Si eres de los que nada, monta en bici o corre por separado y piensas que el triatlón es demasiado para ti. Jaime Salvador, nos cuenta su experiencia como biker profesional y lo que en la actualidad le aporta el triatlón a su vida.
Jaime Salvador se considera un amante del deporte. "Comencé a montar en bici a los 15 años, por pasármelo bien y practicar un deporte que me permitía quemar adrenalina y mantenerme en contacto con la naturaleza". Con 19 años y con un gran experiencia en competiciones de Mountain Bike, firmó su primer contrato profesional, "a partir de ese día, comenzó a ser mi trabajo y, afortunadamente, seguía siendo mi pasión". No olvida su experiencia y lo mucho que aprendió siendo profesional del deporte, "gané varias carreras nacionales, participé en Europeos, Copas del Mundo y Campeonatos del Mundo, disfrute y sufrí mucho, aprendí lo que significa la disciplina, a cuidarme, a entrenar, que tu cuerpo te devuelve lo que le das... en definitiva, aprendí a amar y respetar el deporte".
Después de 9 años en el ciclismo de montaña, probó el duatlón para mantenerse en forma y al final terminó enganchándose al Triatlón "al principio me lo tomé como reto y al cabo de un par de años más, como modo de vida. El estar en una línea de salida y que el único objetivo fuese disfrutar, para mi era nuevo, no sentir ningún tipo de presión era maravilloso, a partir de ese momento, para mí, todo era pasarlo bien"
Con 30 años, Jaime decide correr su primer Ironman en Portugal, "la bici la tenía controlada, pero tanta natación y carrera eran nuevos para mí. Cuando pisé la línea de meta, me di cuenta que me había enganchado para siempre". Su mejor marca en un Ironman la registró en Roth, con 9 horas 03 minutos en el 2006, con apenas 12 horas de entrenamiento semanales. Sus objetivos fueron creciendo y en el 2008 se clasificó para el Ironman de Hawai, "El día de la carrera disfruté muchísimo, y conseguí estar entre los 200 mejores del Mundo y quedar segundo español. Para Hawaii entrené muchas semanas de 20 horas, rocé mi límite físico y psíquico, pero mereció la pena, Hawaii es
Jaime tiene jornada partida en el trabajo, por lo que suele realizar dos sesiones de entrenamiento de una hora, entre semana, y los fines de semana aprovecha para hacer fondo en bicicleta y transiciones largas.
Y la vida continúa "después de seis Ironman, ahora voy a ser papá y hay que cambiar de nuevo el chip, tendré que dedicar tiempo a disfrutar de mi hija y este año será de relax". Tiene las ideas muy claras y sabe lo que persigue practicando este deporte, "cuando la gente me ve como un privilegiado por mis resultados, les explico que soy uno más, pero con muchos años de entrenamiento en las piernas y el corazón, y mucha disciplina y racionalidad en mis entrenamientos, y viendo desde fuera lo que me aporta el triatlón, lo importante no son los resultados (cuando era ciclista si lo eran), sino el modo de vida que el triatlón te hace llevar"
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