato monosódico, lactosas o edulcorantes artificiales.
Para asegurar la dosis de calcio en la dieta, procura tomar soja y derivados, salmón, cebollas, brécol, legumbres, dátiles, higos secos, frutos secos y algas. Se ha comprobado que la falta de calcio también puede provocar hinchazón abdominal.

7. Respira conscientemente

Cada vez que respiras, puedes ejercitar tus músculos abdominales inconscientemente. Si aprendes a respirar con técnicas de yoga (respiración abdominal) con cada inspiración (sacar barriga) y espiración (meter barriga), conseguirás utilizar los músculos pectorales, pélvicos y abdominales a la vez, de forma inconsciente. Piensa que cada día respiras entre 10.000 y 15.000 veces, y puedes utilizar tus músculos abdominales cada vez. Posiblemente, no encontrarás una rutina de abdominales más relajante y sencilla de realizar.

8. Un masaje con aceites esenciales

Tu abdomen volverá a ser liso y tonificado con un masaje con aceites esenciales. Te proponemos dos aceites diferentes para lucir el ombligo.

  • Masaje matinal

Una mezcla de aceites esenciales para drenar las toxinas, eliminar la celulitis y tonificar la piel. Mezcla en una botella de vidrio oscuro los siguientes ingredientes:

250 cc de aceite de pepitas de uva

5 gotas de aceite esencial de geranio

5 gotas de aceite esencial de pomelo

5 gotas de aceite esencial de limón

5 gotas de aceite esencial de orégano

5 gotas de aceite esencial de lavanda

Cada mañana, después de la ducha, aplica unas gotas del aceite y realiza un masaje en el sentido de las agujas del reloj, sobre la zona abdominal.

  • Masaje nocturno

Una mezcla de aceites esenciales para mejorar la digestión y eliminar los gases. Mezcla en una botella de vidrio oscuro los siguientes ingredientes:

250 cc de aceite de almendras dulces

5 gotas de aceite esencial de hinojo

5 gotas de aceite esencial de anís

5 gotas de aceite esencial de albahaca

Cada noche, antes de acostarte, realiza un masaje en el sentido de las agujas del reloj sobre la zona abdominal, con unas gotas del aceite mezclado.

9. Mete barriga, saca pecho

Esta máxima legionaria, te puede ayudar. Colócate delante del espejo y observa tu postura. Prueba a enderezar la espalda correctamente, sin exagerar ¿A que tienes menos barriga? Si además, te acostumbras a “meter barriga” en cualquier posición, verás cómo no sólo te librarás de los dolores de espalda, también tonificarás tus músculos abdominales y lucirás una figura más esbelta.

10. Tranquiliza tu intestino

Una de las dianas más comunes del estrés es el sistema digestivo. Cada persona tiene un punto débil, y para muchas, los nervios y la ansiedad le pasan factura con malas digestiones, dolor de estómago, hinchazón abdominal, gases, etc. Con el tiempo, se pueden complicar provocando el síndrome del intestino irritable (colón espasmódico) que aparece con estos síntomas, más episodios de diarrea seguidos de estreñimiento. Si es tu caso, empieza a relajar tu ritmo de vida y di adiós al estrés. La famosa curva de la felicidad se debe en algunos casos a los nervios. En cuanto consigas bajar el ritmo de tu vida, notarás como el estómago vuelve a describir una curva, pero cóncava.

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11. Envuélvete

Los barros y las algas, son una combinación eficaz para realizar envolturas corporales adelgazantes. Las algas son muy ricas en sustancias mucilaginosas, minerales y oligoelementos. Se utilizan para moldear la silueta, porque tienen una acción depurativa, anticelulítica, adelgazante, favorecen la movilización y expulsión de las toxinas y tienen una acción descongestiva. Son muy ricas en yodo, que estimula el metabolismo de los tejidos. Los barros o lodos tienen un efecto antiinflamatorio y astringente. Ayudan a eliminar las toxinas y son muy fáciles de aplicar en forma de cataplasmas sobre la zona abdominal. Puedes encontrar preparados de arcilla, algas e incluso ambas, en tiendas de herbodietética y cosmética.

12. La hora del té

En China se conocen varios tipos de té, cada uno con propiedades antioxidantes y saludables. El té marrón o té Pu-Erh, es un té post-fermentado de color rojizo y aroma terroso. Es conocido como “el devorador de grasas”, porque favorece la pérdida de los kilos de grasa superfluos, equilibra el colesterol y regula el metabolismo del hígado. Un estudio realizado en el Hospital St. Antoine de París, encontró que el 88% de las personas que tomaban un litro de este té al día, perdían entre 3,2 kg. (si tenían un ligero sobrepeso) a 10,8 kg. (los que tenían obesidad.)

