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A Pamplona hemos de ir, preparados, preparados...
De sur a norte y de este a oeste. Lo mismo
seducen a Hemingway que embelesan a un
japonés. Medio planeta sucumbe a la mís-tica de los encierros de San Fermín, una de
las fiestas más arraigadas de nuestra cultura
que, durante la segunda semana de julio, colocan a la capital navarra en el centro del
mapamundi.
Son las 8 en punto de la mañana. Hace un minuto que los mozos
han concluido los tres cánticos (7:55, 7:57 y 7:59) con los que
piden al santo y patrón que les "guíe en el encierro, dándonos su
bendición". Último Gora San Fermín y el primer cohete anuncia
la salida de la manada. Un segundo disparo confirma que todo el
ganado está fuera de los corrales. Delante la angustia. El miedo.
Las
dudas. El peligro. Y la pasión de los miles de mozos que, piernas
alerta y corazón embravecido, aguardan la llegada de los astados.
Valientes corredores que, como podemos suponer, no se hallan
en semejante tesitura por caprichos de la casualidad. Hay una
vocación, claro está. Un efecto llamada que anida en los confines
del subconsciente y permanece en desafío constante con los
estatutos del razonamiento. Pero sobre todo, no lo olvidemos, unos
conocimientos, una técnica y un entrenamiento propio de atletas y
enemigo de la falsa tradición alcohólica que en ocasiones empaña
la fiesta.
Mantente a salvo
Cuerpo y mente han de estar en la mejor forma posible. De lo
contrario, mejor no intentarlo.
-
Si uno se ve superado por la tensión y el nerviosismo lo inteligente
es desistir.
-
Alcohol y drogas... En fin, a estas alturas esto no habría ni que
mencionarlo (igual que lo del vestuario y calzado adecuado).
- Seguir la táctica prevista y no dejarse llevar por los impulsos.
- Visitar el recorrido y recopilar información sobre la carrera ayuda
considerablemente.
-
Decidir con suficiente antelación el tramo en el que se va a correr y
adaptarse a sus circunstancias.
-
Prever posibles salidas.
-
Después del primer cohete hay que observar el entorno para detectar
corredores nerviosos o despistados.
-
Retirarse si la manada nos sobrepasa (los últimos del encierro han de
ser siempre los pastores con su varas).
-
No correr toros sueltos si no se tiene suficiente experiencia.
-
No citar a los astados ni llamar su atención (ni mucho menos
tocarlos).
-
Prohibidas mochilas y cámaras.
-
No pararse súbitamente ni quedarse de espectador en el vallado.
Un recorrido universal
El mítico trazado de 848,6 m que enlaza los corrales con la Plaza de Toros está salpicado de nombres de leyenda, enclaves que forman parte
del imaginario colectivo de cientos de miles de acólitos, deseosos de que el calendario avance con celeridad para volver a tener ante sí los ocho
encierros de San Fermín (del 7 al 14 de julio). Los amantes del encierro suelen establecer dos partes claramente diferenciadas:
Cuesta de Santo Domingo, Plaza del Ayuntamiento y Mercaderes
Es la zona más explosiva. La subida tiene una longitud de
280 m y un desnivel del 6%; se trata de un lugar muy arriesgado en el
que los astados salen con mucha fuerza y permanecen hermanados (no
se puede aguantar delante de ellos más de 40-60 m). La plaza es uno de
los lugares más amplios, donde los corredores pueden evitar con mayor
facilidad las embestidas. La conocida curva de Mercaderes (un giro de
90º al final de la calle) es uno de lugares más peligrosos y, tanto toros
como mozos, suelen resbalar y caer. La manada se rompe habitualmente
ahí, justo antes de afrontar los 300 m de la calle Estafeta.
