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Cómo prepararse para los encierros de Pamplona

Alberto Hernández y con la impagable colaboración de Jokin Zuasti y Ricardo Echarte 24/06/2009
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Etiquetas: correr

Cómo prepararse para los encierros de Pamplona Contenido multimedia

A Pamplona hemos de ir, preparados, preparados...

De sur a norte y de este a oeste. Lo mismo seducen a Hemingway que embelesan a un japonés. Medio planeta sucumbe a la mís-tica de los encierros de San Fermín, una de las fiestas más arraigadas de nuestra cultura que, durante la segunda semana de julio, colocan a la capital navarra en el centro del mapamundi.

Son las 8 en punto de la mañana. Hace un minuto que los mozos han concluido los tres cánticos (7:55, 7:57 y 7:59) con los que piden al santo y patrón que les "guíe en el encierro, dándonos su bendición". Último Gora San Fermín y el primer cohete anuncia la salida de la manada. Un segundo disparo confirma que todo el ganado está fuera de los corrales. Delante la angustia. El miedo. Las dudas. El peligro. Y la pasión de los miles de mozos que, piernas alerta y corazón embravecido, aguardan la llegada de los astados. Valientes corredores que, como podemos suponer, no se hallan en semejante tesitura por caprichos de la casualidad. Hay una vocación, claro está. Un efecto llamada que anida en los confines del subconsciente y permanece en desafío constante con los estatutos del razonamiento. Pero sobre todo, no lo olvidemos, unos conocimientos, una técnica y un entrenamiento propio de atletas y enemigo de la falsa tradición alcohólica que en ocasiones empaña la fiesta.

Mantente a salvo

Cuerpo y mente han de estar en la mejor forma posible. De lo contrario, mejor no intentarlo.

  • Si uno se ve superado por la tensión y el nerviosismo lo inteligente es desistir.
  • Alcohol y drogas... En fin, a estas alturas esto no habría ni que mencionarlo (igual que lo del vestuario y calzado adecuado).
  • Seguir la táctica prevista y no dejarse llevar por los impulsos.
  • Visitar el recorrido y recopilar información sobre la carrera ayuda considerablemente.
  • Decidir con suficiente antelación el tramo en el que se va a correr y adaptarse a sus circunstancias.
  • Prever posibles salidas.
  • Después del primer cohete hay que observar el entorno para detectar corredores nerviosos o despistados.
  • Retirarse si la manada nos sobrepasa (los últimos del encierro han de ser siempre los pastores con su varas).
  • No correr toros sueltos si no se tiene suficiente experiencia.
  • No citar a los astados ni llamar su atención (ni mucho menos tocarlos).
  • Prohibidas mochilas y cámaras.
  • No pararse súbitamente ni quedarse de espectador en el vallado.

Un recorrido universal

El mítico trazado de 848,6 m que enlaza los corrales con la Plaza de Toros está salpicado de nombres de leyenda, enclaves que forman parte del imaginario colectivo de cientos de miles de acólitos, deseosos de que el calendario avance con celeridad para volver a tener ante sí los ocho encierros de San Fermín (del 7 al 14 de julio). Los amantes del encierro suelen establecer dos partes claramente diferenciadas:

Cuesta de Santo Domingo, Plaza del Ayuntamiento y Mercaderes

Es la zona más explosiva. La subida tiene una longitud de 280 m y un desnivel del 6%; se trata de un lugar muy arriesgado en el que los astados salen con mucha fuerza y permanecen hermanados (no se puede aguantar delante de ellos más de 40-60 m). La plaza es uno de los lugares más amplios, donde los corredores pueden evitar con mayor facilidad las embestidas. La conocida curva de Mercaderes (un giro de 90º al final de la calle) es uno de lugares más peligrosos y, tanto toros como mozos, suelen resbalar y caer. La manada se rompe habitualmente ahí, justo antes de afrontar los 300 m de la calle Estafeta.

