La patata es uno de los alimentos básicos de nuestra alimentación gracias a su importante fuente de nutrientes. Hay muchas variedades de patata y todas son una fuente de hidratos de carbono en los que el 80% es almidón y apenas tiene grasas. En la dieta habitual del deportista, la patata es una fuente de hidratos de carbono que ayuda a aumentar las reservas de glucógeno muscular, es un alimento energético como la pasta pero con más ventajas nutricionales puesto que también aporta vitamina C, fibra y especialmente potasio, un mineral para la contracción muscular que presenta carencias en algunas condiciones de esfuerzo extremo y sudoración. El consumo regular de patatas preserva de calambres musculares que pueden aparecer tras el ejercicio físico intenso, aumenta la resistencia muscular y evita las pájaras si se toma antes de un esfuerzo extremo. La patata también ayuda a prevenir las anemias al aportar hierro en pequeñas cantidades pero suplementado con la vitamina C que ayuda absorberlo. La mejor manera de aprovecharse de las ventajas de la patata es tomarla cocida o al horno con su piel, aliñada con aceite de oliva y hierbas aromáticas como orégano, pimentón y un poquito de sal.
| Nutrientes x 100g (x pieza en caso de frutas) | |
| Valor energético | 85 kcal |
| Hierro sin pelar | 0,8 mg |
| Vitamina C sin pelar | 13 mg |
| Fibra | 1,5 g |
| Hidratos de carbono | 19 g |
| Proteínas | 2 g |
| Potasio sin pelar | 564 mg |
| Índice glucémico con piel | 50 a 55 |