Estafeta y Callejón
El tramo más emblemático; largo, estrecho
y con un porcentaje del 2%. Las carreras se alargan porque los toros,
obligados por el esfuerzo, realentizan el ritmo. Aquí los mozos más
diestros pueden ir delante de ellos más de 100 m. La masificación y
los toros sueltos son los principales peligros. En el callejón el riesgo
se incrementa por las montoneras y la falta de vías de escape. Al llegar
a la plaza los corredores deben abrirse en abanico en busca de los
burladeros, nunca se debe correr hacia el centro; además de entorpecer
el trabajo de cabestros y dobladores (los encargados de conducir las
reses a toriles) uno quedaría a merced de los astados.
Antes de correr
El calentamiento preciso no dista mucho del requerido en pruebas de fondo o medio fondo. Consistirá en 15 minutos de trote suave y algunos
estiramientos y ejercicios de movilidad. Éstos son los aconsejados por nuestros especialistas.
Técnica básica
Antes de sumergirse en el recorrido conviene tener en cuenta cuatro reglas básicas: situarse en el centro de la calle (de lo contrario, evolucionar
delante del astado resultará una empresa casi imposible); la sensación que se experimenta al correr delante del toro es que te será difícil mantener
la posición durante mucho tiempo; correr siempre en línea recta, sin cruzarse ni pararse delante de los animales o de los demás corredores; el
objetivo es ser capaz de mantenerse en cabeza de la manada y superar la llamada de la huída.
Toro en carrera (1) Una mano delante
para mantener la distancia con el corredor que
te precede (posición de seguridad que evita
tropezones). La otra mano detrás para calcular
el espacio que te separa del toro y decidir si
puedes seguir manteniéndolo o por el contrario
has de retirarte.
Toro suelto (2) Cuando un toro se separa de
la manada y se escora a un lado del recorrido,
el mozo lo cita, en posición de piernas
flexionadas (preparado para la arrancada que
dará el astado en cuanto responda al estímulo).
Esto sólo deben hacerlo los corredores
experimentados, si no se tiene experiencia lo
mejor es alejarse de la complicada situación.
Recorte de espaldas (3) Cuando no se es
capaz de aguantar la carrera del toro suelto
no hay otro remedio que recortar y salirse del
circuito. Aunque el objetivo del encierro es
radicalmente opuesto; el éxito consiste en
aguantar la carrera de forma lineal.
Posición de espaldas (4) Ante la caída y la
proximidad de un toro, lo mejor es tumbarse
boca abajo con las manos cubriendo la cabeza.
Salto de otro corredor (5) Un mozo
cae al suelo y el que llega detrás tiene que
estar preparado para saltarle y continuar en
carrera.
Rodar sobre el propio eje (6) Cuando
el corredor cae con mucha antelación a la
llegada del toro (más de 20 m), lo mejor
es rodar por el suelo sobre el propio eje del
cuerpo con el objetivo de pasar por debajo
del vallado u orillarse al lado de la calle. Si
el toro está próximo lo mejor es mantener la
posición de defensa en estático.
¿Cómo se entrena un corredor de encierros?
Lo primero que habremos de analizar a la hora de efectuar una
planificación con vistas a disputar un encierro es el tipo de aventura
a la que nos enfrentamos. Su distancia -poco más de 800 m- la
situaría en el universo de las pruebas de mediofondo, pero la particular
idiosincrasia de la fiesta (ya saben, aquel "pequeño" detalle de los
morlacos corriendo tras de ti) hace que los cambios de ritmo, tropezones
y demás contratiempos, la impidan ser considerada una carrera lineal.
Vamos, que los runners más avezados no se vengan arriba pensado que
el hecho de, por ejemplo, bajar holgadamente de 3 minutos en un mil,
les da visa para poder hacer el recorrido completo; es algo sencillamente
imposible, nadie lo ha logrado ni lo logrará nunca. Lo más avezados
especialistas en la materia eligen un tramo que nunca sobrepasa los
150 m para desplegar sus habilidades, pero normalmente correr 50 m ya
supone una marca destacada.
Tanto Jokin como Ricardo tienen claro que, de poder establecer
comparación con alguna de las pruebas del programa atlético, lo más
acertado sería emparentarla a ?los 3.000 metros obstáculos, ya que
requiere altas dosis de capacidad de reacción y potencia. Por eso se
ajusta muy bien a deportistas como nosotros, que venimos del mundo de
judo, donde el contacto, las caídas y la improvisación están a la orden
del día. También se adecúa a las necesidades de otros deportes como el
fútbol, el balonmano, baloncesto... incluso tenis o pádel, actividades
que requieren multitud de desplazamientos laterales".
