Los estudios científicos lo demuestran: las dietas saludables reducen el riesgo de desarrollar demencia senil.
Dos estudios científicos acaban de demostrar que la alimentación sana evita la aparición de demencia en la vejez.
El primer estudio analizó las dietas de más de 8.000 hombres y mujeres sanos mayores de 65 años, aquellos que seguían dietas 'mediterráneas' ricas en ácidos grasos omega-3, bien porque comían pescado al menos una vez por semana o tomaban aceites vegetales (de soja, nuez, almendra, lino, calabaza) tenían un 40% menos de riesgo de sufrir demencia. Y los que comían a diario frutas y verduras reducían el riestgo en un 35%.
Sin embargo, el consumo de aceites ricos en omega-6 como el aceite de girasol dobla el riesgo de demencia.
El segundo estudio analizó los efectos de la dieta rica en carotenos en individuos mayores de 18 años. Se distribuyeron pastillas con carotenos y después se comparón los resultados en pruebas mentales de los que habían tomado estos antioxidantes y los que tomaron placebo. Los resultados demostraron que los resultados eran significativamente mejores en los que tomaron carotenos, especialmente en las pruebas de memoria verbal.
Estos estudios demuestran la importancia de seguir una alimentación sana que aporte frutas y verduras, incluyendo hortalizas de colores intensos como zanahorias, calabazas, pimientos, tomates, espinacas, acelgas, etc. junto a pescados de aguas frías como salmón, atún, sardinas, truchas, aceites vegetales como el de oliva y soja y frutos secos como almendras, nuez y semilla de lino.