Estafeta y Callejón

El tramo más emblemático; largo, estrecho y con un porcentaje del 2%. Las carreras se alargan porque los toros, obligados por el esfuerzo, realentizan el ritmo. Aquí los mozos más diestros pueden ir delante de ellos más de 100 m. La masificación y los toros sueltos son los principales peligros. En el callejón el riesgo se incrementa por las montoneras y la falta de vías de escape. Al llegar a la plaza los corredores deben abrirse en abanico en busca de los burladeros, nunca se debe correr hacia el centro; además de entorpecer el trabajo de cabestros y dobladores (los encargados de conducir las reses a toriles) uno quedaría a merced de los astados.

Antes de correr

El calentamiento preciso no dista mucho del requerido en pruebas de fondo o medio fondo. Consistirá en 15 minutos de trote suave y algunos estiramientos y ejercicios de movilidad. Éstos son los aconsejados por nuestros especialistas.















Técnica básica

Antes de sumergirse en el recorrido conviene tener en cuenta cuatro reglas básicas: situarse en el centro de la calle (de lo contrario, evolucionar delante del astado resultará una empresa casi imposible); la sensación que se experimenta al correr delante del toro es que te será difícil mantener la posición durante mucho tiempo; correr siempre en línea recta, sin cruzarse ni pararse delante de los animales o de los demás corredores; el objetivo es ser capaz de mantenerse en cabeza de la manada y superar la llamada de la huída.















Toro en carrera (1) Una mano delante para mantener la distancia con el corredor que te precede (posición de seguridad que evita tropezones). La otra mano detrás para calcular el espacio que te separa del toro y decidir si puedes seguir manteniéndolo o por el contrario has de retirarte.

Toro suelto (2)
Cuando un toro se separa de la manada y se escora a un lado del recorrido, el mozo lo cita, en posición de piernas flexionadas (preparado para la arrancada que dará el astado en cuanto responda al estímulo).


Esto sólo deben hacerlo los corredores experimentados, si no se tiene experiencia lo mejor es alejarse de la complicada situación.

Recorte de espaldas (3) Cuando no se es capaz de aguantar la carrera del toro suelto no hay otro remedio que recortar y salirse del circuito. Aunque el objetivo del encierro es radicalmente opuesto; el éxito consiste en aguantar la carrera de forma lineal.

Posición de espaldas (4) Ante la caída y la proximidad de un toro, lo mejor es tumbarse boca abajo con las manos cubriendo la cabeza.

Salto de otro corredor (5) Un mozo cae al suelo y el que llega detrás tiene que estar preparado para saltarle y continuar en carrera.

Rodar sobre el propio eje (6) Cuando el corredor cae con mucha antelación a la llegada del toro (más de 20 m), lo mejor es rodar por el suelo sobre el propio eje del cuerpo con el objetivo de pasar por debajo del vallado u orillarse al lado de la calle. Si el toro está próximo lo mejor es mantener la posición de defensa en estático.

¿Cómo se entrena un corredor de encierros?

Lo primero que habremos de analizar a la hora de efectuar una planificación con vistas a disputar un encierro es el tipo de aventura a la que nos enfrentamos. Su distancia -poco más de 800 m- la situaría en el universo de las pruebas de mediofondo, pero la particular idiosincrasia de la fiesta (ya saben, aquel "pequeño" detalle de los morlacos corriendo tras de ti) hace que los cambios de ritmo, tropezones y demás contratiempos, la impidan ser considerada una carrera lineal.

Vamos, que los runners más avezados no se vengan arriba pensado que el hecho de, por ejemplo, bajar holgadamente de 3 minutos en un mil, les da visa para poder hacer el recorrido completo; es algo sencillamente imposible, nadie lo ha logrado ni lo logrará nunca. Lo más avezados especialistas en la materia eligen un tramo que nunca sobrepasa los 150 m para desplegar sus habilidades, pero normalmente correr 50 m ya supone una marca destacada.