Así pues, partiendo de la lógica suposición de que la persona que
pretenda correr el encierro es un deportista con una base aeróbica
suficiente, nos centraremos en las cuatro semanas previas a la cita,
en las cuales trataremos de potenciar las capacidades mencionadas
mediante el trabajo de series y pesas (incidiendo en el tren inferior
pero sin descuidar el superior). Complementaremos con multisaltos
y pliometría, e incluso no estaría de más adquirir algunas nociones
sobre caídas específicas de judo. Pueden ser de gran utilidad para
no lastimarnos en el caso de que, la fortuna lo impida, nos veamos
obligados a dar un paseo por el suelo. Formuladas las necesarias
aclaraciones, entremos en materia:
Primera semana
Día 1: Técnica de carrera +
desplazamientos laterales +
4 x 150 m (en progresión,
recuperando 3´) + salidas
en parado desde diferentes
posiciones (boca abajo, boca
arriba, sentados... y rápidamente
nos ponemos en marcha hasta
cubrir unos 20 m).
Día 2: Musculación del tren
inferior + ejercicios de pliometría
(3 o 4 diferentes) + multisaltos (3
o 4 diferentes) + abdominales y
lumbares.
Día 3: 2 x (4 x 60 m).
Recuperamos 2' entre repeticiones
y 5' entre series.
Día 4: Musculación del tren
superior + ejercicios de pliometría
(3 o 4) + multisaltos (3 o 4) +
abdominales y lumbares.
Segunda semana
Día 1: Técnica de carrera +
desplazamientos laterales +
6 x 150 m (en progresión,
recuperando 3 minutos entre
cada repetición) + salidas en
parado.
Día 2: Musculación del tren
inferior + ejercicios de
pliometría (4 o 5 diferentes) +
multisaltos (4 o 5 diferentes) +
abdominales y lumbares.
Día 3: 3 x (4 x 60 m). En
progresión. Recuperamos 2
minutos entre repeticiones y 5
entre series.
Día 4: Musculación del tren
superior + ejercicios de
pliometría (4 o 5 diferentes) +
multisaltos (4 o 5 diferentes) +
abdominales y lumbares.
Tercera semana
Día 1: Técnica de carrera +
desplazamientos laterales +
8 x 150 m (en progresión,
recuperando 3 minutos entre
cada repetición) + salidas en
parado.
Día 2: Musculación del tren
inferior + ejercicios de
pliometría (4 o 5 diferentes) +
multisaltos (4 o 5 diferentes) +
abdominales y lumbares.
Día 3: 3 x (5 x 60 m). En
progresión. Recuperamos 2
minutos entre repeticiones y 5
entre series.
Día 4 Musculación del tren
superior + ejercicios de
pliometría (4 o 5 diferentes) +
multisaltos (4 o 5 diferentes) +
abdominales y lumbares.
Cuarta semana
Día 1: 20 minutos de trote suave
+ 4 rectas en progresión de 100
m + abdominales y lumbares +
estiramientos (dedicándoles más
tiempo que en las tres semanas
anteriores).
Día 2: 2 x (4 x 60 m). En
progresión, pero intentado
correr más rápido que en las
tres primeras semanas. Para
lograrlo aumentaremos el
tiempo de recuperación: 3
minutos entre repeticiones y 8
entre series.
Día 3: El día anterior al
encierro lo ideal es trotar 20
minutos muy suaves, hacer
4 progresiones de 100 m (a
menos intensidad que el día
1) y estiramientos (muchos y
variados, pero sin forzar).
Antes de todos los entrenamientos de series y pesas es necesario efectuar 15 minutos de trote suave y algunos ejercicios de movilidad
articular. Tras la sesión no debemos olvidar dedicarle un tiempo generoso a los estiramientos.
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