13. Toma tisanas

Antiguamente, cuando las plantas medicinales eran utilizadas habitualmente, las madres tenían siempre a mano en la cocina una mezcla de hierbas digestivas para hacer infusiones a los niños, en cuanto se les hinchaba el vientre. La sabiduría popular era consciente de que la hinchazón abdominal era sinónimo de malas digestiones y problemas, que había que solucionar cuanto antes. Una de las plantas más populares de nuestras abuelas es la manzanilla, una flor con propiedades antiinflamatorias, digestivas y carminativas. Puedes tomar esta infusión de manzanilla con otras hierbas digestivas como diente de león, menta, semillas de hinojo, etc. hasta encontrar tu mezcla “desinfla-barriga”

14. El peligro oculto de las ensaladas

Hay personas que se alimentan con ensaladas muy bajas en calorías, y sin embargo, no pierden ni un centímetro de cintura. El misterio suele estar en las lechugas, a pesar de su bajo contenido calórico (18 calorías por 100 g) el látex del tronco de las lechugas, contiene una sustancia sedante, por la que era considerada el “opio de los pobres”. La lechuga (especialmente hervida) ayuda a dormir, pero enlentece el metabolismo y provoca gases y retención de fluidos en algunas personas. Si es tu caso, cambia las lechugas de las ensaladas (escarolas, endibias, hoja de roble, oruga, etc.) por verduras más diuréticas como cebollas, espinacas, pepino, berros, zanahorias, perejil y apio.

15. No te comas el aire

Si comes en cinco minutos, tu barriga lo nota. Una de las consecuencias más comunes de comer deprisa es la aerofagia, es decir, los gases provocados por ingerir demasiado aire en las comidas. El aire no alimenta, pero ocupa espacio en tu estómago y entorpece la digestión. Es preferible que pongas a trabajar duro a los dientes y los potentes músculos mandibulares, para digerir bien los alimentos, tragar la mínima cantidad de aire posible, y dejar hacer su trabajo al sistema digestivo.

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16. Sigue un diario de las comidas

Hay una forma muy fácil de comprobar qué alimentos te hinchan, e impiden lucir los abdominales. Apunta en una agenda lo que comes durante una semana, y mide el contorno de tu cintura cada noche y cada mañana. Te sorprenderá comprobar que hay días que te levantas con menos contorno de cintura, mientras otros pareces un globo. Mira lo que has comido el día anterior, cada persona suele tener una pequeña intolerancia o alergia, a algún alimento concreto. Puede que estés tomando un yogur desnatado con manzana para cenar y perder peso, y no pierdas un gramo de cintura porque los lácteos te sientan mal, o las cebollas, los tomates, etc. y en cambio, las legumbres te sienten de maravilla. Encuentra los alimentos que te sientan mal.

17. Visualiza tu esbelto abdomen

Aunque te parezca una tontería, hay estudios científicos que demuestran que basta pensar en un músculo realizando un esfuerzo, para que el cerebro envíe impulsos nerviosos a las células musculares, y sin realizar un movimiento, se consiga tonificar una zona. No te cuesta nada probar, basta dedicar cinco minutos cada día, a imaginar que estás haciendo abdominales, y visualizar un estómago plano y tonificado. No sólo te ahorrarás la ducha del gimnasio, también mejorarás tu autoestima.

18. Adelgaza durmiendo

El descanso es parte fundamental de la vida sana. Si no respetas las horas de sueño, no sólo tendrás problemas para mantenerte despierto/a y vital durante el día, también ganarás más kilos con facilidad. Las personas que no duermen suficientes horas (entre 6 y 8 horas) suelen tener ataques compulsivos de hambre, comen alimentos más grasos y tienen problemas para sentirse saciedad después de comer. Intenta dormir mejor, descansando cada noche, o recupera el sueño perdido con una pequeña siesta. Te resultará más fácil perder peso, especialmente de la zona abdominal, la que más sufre la tensión nerviosa.

19. Zumo diurético

Los vegetales y las frutas son ricos en potasio, un mineral que ayuda a eliminar la retención de agua, con la ventaja de que aportan minerales y vitaminas extra. Este zumo te ayudará a limpiar las toxinas, limpiar los riñones y a descomponer las grasas.

Un vaso de zumo de pomelo natural
4 rodajas de piña natural
Una manzana
Una ramita de perejil

Mezcla los ingredientes en la licuadora y tómalo cada mañana en ayunas, o después de cada comida pesada.

