Disfruta de todos los efectos saludables de estar en la orilla del mar
1. Practica ejercicios de respiración consciente frente al mar. Siéntate cómodamente mirando el horizonte y toma el aire por la nariz, expulsándolo por la boca, lentamente y sin prisas, tomando conciencia del movimiento que realizan los músculos abdominales y el diafragma para aumentar la eficacia de la respiración.
2. No te olvides de aplicarte crema con la protección solar adecuada para tu tipo de piel, incluso en un día nublado necesitas protegerte del efecto nocivo de los rayos UVA y UVB.
3. Empieza a sumergirte avanzando por el agua y sin vacilar. No hace falta que te tires en plan Tarzán, pero tampoco que esperes en la orilla a que suba la marea mientras te lo piensas.
4. No te olvides de la cabeza. No queremos decir que no te la dejes en la orilla... sino que la inmersión debe ser completa sumergiendo la cabeza para obtener los mejores resultados.
5. Muévete dentro del agua. Puedes caminar por la orilla con el agua hasta la cintura, o nadar enérgicamente hasta la línea de boyas. Otra opción es hacer gimnasia en el agua, algunas playas ya presentan horarios para hacer actividades acuáticas en el agua.
6. El tiempo de baño ha de ser variable. Si el agua está muy fría, permanece en el agua menos de 5 minutos, incluso menos tiempo si ves que no sientes las extremidades o adquieres un color morado. Si el agua está templada o caliente, puedes permanecer hasta 20 minutos, teniendo cuidado con el sol.
7. Repite los baños varias veces al día. La constancia aumenta los efectos saludables del mar.
8. No te seques al salir. Deja que la piel se seque al sol (con fotoprotección) mientras paseas por la orilla, para favorecer la absorción de la sales.
9. Deja un tiempo hasta la hora de la ducha para que continúe la absorción de sales. Utiliza geles de baño no agresivos, que respeten el pH de la piel y después hidrátate muy bien con cremas y aceites naturales.