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El deporte es una de las mejores medicinas para controlar la glucosa en diabéticos
Tanto la diabetes tipo I como la diabetes tipo II, responden muy bien al ejercicio físico. La diferencia está en que los diabéticos tipo II suelen tener problemas de obesidad o sobrepeso y están menos acostumbrados a hacer ejercicio, por lo que tienen más dificultades a la hora de empezar a hacer deporte, pero cuando lo practican regularmente, consiguen perder peso y mejorar notablemente. En cambio, los tipo I suelen ser más jóvenes y toman el ejercicio como un juego que les ayuda a controlar su enfermedad.
Controlando la hipoglucemia
La persona diabética sólo tiene un riesgo a la hora de hacer ejercicio físico: la hipoglucemia o bajada de glucosa en sangre, especialmente las personas tratadas con insulina. El cerebro necesita un suministro constante de glucosa, cuando esta baja en sangre, por un exceso de ejercicio o por una ingestión de carbohidratos exagerada, agotan la insulina rápidamente. El diabético debe aprender a identificar los síntomas de hipoglucemia (dolor de cabeza, mareo, sudor, confusión, etc.) para tomar glucosa rápidamente. El diabético insulinodependiente, debe aprender a dosificar y disminuir la dosis de insulina a la mitad, antes del ejercicio. Como persona prevenida, vale por dos, basta llevar un vial o dosis de glucosa en el bolsillo, siempre que sales a practicar tu deporte favorito. Si el nivel de glucosa está por debajo de 80 mg/dl, por encima de 300 mg/dl, no debes realizar ejercicio. Si durante el entrenamiento experimentas cualquier sensación de mareo, pérdida de conocimiento o debilidad acusada, se toma la glucosa (o un zumo de fruta o unos sorbos de coca o pepsi) y se espera a que se normalice la situación en pocos minutos.
Como cualquier deportista, el diabético debe pasar un control médico deportivo cada año, además de sus controles rutinarios. En un centro especializado en el deporte, realizan un historial médico, prueba de esfuerzo, analítica sanguínea y otras pruebas complementarias.
El diabético mal controlado, con hiperglucemias y cetonuria, debe hablar con el médico antes de hacer ejercicio. Es muy importante conseguir unos niveles de glucosa cercanos a la normalidad sin rastro de acetona en la orina, para empezar un programa deportivo.