20. Una infusión para los gases

En un litro de agua hirviendo, pon una cucharadita de cada una de estas plantas medicinales: semillas de hinojo, hojas de menta, flores de manzanilla, flor de azahar y semillas de anís verde. Se hace por la mañana, y se toma el primer vaso en ayunas, los tres restantes después de cada comida, tus problemas de gases se irán solucionando, y tu abdomen se irá deshinchando.

21. Distingue las fibras

Hay varios tipos de fibra, básicamente insoluble y soluble. Los alimentos con alto contenido en fibra insoluble, como las legumbres, repollo, coliflor, coles de Bruselas no se digieren y se eliminan por las heces. En el trayecto, la flora intestinal trabaja sobre esta fibra insoluble, y se produce más cantidad de gas. Para tener un estómago plano, sin dejar de tomar estos alimentos, hay algunos trucos:

  • Toma los alimentos ricos en fibra en cantidades pequeñas.
  • Añade alga kombu al cocer legumbres y verduras flatulentas.
  • Añade semillas de eneldo, hinojo o anís a las comidas. Si tu problema está en que retienes agua, toma alimentos ricos en fibras solubles como la pectina de las manzanas. Este tipo de fibra atrae el agua y se hincha, eliminando el exceso de líquido en las heces. Si no estás acostumbrado a tomar estas frutas ricas en pectina, empieza gradualmente para acostumbrar al organismo.

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22. Anticípate a tus ciclos

No sólo las mujeres tienen ciclo menstrual cada 26-30 días que les hace retener líquidos antes de la menstruación. Aunque los hombres no ovulan, también experimentan ciclos hormonales masculinos,
cada 45 o 50 días. Tanto los estrógenos como la testosterona, provocan retención de líquidos en los tejidos. Para las mujeres es fácil identificar el momento, basta anticiparse a la menstruación y tomar alimentos diuréticos tres o cuatro días antes. Los hombres, no lo tienen tan fácil, para conocer sus ciclos hormonales, deben medirse el contorno de cadera, cintura, brazos y muslos, cada día durante tres meses como mínimo. Con las medidas en centímetros, se realizan cuatro gráficas en un papel milimetrado. Con los resultados, se puede comprobar que hay días en los que el cuerpo aparece más hinchado. Se cuentan los días entre pico y pico de máxima anchura y se puede tener una idea aproximada de la duración del ciclo hormonal masculino. (Siempre que en esos tres meses no haya habido cambios de peso por la dieta)

23. Prueba el yoga

El yoga tiene muchas posturas que tonifican la zona abdominal y ayudan a realizar la digestión, lo que con la práctica, ayuda a estilizar tu vientre. La mayoría de las posturas sentadas ayudan a tu estómago. Las más conocidas son “la cobra” o “ el camello”. Si no tienes práctica, empieza con posturas más fáciles, sin forzar la posición, hasta que consigas echar el tronco y la cabeza hacia atrás, sin sentir dolor.

24. Vuelve a lo integral

La pasta, los bizcochos, el pan blanco, las galletas, etc. se fabrican con harina blanca o refinada, muy agradable al paladar, pero muy pobre en fibra y nutrientes. La harina blanca o refinada puede provocar hinchazón abdominal. Intenta cambiar tu alimentación, aumentando los alimentos ricos en harina integral (pasta morena, galletas integrales, pan de cereales, etc.) para volver a tener cintura.

25. Controla tu estreñimiento

Es muy importante que visites al Sr. Roca todos los días. El estreñimiento es una de las causas más comunes de un abdomen hinchado. Si tu alimentación es rica en fibra, verduras, hortalizas, bebes agua y cumples todas las reglas, pero no consigues regularizar el intestino, tómate el asunto en serio. Visita al médico, y reeduca al intestino como si fueras un niño/a, sentándote todos los días a la misma hora en el baño, hasta que consigas funcionar como un reloj. En cuanto empieces, notarás cómo desaparece tu hinchazón.

Y UNA MÁS

Muévete

Si quieres lucir un estómago plano, estos consejos te van a ayudar, pero si lo que quieres es lucir una “tabla de lavar”, hay que ir al gimnasio a hacer abdominales, pero hay algo más que debes hacer. Puede que tengas unos músculos abdominales impresionantes…pero no te los encuentres porque se esconden tras una capa de grasa, lo que te falta es perder esos kilos de más. Es muy importante que realices ejercicio aeróbico para conseguir quemar la grasa que te sobra. ¿Cuáles son los mejores deportes aeróbicos? Correr, montar en bicicleta, natación, andar a ritmo rápido, remo, spinning, esquí de fondo, etc. Son los que más calorías queman por hora y te ayudan a perder peso, incluso sin dieta.

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