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¿Te ahogas en la parte final de las carreras? No te preocupes. Tiene solución y aquí te la contamos.
En forma para el sprint final 'De este año no pasa'. . . Es el cuarto año que te lo propones, pero por unas cosas o por otras no acabas de llegar a una buena forma en las carreras o en tus entrenamientos y acabas siempre muy justo de fuerzas. Sigue nuestros consejos y prepárate para disfrutar de carreras 1. Construye una base. Ahora es el momento de montar una buena base sobre la que poder hacer más adelante trabajos intensos. Sin ella tu forma será poco duradera y variable y no podrás acabar fuerte las carreras. La base se consigue no sólo con rodajes a ritmo suave y medio, sino también trabajando a fondo tus abdominales y algunos ejercicios sencillos de musculación que puedes hacer en casa con gomas o mancuernas, un par de veces por semana (zancadas, elevaciones de gemelos, separación lateral de pierna, etc.) 2. Corre con el depósito al mínimo. Al final de una carrera tus reservas de glucógeno van más bien justitas. Entrenar en condiciones similares, con cansancio, te ayudará a poder hacer un cambio de ritmo a la hora de la verdad. Después de tu rodaje largo, a ritmo medio, acaba con cinco minutos a ritmo más fuerte. También puedes añadir una sesión de ritmo a tu entrenamiento, como esta: después de media a una hora de rodaje a tu ritmo de competición de maratón, haz de 4 a 6 rectas de 100 a 200 m, progresivas, acabando muy rápido. 3. El empujón final. Cuando llegues cerca del final de la carrera tendrás claro si puedes aumentar el ritmo o te tienes que conformar con mantenerlo. Si ves que es posible acelerar, intenta cazar a los corredores que van delante de ti o simplemente aumenta ligeramente (no te pases) tu velocidad. Puede ser 1 km, 800 m ó 200, pero piensa que por duro que te resulte acelerar, apenas van a ser minutos.