Todo lo que no le debe faltar a tu piel cuando la exponemos a los rayos del sol
Sin lugar a dudas, el sol influye positivamente en nuestro estado de ánimo. Hacer deporte al aire libre nos aporta energía y un color dorado que a todos nos gusta. Además, los rayos UVB son necesarios para que nuestro organismo asimile la vitamina D y alivian algunas de las dolencias de la piel como la psoriasis o el acné.
Las diversas longitudes de onda, en nanómetros (nm), determinan los tipos de luz solar: es un indicio de que nuestra piel ha sido atacada. Durante la exposición al sol y mucho antes de que se produzcan enrojecimientos, la piel padece lesiones invisibles y, a menudi, irreversibles. Para evitar que estos efectos negativos perjudiquen tu salud, es indispensable que evites exponerte al sol durante la horas centrales del día y que utilices lociones solares con alto factor de protección (SPF), como mínimo de 30, más aún si vas a entrenar al aire libre.
UVC (190 nm) Los filtra la capa de ozono |
Beneficios | Perjuicios |
| UVB (280 nm) Penetran en la epidermis | Provocan el bronceado, son indispensables para la síntesis de vitamina D necesaria para el crecimiento | Responsables de los enrojecimientos y pueden acarrear alteraciones celulares |
UVA cortos (320 nm) Penetran más profundamente hasta la epidermis UVA largos (350 nm) |
Provocan un bronceado inmediato pero temporal | Producen radicales libres que ocasionan alteraciones de las células y de las fibras de sostén origen del envejecimiento |
| Luz visible (400 nm) | Nos permite ver | Pueden deslumbrar |
| Infrarrojos IR (780 nm) | Ocasionan la sensación de calor | Pueden acarrear sequedad en la piel |