Tanto Jokin como Ricardo tienen claro que, de poder establecer comparación con alguna de las pruebas del programa atlético, lo más acertado sería emparentarla a ?los 3.000 metros obstáculos, ya que requiere altas dosis de capacidad de reacción y potencia. Por eso se ajusta muy bien a deportistas como nosotros, que venimos del mundo de judo, donde el contacto, las caídas y la improvisación están a la orden del día. También se adecúa a las necesidades de otros deportes como el fútbol, el balonmano, baloncesto... incluso tenis o pádel, actividades que requieren multitud de desplazamientos laterales".

Así pues, partiendo de la lógica suposición de que la persona que pretenda correr el encierro es un deportista con una base aeróbica suficiente, nos centraremos en las cuatro semanas previas a la cita, en las cuales trataremos de potenciar las capacidades mencionadas mediante el trabajo de series y pesas (incidiendo en el tren inferior pero sin descuidar el superior). Complementaremos con multisaltos y pliometría, e incluso no estaría de más adquirir algunas nociones sobre caídas específicas de judo. Pueden ser de gran utilidad para no lastimarnos en el caso de que, la fortuna lo impida, nos veamos obligados a dar un paseo por el suelo. Formuladas las necesarias aclaraciones, entremos en materia:

Primera semana

Día 1: Técnica de carrera + desplazamientos laterales + 4 x 150 m (en progresión, recuperando 3´) + salidas en parado desde diferentes posiciones (boca abajo, boca arriba, sentados... y rápidamente nos ponemos en marcha hasta cubrir unos 20 m).

Día 2: Musculación del tren inferior + ejercicios de pliometría (3 o 4 diferentes) + multisaltos (3 o 4 diferentes) + abdominales y lumbares.

Día 3: 2 x (4 x 60 m).

Recuperamos 2' entre repeticiones y 5' entre series.

Día 4: Musculación del tren superior + ejercicios de pliometría (3 o 4) + multisaltos (3 o 4) + abdominales y lumbares.

Segunda semana

Día 1: Técnica de carrera + desplazamientos laterales + 6 x 150 m (en progresión, recuperando 3 minutos entre cada repetición) + salidas en parado.

Día 2: Musculación del tren inferior + ejercicios de pliometría (4 o 5 diferentes) + multisaltos (4 o 5 diferentes) + abdominales y lumbares.

Día 3: 3 x (4 x 60 m). En progresión. Recuperamos 2 minutos entre repeticiones y 5 entre series.

Día 4: Musculación del tren superior + ejercicios de pliometría (4 o 5 diferentes) + multisaltos (4 o 5 diferentes) + abdominales y lumbares.


Tercera semana


Día 1: Técnica de carrera + desplazamientos laterales + 8 x 150 m (en progresión, recuperando 3 minutos entre cada repetición) + salidas en parado.

Día 2: Musculación del tren inferior + ejercicios de pliometría (4 o 5 diferentes) + multisaltos (4 o 5 diferentes) + abdominales y lumbares.

Día 3: 3 x (5 x 60 m). En progresión. Recuperamos 2 minutos entre repeticiones y 5 entre series. Día 4 Musculación del tren superior + ejercicios de pliometría (4 o 5 diferentes) + multisaltos (4 o 5 diferentes) + abdominales y lumbares.

Cuarta semana

Día 1: 20 minutos de trote suave + 4 rectas en progresión de 100 m + abdominales y lumbares + estiramientos (dedicándoles más tiempo que en las tres semanas anteriores).

Día 2: 2 x (4 x 60 m). En progresión, pero intentado correr más rápido que en las tres primeras semanas. Para lograrlo aumentaremos el tiempo de recuperación: 3 minutos entre repeticiones y 8 entre series.

Día 3: El día anterior al encierro lo ideal es trotar 20 minutos muy suaves, hacer 4 progresiones de 100 m (a menos intensidad que el día 1) y estiramientos (muchos y variados, pero sin forzar).

Antes de todos los entrenamientos de series y pesas es necesario efectuar 15 minutos de trote suave y algunos ejercicios de movilidad articular. Tras la sesión no debemos olvidar dedicarle un tiempo generoso a los estiramientos.

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